El autentico deepfake es el capitalismo. Machismo, mentiras y la Inteligencia Artificial

El autentico deepfake es el capitalismo

Machismo, mentiras y la Inteligencia Artificial

No han transcurrido ni seis meses desde la aparición de la nueva versión de  Chat (GPT-4) y llueven sobre nosotros manifiestos del peligro de las Inteligencias Artificiales, y se firman cartas en las que miles de profesionales,  científicos incluidos, piden, de forma abierta, una moratoria de seis meses para comprender, el funcionamiento y los efectos de la Inteligencia Artificial. Parece ser que existen profundos riesgos para la sociedad y la humanidad.

La trampa está servida: si dices 116 millones de veces que la Inteligencia Artificial es un peligro, lo primero que consigues es alimentar la creencia de que estos programas son realmente inteligentes. El peligro no es solamente decir que son peligrosas, el gran peligro es que nos quieran hacer creer que son Inteligentes. La Inteligencia Artificial de la que hablan no existe; es puro marketing.  Ni es inteligente, ni es artificial. Nos están colando un autentico fake, la madre de todas las fakes news. 

No deja de ser curioso, y muy muy triste, que todos estos científicos que nos alertan sobre los peligros de  simples programas informáticos, lo hagan aún sabiendo de los peligros de las armas nucleares, y también de las armas convencionales, y evidentemente no se dignarán a escribir un manifiesto exigiendo su desaparición. En el mundo siguen existiendo miles de cabezas nucleares que verdaderamente son una autentica amenaza para todos. Nadie dirá nada, es más, seguramente muchos argumentarán que las armas nucleares, y las convencionales, están perfectamente reguladas. Hemos desmantelado centrales nucleares, pero pagándolas religiosamente, y nos seguimos comiendo la existencia de submarinos y misiles nucleares de Estados Unidos e Inglaterra  en nuestras costas mediterráneas, por citar un ejemplo. ¿Alguien se acuerda de Nucleares,  no gracias de los años 80? Actualmente, solamente los militares, Estados Unidos y la OTAN para más señas, son las que sacan más partido de algo que está perfectamente regulado. Y espera, ahora esas mismas centrales, a golpe de regulación, por arte de magia, se quieren convertir en energía verde.

Regular, esa es la palabra

En 1999 casi nadie podía saber en que iba a convertirse la World Wide Web. Recordemos que esta tecnología, 100% europea se vendió a una organización norteamericana por la irrisoria cifra de 300.000 dólares. Se trataba de una operación sin animo de lucro que buscaba reforzar a una organización mayor: la W3C encargada de desarrollar todo el entramado de lo que ahora se conoce como la Web o Internet. Después llegó la fiebre de las .com, en aquellos años un simple dominio (como puede ser loquesomos.org) llegó a venderse por millones de dólares. La fiebre de los tulipanes a escala planetaria. De la Tulipomania del siglo XVII a comprar y vender nombres de dominio por cifras millonarias.

Después llegó la regulación de esos dominios. Actualmente, en los paises democráticos, cualquiera de nosotros puede alquilar un dominio; pero debe hacerlo a través del registrador de turno (el registrador de la propiedad pero sin traje ni corbata). A su vez el gobierno de turno pueden impedir que un dominio alquilado por ti sea accesible en todo el planeta.

Aviso a los Milenials de turno. La frase “No se puede poner puertas al campo” es mentira. Hay puertas en los campos, hasta en las playas privadas y alambres de espino y muros en las fronteras.

Cómo están regulados los dominios en España y en el Mundo

En España la regulación de los dominios (.es) están perfectamente definidos. Leamos:

Relación de nombres de dominio relativos a denominaciones de órganos constitucionales u otras instituciones del Estado, así como términos relativos a la Casa Real que no hayan sido previamente asignados que queden vacantes. Sí. La Casa Real tiene reservados, por ley, cerca de medio centenar de dominios (.es). Toma pan y moja. La Casa Real no debe preocuparse por pagar el alquiler de cada uno de sus dominios: simplemente están protegidos por la Ley.

La Casa Real tiene reservados, por ley, cerca de medio centenar de dominios (.es).

Regular la (mal llamada) Inteligencia Artificial es la antesala de la regulación de Internet. Regular toda la web es el sueño húmedo de cualquier gobierno de pacotilla a los que se les cae la baba al ver los buenos resultados que está dando la censura china. Fake news es la palabra de moda, tanto en la derecha como en la izquierda política. Mala cosa, cuando los dos bandos se ponen de acuerdo en un peligro. La autocrítica no se espera en la derecha pero ¿Y en la izquierda?.

El mejor ejemplo de regulación es el tabaco que está regulado por Ley en cualquier país. Aunque esté regulado a las tabacaleras se les permite poner cualquier tipo de veneno. Se regula su venta, sus impuestos y hasta la publicidad “El tabaco mata”. Se regula todo excepto su fabricación. Regularlo todo para que nada cambie.

