El 46% de las familias monoparentales vive en situación de exclusión social

La Red europea contra la pobreza y la Federación de Asociaciones de Madres Solteras reclaman una ley de familias monoparentales que aborde de forma transversal género, empleo, vivienda y conciliación.

Las familias compuestas por un solo adulto con criaturas a cargo son las que más aumentan, junto con las de personas solas: la monoparentalidad ya representa el 10% de los hogares. Habitan 1,8 millones de viviendas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2018. De esas familias, ocho de cada diez están encabezadas por una madre y, la mitad de esos hogares (el 46%), se encuentra en una situación de exclusión social, alerta la Red europea contra la pobreza (EAPN, en sus siglas en inglés).

La pobreza tiene género y una desatención social que sitúa al Estado español en el 20% de los países europeos que no dispone de ayudas por hijo a cargo. “Países tan dispares como Inglaterra y Polonia las tienen, mientras que España, junto con Italia, otro país con tradición de familia extensa del sur, carece de ellas. Lo que sí tenemos en España es una tasa de pobreza infantil elevadísima”, remarcó la experta en exclusión social de EAPN, Graciela Malgesini, durante la jornada de familias monoparentales celebrada ayer en Bilbao.

Tanto la Red europea como la Federación de Asociaciones de Madres Solteras reivindicaron la redacción urgente de una ley para este tipo de núcleos familiares.

“La monoparentalidad escenifica cómo los cuidados siguen ninguneados por esta sociedad”

Mientras las familias numerosas (3%) disponen de un reglamento que data de 1963, redactado en pleno fervor demográfico franquista y revisado en 2003, que contempla y protege sus derechos, las familias monoparentales siguen administrativamente a la deriva, a pesar de la delicada situación económica, habitacional y social que atraviesan muchas de las personas adultas y que afecta, en mayor o menor medida, a su hijos.

Según los datos recopilados por la Red europea, el 24% de las ayudas de rentas mínimas gestionadas en 2018 por las comunidades autónomas se destinaron a hogares monoparentales (22,8%, monomarentales). Pero estas ayudas “no son el recurso idóneo, porque son de inserción, y el problema es estructural”, destaca Malgesini.

La abogada de la Federación de madres solteras, Violeta Assiego, señaló que “la monoparentalidad escenifica cómo los cuidados siguen ninguneados por esta sociedad, por lo que el feminismo debe seguir presionando”. La jurista recordó que solo cinco de las 19 comunidades autónomas disponen de una regulación expresa, tres de ellas legisladas en los últimos dos años, cuando el movimiento feminista ha vivido el impulso de una nueva ola.

“La sociedad ha evolucionado pero la articulación no, y las realidades más vulnerables son las que quedan invisibles. Por ejemplo, entre el público de estas jornadas no hay mujeres racializadas”, alertó la letrada. Según los datos del INE, nueve de cada diez madres solteras son españolas, una cifra que sugiere que detrás del porcentaje oficial se esconde una monomarentalidad sumergida de mujeres migradas, muchas de las cuales viven en pisos compartidos —el INE unifica unidad familiar con unidad de convivencia—.

EMPLEO, CONCILIACIÓN Y VIVIENDA

Las expertas describen tres factores interrelacionados que afectan a las madres y elevan el riesgo de exclusión social: empleo, conciliación y vivienda. La encuesta que realizó la Red europea sobre una muestra de más de 800 familias reveló que hasta el 23% de las mujeres trabajan en economía sumergida; el 42% vive en casas con humedades, goteras o ventanas podridas; el 50% presenta mucha dificultad para llegar a fin de mes, por lo que el 53% tiene recibos de servicios o de comunidad atrasados; el 35% afirma que su salud es regular o mala; al 58% le cuesta conciliar el sueño, y el 65% reconoció un bajo nivel de concentración y poco disfrute de la vida. “No es una gran muestra, pero ante la ausencia de datos oficiales, nos indica tendencias. Necesitamos que los servicios estadísticos incluyan los hogares monoparentales para poder tener datos homogéneos de todos los territorios”, apeló Graciela.

El empleo, la conciliación y la vivienda son los tres factores que las expertas consideran que un proyecto de ley debería abordar urgentemente de forma trasversal, incluyendo, por ejemplo, un parque social de viviendas, ayudas por hijos a cargo, servicios públicos para cuidar de los niños en vacaciones mientras las madres trabajan y acompañamiento para la madre y el niño cuando la adulta está hospitalizada.

La demografía ha cambiado y bebe de una nueva realidad social en la que las separaciones y divorcios son cada vez más habituales, así como las migraciones. Sin embargo, la monoparentalidad “aún parece un tema tabú y ello implica no cuestionar las tradiciones y no asumir los cambios sociales”, valora Graciela Malgesini. “Percibimos una resistencia institucional a definir los hogares monoparentales, y eso es foco de desigualdades legales. Para nosotras, el simple reconocimiento ya es una lucha”, indicó.

“La regulación no debe surgir desde el asistencialismo, sino desde el reconocimiento de los derechos”

La presidenta de las Asociaciones de Madres Solteras, Carmen Flores, indicó que la federación lleva trabajando desde 1994 por ese reconocimiento, “pero que siempre se pospone para la siguiente legislatura”. “El anterior Gobierno de Mariano Rajoy nos llegó a decir que no creían que una madre solo cobrara 400 euros al mes, y así zanjaron el tema. Tenemos como propósito que este año salga la ley porque es una situación muy urgente que afecta a cinco millones de madres, padres e hijos, dos millones y medio de los cuales están en situación de pobreza”, recordó. Añadió que el Estado español solo invierte un 3% en bienestar social: “Es un presupuesto bajísimo. Tienen que presentar medidas para que se produzca una corrección, porque los que más pierden son nuestros niños y niñas”.

Xosé Cuns, miembro de la Red europea en Galicia, destacó que una nueva regulación de estas familias “no debe surgir desde el asistencialismo, sino desde el reconocimiento de los derechos”. Asimismo, todas las expertas en la materia alertaron que una regulación no puede abocar a las madres y padres a la “violencia administrativa”.

Desde la red europea desglosan la composición de las familias monoparentales por número de hijos: el 68% tiene una criatura, el 27% dos y el 4%, tres o más hijos. Al respecto, insisten que el desfase legislativo es tal que “la única ayuda monomarental a nivel estatal se dirige a personas con dos hijos, que no cobre pensión del padre, ni tampoco rentas mínimas. Es decir, solo pueden acogerse a la ayuda el 5% de ese 27% de familias monoparentales”.

La Red europea ha utilizado para su estudio el indicador Arope (At Risk of Poverty and/or Exlusion), que define a una persona en riesgo de pobreza y/o exclusión social cuando vive una carencia material severa —como pobreza energética o no poder permitirse una comida proteica cada dos días—, vive con ingresos bajos o se encuentra en un hogar con una intensidad de empleo muy baja.
Fuente: Gessamí Forner