De Filomena a Gaetan: una borrasca desata otra vez la alarma en Madrid por la nieve, ramas y residuos sin recoger

Madrid espera con incertidumbre la llegada de la borrasca Gaetan este miércoles a la vez que reanuda las clases en los colegios –no en todos– tras la gran nevada. No tanto por la gravedad que predicen los meteorólogos, sino por los estragos que una lluvia de estándares normales, según las predicciones, puede causar en una ciudad con montones de nieve, ramas y residuos aún sin recoger. El riesgo que advierten los expertos, en este caso, es la formación de balsas de agua que arrastren todo lo que todavía no se ha limpiado en la ciudad una semana y media después del paso del temporal Filomena.

El temor se concentra, por un lado, en el alcantarillado que debe asumir ese agua; y, por otro, en el pronóstico de fuertes rachas de viento que pueden ser muy lesivas para los árboles –maltrechos tras el paso de Filomena y aún dispersos por la vía pública– y para los canalones de los edificios que han soportado el peso del hielo y van a ser azotados por el aire. “El pronóstico no es tan complejo porque no tiene tantas zonas de riesgo. Es una borrasca normal que cae sobre una zona ya afectada. Esa es la novedad”, indica Martín Barreiro, físico especializado en previsión meteorológica que trabaja para TVE.

La experiencia de Filomena ha empujado los miedos de muchos madrileños que todavía no pueden caminar adecuadamente por sus calles ni han visto pasar un camión de la basura. La Agencia Meteorológica ha tenido que desmentir, ante la alarma ocasionada en una ciudad donde las consecuencias de la nevada aún son muy palpables, que en la capital vayan a producirse “lluvias torrenciales”. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez–Almeida, también reiteró el lunes que las precipitaciones no iban a ser “excesivamente importantes”.

De momento, la AEMET no registra avisos especiales por las precipitaciones ni por el viento –aunque podrían darse a lo largo de las próximas horas porque sí existen para la vertiente segoviana (80 km/h), avisa a la Comunidad de Madrid– pese a que el regidor capitalino advirtió que las rachas podrían suponer un peligro para “la integridad física por los árboles y las cornisas”.

Las alertas por deshielo tampoco tocan, de momento, a la región, aunque sí están notificadas para buena parte de Castilla y León y la Coordillera Cantábrica. Las previsiones sí constatan una importante subida de las temperaturas que va a contribuir que la nieve pase de estado sólido a líquido.

Las administraciones madrileñas intentan proyectar con esta borrasca, aparentemente más benigna, una imagen de organización que brilló por su ausencia en la gestión de la gran nevada. ¿Esta vez se está haciendo más caso a las previsiones? “Creo que siempre nos hacen caso pero se juega la baza de que a lo mejor no es para tanto. Hasta Filomena. En este caso, como estamos todos tan sensibles y tan afectados, se está mirando con más detalle”, interpreta Barreiro.

Metro de Madrid, muy proclive a las inundaciones cada vez que llueve en la capital, ha anunciado que pone en marcha un operativo especial para revisar los sumideros de los accesos y los pasillos y andenes que suelen quedar más afectados cuando hay precipitaciones. En las carreteras también hay un dispositivo para vigilar las instalaciones de drenaje con personal para “limpiar puntos clave de las vías” dado que sigue habiendo acumulación de nieve, según ha informado el Gobierno autonómico dirigido por Isabel Díaz Ayuso.

Canal de Isabel II, sin plan de contingencia

Sin embargo, el Canal de Isabel II, responsable del alcantarillado de toda la región, no ha trazado ningún plan de contingencia porque el “mantenimiento se hace todos los días”, informa Fátima Caballero. “No es necesario porque está mantenido. Lo único que hace es recepcionar el agua y como lo hacemos todo el año está en perfecto estado”, dicen desde la empresa pública. A los trabajadores, sin embargo, les han advertido de que se preparen para hacer “horas extra” en los próximos días, según fuentes sindicales.

A nivel regional, la Comunidad de Madrid ha activado un escenario de “preemergencia” del Plan Especial de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones, lo cual significa solamente que los recursos se pondrían en marcha de manera inmediata si se necesitan, como explica el propio Gobierno regional en un comunicado. “Dada la situación de presencia de nieve helada en cornisas, cubiertas de edificios y calles en la Comunidad como consecuencia de la borrasca Filomena, las lluvias previstas por AEMET, a pesar de ser moderadas, pueden provocar inundaciones cuando se empiece a derretir toda la nieve helada”, dice el Gobierno regional en esa misma nota con el que pretende “alertar” a los ayuntamientos y a los ciudadanos “que se puedan ver afectados por un episodio de inundaciones”.

La limpieza interna del alcantarillado en toda la Comunidad de Madrid –el dispositivo que puede verse más comprometido a partir de este miércoles– es competencia del Canal de Isabel II, pero los ayuntamientos están interviniendo como solicitó el Gobierno de Ayuso contrarreloj en las rejillas por las que se evacúa el agua para evitar que queden bloqueadas por el hielo, la nieve, ramas o residuos, abundantes en la mayoría de municipios de la Comunidad de Madrid.

En la capital, el Ayuntamiento ha firmado un contrato de emergencia con Tragsa –a quien también han encargado la limpieza de los colegios por la misma vía– por valor de 500.000 euros para revisar 404 imbornales –aberturas en la calzada para conducir el agua de lluvia o de riego a la alcantarilla– que suelen registrar atascos. En toda la ciudad hay 124.000 absorbederos. Pero su actuación es solo en la superficie, de rejilla para afuera, y no incluye la revisión de si funciona o no adecuadamente la canalización, confirman a elDiario.es fuentes del área de Medio Ambiente y Movilidad. Eso corresponde, agregan, al Canal de Isabel II. Efectivos y maquinaria municipal también estarán “situados en ubicaciones de potencial riesgo para retirar el agua” si se producen balsas a partir de este miércoles.

La corporación liderada por José Luis Martínez-Almeida, criticada por la falta de previsión para contener el impacto de Filomena, ha puesto también a los barrenderos a despejar alcantarillas, explica desde Comisiones Obreras. En el sindicato temen que esta borrasca ponga de nuevo de manifiesto la escualidez de los servicios públicos madrileños. “No hay una conservación buena y ahora lo vamos a ver con las alcantarillas, que no estarán todo lo limpias que deberían porque falta gente”, advierte David Pérez, responsable de Construcción de CCOO Madrid.

La basura que rebosa los contenedores de algunas zonas de Madrid, pese a que el Ayuntamiento asegura que el servicio está “normalizado”, es otro problema añadido porque los residuos pueden quedar flotando en la nieve o el hielo derretido y, en el caso más extremo, desplazarse. Los operarios de limpieza viaria normalmente se dedican que retirar las bolsas de basura que se depositan en sitios indebidos –como el exterior de contenedores de recogida selectiva de papel o vidrio– pero desde hace una semana están dedicados exclusivamente a picar hielo con las palas.

“El Ayuntamiento lleva presionando para que se haga esto varios días pero no damos abasto”, lamenta Juan Carlos del Río, responsable de limpieza de UGT Madrid. El sindicato asegura que ya salen todos los camiones a recoger los residuos, pero aún no pueden entrar por el 100% de las calles por el hielo y asume que es a eso a lo que se refiere el alcalde, José Luis Martínez–Almeida, cuando da el servicio por “normalizado”. El pronóstico que hacen los trabajadores, sin embargo, es que la recogida esté recuperada a lo largo de esta semana.

Fuente: Sofía Pérez Mendoza en eldiario.es

También podría interesarte