Combatir la pobreza energética, ahorrar y cuidar el planeta

En estas casa todo está como dormido, con una frialdad y con una calma oscura que es lo contrario a la calidez y a nuestro concepto de hogar. ¡Son casas donde uno no quiere estar!

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No somos conscientes de lo que significa la energía en nuestro hogar hasta que dejamos de tenerla. No funcionan los electrodomésticos, el frío por la mañana se hace insoportable, las manos duelen al fregar, los niños tienen miedo por falta de luz o la tele o el ordenador yacen inanimados. Estos pensamientos volaban por mi cabeza mientras caminaba, ya anocheciendo, por la Cañada Real Galiana tras participar en un programa de radio allí. Por cierto, la Cañada lleva más de dos años casi sin luz porque Naturgy y los gobiernos locales no les sale de los mismísimos… aunque el Consejo de Europa les obligue a hacerlo. 

Pese a lo simbólico de la Cañada, donde más de 4.000 personas viven racionando la energía, la falta de energía por motivos económicos es una lacra que con la actual crisis de precios de la energía no deja de aumentar. 

En breve lloverán facturazas de luz, gas o gasoleo C a millones de hogares este enero y febrero según apriete el frío invernal. 

El año 2022 lo recordaremos por ser el año con las facturas de la luz más caras de la historia lo que ha impactado como bien sabemos en toda nuestra economía del hogar, empresas e industrias. Hemos vivido subidas medias de electricidad de 88% y puntuales del 639%. Además casi 8 millones de hogares dependen del gas ciudad para calentarse y cocinar. Pese a los subsidios de gas (TUR, reducción del IVA, etc..) las facturas que están llegando a los hogares no dejan de crecer, fruto de ello es el éxodo masivo a la tarifa regulada, del orden de 3 veces más barata, claro acosta de inyectar más de 3.000 millones de dinero público. Esta extracción de dinero de todos los hogares ha resultado en enormes ganancias de las siempre “simpáticas” grandes compañías energéticas de nuestro país.  Iberdrola (3.104M, + 28,9%, Q1-Q3 2022), Naturgy  (1.649 M , +36%, 2022) Endesa (1.651 M, + 13,2% Q1-Q3 2022) Repsol (4.251 M, + 70%, 2022) 

Este oligopolio de empresas energéticas concentra entre el 80-90% de la cuota de mercado, y ha marcado históricamente una cultura y política energética en nuestro país peligrosa y contaminante, impidiendo una libre competencia y entrada de nuevos actores. Es necesario terminar con este “chiringuito”, revisar las reglas del mercado eléctrico y regular para que la democratización de la energía sea real, y ponga a las personas y a la justicia económica a la vanguardia de la transición a un sistema energético eficiente, inteligente, 100% renovable” y democrático.

Nuestras casas, un pozo sin fondo de energía

Por otro lado, muchas de las personas de este país y la mayoría de las vulnerables vivimos en viviendas que pierden energía por todos lados. Están perdidas se clasifican según un certificado energético por vivienda de la A a la G (siendo A la mejor calificación). En España casi la mitad de nuestras casas tiene eficiencias menores a la D y sufren un estado de “ruina energética». Una de las soluciones indispensables para todas pero especialmente para luchar contra la pobreza energética es la rehabilitación de los hogares, ya sea en propiedad o en régimen de alquiler. Y sin embargo, en plena lluvia de millones de Europa a través de los fondos Next Generation, las inversiones ejecutadas en rehabilitación solo han sido de un 3%  respecto a los totales previstos. Únicamente en Canarias ha habido una ejecución directamente vinculada a la población vulnerable. Por eso, Greenpeace junto con la Alianza por la rehabilitación de viviendas sin dejar a nadie atrás (AXRSDANA), afirma que es necesario que un 30% de los fondos de rehabilitación se dirijan a población vulnerable.

Además la mayoría de los españoles vivimos en casas fósiles, es decir que dependen de un combustible fósil como el gas para ser confortables en invierno, para el agua caliente y para cocinar. Quitarnos del gas es fundamental para combatir la pobreza energética pues no solo generan cambio climático sino que también nos hace depender de la especulación internacional y de oligarcas como Putin. Es cierto que la calefacción renovable es inicialmente cara y tiene que ir asociada a mejoras en el aislamiento pero el beneficio en el medio y largo plazo es de incalculable valor. Los fondos de la Unión Europea deben, como en el caso del aislamiento, tener una parte reservada para viviendas vulnerables .

España, cada vez somos más pobres energéticamente

  • Según los últimos datos de 2021 del ministerio casi 7 millones de personas (el 14,3% de la población) no pudo mantener una temperatura adecuada en invierno. 

  • Según la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), la pobreza energética es la causa de unas 7.100 muertes anuales, casi 3.000 más que las ocurridas en carretera en 2014. 

  • Los efectos sobre la salud son muy importantes, no solo por el incremento de la mortalidad, sino también por otros problemas derivados como el estrés, la depresión o el absentismo laboral o escolar. 

En el marco de la semana europea de lucha contra la pobreza energética que empieza este jueves 17 hasta el miércoles 23, la sociedad civil se moviliza para alzar la voz, salir a las calles y reivindicar el derecho a un suministro energético asequible y no contaminante

Y desde Greenpeace también exigimos al gobierno medidas que faciliten urgentemente la participación de las personas en el nuevo modelo energético que ya se está construyendo a través de las renovables, la eficiencia y al ahorro y de las nuevas fórmulas disponibles: autoconsumo -en casas individuales y en bloques de vecinos-, comunidades energéticas, gestión inteligente de la demanda, etc.

Fuente: Francisco del Pozo Campos en es.greenpeace.org
Foto: Archivo de contrainformacion.es

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