Publicidad y noticias falsas

Publicidad y noticias falsas es casi un oxímoron. No voy a dedicarme a mostrar anuncios y campañas publicitaras falsas hasta la suciedad. Y no lo voy a hacer por un motivo más temible aún que esa publicidad falsa: son campañas que están personalizadas practicamente para cada uno de los usuarios. Ni siquiera somos capaces de imaginar la publicidad que reciben nuestros vecinos. Se cuentan con un dedo los diarios digitales españoles que carecen de publicidad. Así, de esta forma, la publicidad nos puede decir cualquier cosa, lo que sea, cuando sea y a la hora que sea. Se lo puede decir a un niño o a un anciano. Puede ofrecer y ofrece consejos publicitarios de cualquier tipo pero resulta que la Inteligencia Artificial es un peligro porque no sabemos cómo funciona. ¿Qué motivo habrá?

La respuesta, seeguramente, es que la publicidad es de pago, uno de los motores del mundo digital. Un negocio redondo: completamente desasistido, sin casi supervisión humana, y donde no somos más que simples números dentro de una inmensa hoja de calculo.

Con lo bien que estamos ahora con más horas de publicidad que simples contenidos divulgativos o didácticos. Con lo bien que estamos comiendo capitalismo a cucharadas y ahora alguien pretende que cualquiera en su casa pueda tener acceso de forma estructurada a todo el conocimiento que se aglutina en en Internet.

Antes he mencionado que hubo un dominio que batió todos los récords de venta. No es otro que sex.com, a la zaga iba porn.com. Los importes no son importantes, no vienen al caso, lo que si deberíamos recordar es que la web al igual que un tomate es 70% agua publicitaria, spam, y que de ese 30% un porcentaje abrumador… también es publicidad “legal”, regulada. Está bien, está bien, reconozco que las llamadas redes sociales han superado a la pornografía en la cantidad de contenidos. Ahora también reconozcamos que las redes sociales como Twitter esconden cuánto de ese contenido es pornográfico. Del contenido sexista mejor ni hablar.

Lo que la verdad esconde

  • Lo cierto es que la Inteligencia Artificial existe desde los años 50, que en los años 70 ya existían lenguajes de programación lógicos preparados para inferir. Nuevamente otro invento 100 europeo. En la programación lógica se declaran hechos y reglas.

  • Lo que actualemte, en medios, se conoce como IA no es más que una inmensa base de datos (lenguaje masivo) que se alimenta, ni más ni menos que del contenido de la Web. Algo potente, muy potente pero que se está sacando de quicio. En 2021, y en España, se presentó una actualización del sistema de modelos de lengua creado en el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) a partir de los archivos web de la Biblioteca Nacional de España (BNE) y nadie dijo nada.

¿A quién le interesa hacernos creer que los ciudadanos no podemos crear programas ‘lógicos’, de IA?

¿Es posible que se trate de un modelo insostenible debido al coste energético que supone ¿Por qué no nos informan de la cantidad de C02 que lanzamos al planeta cada vez que hacemos una simple búsqueda en Google o Bing? ¿Qué diríamos si supiéramos el C02 que emitimos al enviar un mensaje de Telegram o Whatsapp? No digamos ya, al ver vídeos en bucle en Tiktok, Instagram o las dichosas series en las múltiples plataformas.

Resulta paradojico, triste, pensar que cuando los gobiernos nos alertan sobre el calentamiento global nuestros ocio contamina tanto como un automóvil.

Y sin embargo, aquí estamos.

Lanzando y escuchando soflamas de la importancia de tomar conciencia del calentamiento global y del peligro de las noticias falsas. Alguien ha manipulado una foto del Papa. ¡Oh! Alguien ha manipulado una imagen de Donald Trump…..

El algodón y el sexismo no engaña. Casualmente los deepfakes pornográficos no son un peligro

Otro dato real, una de las webs más visitadas del mundo, después de cualquier otra web que tenga que ver con la pornografía, está especializada en Deepfakes...pornográficos. Mirando los registros del dominio, que son públicos, puede verse que la fecha de alta es de 2013, hace casi 10 años. ¿Qué contiene la mencionada web? Ni más ni menos que cientos de miles de películas pornográficas en las que se ha suplantado la cara de las actrices pornográficas, mujeres, con las caras de actrices celebres, mujeres.Y vaya, qué triste, aquello no era ningún peligro. Ninguna voz de alarma, nada.

Hace 10 años, toda una década, el aprendizaje profundo, deep learning, tuvo su eclosión en el mundo del porno, mejor dicho en el submundo de la explotación de la MUJER.

Si hubo algún intento de frenar estos sitios y estas tecnologías no ha sido por motivos morales o éticos, sino por el santo CopyRight. Desgraciadamente el fenómeno de los deepfakes solamente ha supuesto un peligro cuando han osado manipular imágenes y videos del Papa, Donald Trump o Obama. No hace falta preguntarse el motivo. En un mundo en el que todavía existen países que son incapaces de recoger las estadísticas de los crímenes machistas, el que existan portales donde violan a tu celebridad favorita carece de importancia ante la gravedad de una noticia falsa.

Pero seamos optimistas: todavía podemos pagarnos nuestro pisito en la web,  nuestro cayuco de información, aprender a programar programación  lógica para construir verdaderas IA y espero que siempre, siempre, seamos capaces de tirar de sentido común y decir: ¿Funciona? ¿Hace más bien qué mal? Pues no lo toques.

Fuente: Jorge Izquierdo Bracero de la tecnología, obrero informático y mecánico cualificado en esta Web, miembro y parte del Colectivo LoQueSomos.org Creador en Wikimedia. 

También podría interesarte