Dos noches encerrados en la Gerencia de Atención Primaria para salvar el centro de salud de Abrantes en Madrid

Sin ninguna propuesta concreta. Así acabó la reunión de los vecinos con la administración madrileña ante un centro que ya no da citas a dos meses vista. De 17 médicos de familia que debería de haber, solo hay ocho plazas cubiertas

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Los representantes el movimiento vecinal encerrados en la Gerencia / David F. Sabadell

“Llevamos esperando tres años, nos vamos a quedar aquí hasta que alguien nos aporte soluciones”. Alvar Chalmeta, miembro de la Asamblea de Carabanchel, es uno de los vecinos que lleva desde este miércoles a las 13 horas encerrado en la Gerencia de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. A las 11 horas fueron citados por la administración madrileña para mantener una reunión ante el colapso que sufre el centro de salud de Abrantes. Una reunión que se saldó con cero soluciones, denuncian, para un ambulatorio que no tiene citas a dos meses vista. “Vamos a intentar aguantar lo que podamos”, añade Chalmeta antes de encarar la segunda noche en ese despacho. Horas antes, vecinos y vecinas recorrían las calles de Carabanchel como hacen cada jueves desde el verano de 2020 para exigir el refuerzo de la plantilla, en uno de los centros más afectados por la pandemia.

Chalmeta sitúa la fecha del colapso en el 26 de noviembre cuando, “si tu pedías cita te decían que no había. Si te acercabas al centro te decían que las agendas estaban completas en diciembre y enero, y las primeras citas serían para febrero y se podrían pedir cuando se abriera la agenda de eses mes. Esto supone más de dos meses para obtener una cita”, explica. Antes de esto, y desde que estalló el coronavirus, este centro ha arrastrado problemas y en el se llegó a colgar el cartel de “No hay médicos disponibles” en pleno pico de coronavirus.

De 17 médicos y médicas de familia que debería de haber en consulta, solo hay ocho plazas cubiertas en un centro que atiende a casi 30.000 personas

Según los datos del sindicato médico AMYTS este es uno de los centros que se encuentran en estado crítico: de 17 médicos y médicas de familia que debería de haber en consulta, solo hay ocho plazas cubiertas en un centro que atiende a casi 30.000 personas. “En la realidad hay entre tres y seis y médicos por la mañana y de tarde nunca ha habido ninguno de manera regular, ha habido apoyos puntuales”, explica Chalmeta.

Reunión sin soluciones

Cuentan los vecinos y vecinas que la reunión se mantuvo con la directora adjunta de Atención Primaria y la Directora de Dirección Asistencial Centro. “Nos explicaron que conocían la situación pero que no tienen médicos”, explica Chalmeta. La única solución que les habrían ofrecido es la reserva de una serie de citas que se pueden pedir en el mostrador. Citas que se están dando a 20 días vista, y con mucha suerte, denuncian las vecinas. 

“Nos dijeron que compartían nuestra preocupación pero no queremos paños calientes, queremos un plan concreto”, explica el integrante de la Asamblea de Carabanchel mientras añade que les aseguraron un plan para que vengan más médicos, pero sin concretar cuándo se llevaría acabo ni si se ha presupuestado dinero para este plan ni para un nuevo centro de salud. 

“Nos hablaron también del proyecto del nuevo centro de salud y nos entró la risa, llevan 16 años prometiéndolo”

“Nos hablaron también del proyecto del nuevo centro de salud y nos entró la risa, llevan 16 años prometiéndolo. ¿Hay algo concreto? ¿Hay una partida en el nuevo presupuesto? Nos dijeron que no nos lo podían confirmar. No nos concretaron nada. Y aquí nos quedamos hasta que alguien nos concrete algo”, explica Chalmeta.

Se da la circunstancia de que el centro de salud de Abrantes es un pequeño consultorio que ocupa un lugar provisional. Vecinos y vecinas llevan más de veinte años pendientes de la promesa que arrastran los sucesivos gobiernos populares de la Comunidad de Madrid, también el último programa electoral de Isabel Díaz Ayuso, de la construcción de un nuevo gran centro que sigue siendo un descampado.

Mientras, el movimiento vecinal estira la protesta dentro de la gerencia y en la puerta, donde sucesivas concentraciones han mostrado apoyo al encierro. “El trato es correcto, podemos ir al baño acompañados de dos guardias jurados, pero nos han dicho que si salimos de la planta no entramos”, relata Chalmeta, quien confiesa que no guardaban muchas esperanzas en la reunión. Y que los pronósticos se han cumplido.

Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com

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