Centenares de manifestantes se concentraron ayer en Sol contra el confinamiento selectivo

Sensación de abandono e impotencia en “los barrios olvidados” en los que la carencia crónica de inversión pública se nota especialmente en la pandemia

La Puerta del Sol volvía a ser ayer testigo de un momento histórico para la corte y la villa de Madrid. Por la tarde, la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, el vicepresidente, Ignacio Aguado, y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, se subían al escenario de la Real Casa de Correos y se mostraban a la ciudadanía como un gobierno agotado y sobrepasado por las circunstancias. Por la noche, desde las 20 horas, se fueron dando cita en la plaza centenares de manifestantes que protestaban contra las medidas anunciadas para parar la expansión de la covid-19 en algunas zonas.

Como martillazos, iban sonando las medidas que anunciaban los dirigentes políticos en los barrios populares de la capital y en algunos de los municipios más afectados por los índices de la pandemia. La brecha norte-sur quedaba perfectamente dibujada ayer, las fronteras quedaban señaladas. “Ayuso dimisión” fue uno de los gritos más repetidos en la concentración que llegó a ser una nutrida representación de movimientos sociales y activistas vecinales de los barrios afectados. “No es confinamiento, es segregación” y “Me quieres para currar, no me puedes confinar”, otros eslóganes dirigidos contra la coalición gubernamental de PP y Ciudadanos.

Algunas zonas de los distritos de Vallecas, Usera, Villaverde y Carabanchel y, también, de Ciudad Lineal quedaban semiconfinadas ayer en contraste con el resto de la ciudad, norte y centro principalmente. Cerca de 900.000 personas afectadas. Se restringen las entradas y salidas a las 37 áreas afectadas, se vuelve a suspender la actividad en parques y jardines, se cerrarán los establecimientos a las 22 horas y no podrán superar el 50% del aforo, la práctica deportiva, como cualquier reunión en toda la Comunidad, pasará a estar controlada en grupos de menos de seis personas… Ningún anuncio por parte de los responsables autonómicos de nuevas medidas de carácter social o sanitario. La atención primaria, colapsada, los hospitales van camino de ello, la alternativa habitacional para personas en confinamiento, inexistente. De momento, no aumenta la frecuencia del transporte público para evitar aglomeraciones…

Madrid roto, dividido por una línea imaginaria que, según anunciaba el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, tendrá más presencia policial para materializar y asegurar que se ponen en práctica las medidas anunciadas por el equipo de Díaz Ayuso. Una línea imaginaria que se repite en otros municipios como San Sebastián de los Reyes, Alcobendas, Fuenlabrada, Parla, Getafe, Humanes y Moraleja de Enmedio. Sensación de abandono e impotencia en “los barrios olvidados” en cuyos centros de salud falta personal sanitario y rastreadores y la carencia crónica de inversión pública se nota especialmente en la pandemia. Los motivos por los que podrán salir y entrar los ciudadanos que los habitan, toda una declaración de intenciones: trabajar o hacer la compra u otras cuestiones de fuerza mayor.

El ocio queda restringido en unas zonas que, si se superponen a un mapa que indique la renta de los barrios madrileños, coincide en su con las zonas más pobres. También, si el mapa fuera electoral, con las áreas que no votaron a las derechas. Tristeza en Madrid, se evidencia la desigualdad y restricción de derechos dependiendo del código postal. Los movimientos vecinales habían advertido: “Tendremos que sacar la dignidad del sur a la calle”. Los movimientos sociales tomaron la delantera ayer, la plataforma Plan de Choque Social consiguió promover una nutrida concentración a las puertas de la sede presidencial.

Un punto de partida, un embrión de toma de consciencia de clase que puede darle quebraderos de cabeza a Díaz Ayuso y su equipo de gobierno en los próximos tiempos si cuaja y se canaliza el enfado en los barrios. Cambio de ciclo en un momento global en el que la lucha de clases es más evidente cada día. Las izquierdas se volvieron a encontrar en la plaza. El que fue escenario principal del 15M hace ya casi una década recibía a unos nuevos indignados en un contexto social más duro y complicado por la pandemia.

Representantes vecinales, sindicales y movimentistas, cargos públicos de Más Madrid, Unidas Podemos IU y Anticapitalistas volvían a coincidir en Sol. Después de años de peleas internas, las izquierdas ya no están al frente del Ayuntamiento de Madrid y el lento ritmo de la oposición autonómica lo viene marcando un Ángel Gabilondo que, de cuajar su moción de censura, sería porque Ciudadanos materializa un cambio a nivel estatal que suponga un entendimiento con socialistas en distintos territorios. La calle puede retomar el pulso. Los barrios piden protagonismo frente a las intrigas palaciegas.

Foto Edu Leon en elsaltodiario.com

En una marquesina del metro, Netflix anunciaba las nuevas series de la temporada. Una gran fachada de la plaza le llevaba la contraria y aseguraba que la verdadera serie es la Liga de Fútbol Profesional. Televisión de pago para el confinamiento. El otro Madrid, el que se manifestaba, el que podrá ir a jugarse el dinero a las casas de apuestas pero no a pasear por sus parques y jardines, aguantó la protesta durante dos horas. La ciudad global y la pandemia aíslan a su mano de obra. A pocos metros de Sol, terrazas llenas. La última noche de viernes del verano y la ciudad partida en dos.
Fuente: Sato Díaz en cuartopoder.es
Foto Portada: Dani Gago

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