BiciMad, historia de un declive

El servicio de alquiler público de bicicletas de Madrid está en crisis. El número de usos diario ha descendido un 25% en un año. Mientras el Ayuntamiento habla de vandalismo, oposición y sindicatos ponen el foco en una plantilla insuficiente que no ha crecido al mismo ritmo que el servicio.

8.15 horas de la mañana de una mañana de octubre. Tres personas coinciden en la base de BiciMad, el servicio de alquiler público de bicicletas de la ciudad de Madrid, del Paseo de Yeserías, junto al Manzanares. El punto cuenta con 28 anclajes y la práctica totalidad de ellos tiene una bicicleta. Parece que hoy ha habido suerte: en principio, las tres podrán conseguir un vehículo para transportarse a sus centros de trabajo y estudio. Error. Un vistazo más cercano deja ver que la mayoría tienen los sillines bajados y dados la vuelta, lo que significa que otros usuarios ya han intentado hacer uso de ellas y se han encontrado con la imposibilidad de hacerlo. Mala suerte también con las bicicletas que no cuentan con esta señal informal entre ciclistas: de las 22 allí presentes, la totalidad están inoperativas ya sea por pinchazo, avería, falta de batería, desperfecto o porque el anclaje está bloqueado.

Uno de los tres ciclistas pone rumbo a pie hacia la siguiente base, aunque le frenan al instante: “Si vas a Piramides ni lo intentes, está igual”. La conversación, con tres personas contrariadas que no van a poder utilizar el servicio de transporte público que pretendían, deriva en una rápida serie de quejas e improperios en los que sale a relucir el nombre del alcalde y de los responsables del servicio. 

El caso no es, ni muchísimo menos, anecdótico. Tampoco es una situación temporal. Al contrario, el servicio está en una crisis que podría empezar a calificarse de permanente, con problemas constantes desde hace meses. Si no se es usuario de BiciMad para corroborarlo, una opción es poner la etiqueta #BiciMad en una red social y empezar a leer quejas: “No me puedo creer que de todas estas bicis no haya podido usar NI UNA”. “Segundo intento en estación 174. NULO”. “¿Cómo es posible que desde Sol hasta O’Donell no haya NINGUNA bici que funcione?”. “Otro día más sin una puñetera bici en todo Madrid”. “#Bicimad es una estafa. Bicis que no funcionan”. “La degradación tan atroz de algo en dos años, que llegó a ir de narices, es llamativa. Qué pena”.

“Achacar todo el deterioro del servicio a que ha habido un aumento del vandalismo es tener una jeta impresionante”, denuncia Elías Calderón, de la Plataforma Sindical EMT

Más científica es la opción de usar las matemáticas. Si el 6 de junio de 2020 el concejal de Medio Ambiente madrileño, Borja Carabante, se jactaba de que, en comparación con el mismo día de 2019, los usos diarios de BiciMad habían aumentado hasta 15.092 un 48,65%—, en un mes en el que la mayoría de los días se superaron los 15.000 usos diarios, si se miran los datos relativos a septiembre de 2021 se puede comprobar que la media de usos totales diaria fue de 10.706, con un máximo de 12.846 el 9 de septiembre. 

La cifra es un número muy inferior a la media de septiembre de 2020, cuando se realizaron 14.314 usos, lo que supone que el uso del servicio ha descendido en 3.608 personas al día, un 25,2%, en un año.

Larga cola en el taller

El 5 de septiembre, Greenpeace Madrid publicaba unas imágenes en las que se veían 1.100 bicicletas pendientes de arreglo en las instalaciones de la Empresa Municipal de Transporte (EMT), gestora del servicio, en Fuencarral. Era un deja vu de denuncias (y fotos) anteriores realizadas tanto por la oposición en el Ayuntamiento como por los sindicatos de la EMT en los últimos meses. 

En este caso la cifra de vehículos apilados por avería suponía un tercio de las 3.450 bicicletas con las que cuenta la red de BiciMad, lo que implicaba una obvia merma del servicio.

No era de extrañar que, como remarcaba la ONG, “las quejas de los usuarios sobre el estado del servicio se hayan incrementado un 174% en los últimos meses”. Hasta el concejal de Medio Ambiente, Borja Carabante, aceptaba la falta de disponibilidad de bicicletas y pedía disculpas a los usuarios.

Con datos del 28 de septiembre, la Plataforma Sindical EMT, el sindicato mayoritario en esta empresa pública, los vehículos pendientes de arreglo en Fuencarral habían bajado a 300, una cifra que se mantiene estable en la primera semana de octubre, al ser la mayoría “bicicletas de difícil reparación”, como señala Elías Calderón, portavoz de la Plataforma Sindical EMT. Sin embargo, esta central de trabajadores denuncia que los datos tienen trampa: “Se ha sacrificado la redistribución, pasando personal de este servicio al taller, por lo que arreglamos más bicicletas, pero tenemos bases totalmente llenas y otras totalmente vacías por no haber tenido personal suficiente en la redistribución”.

“El que va a trabajar, si un día va a acoger una bici y no la encuentra y al día siguiente tampoco, al final se va de otra manera. No puede estar todos los días jugándosela a que haya o no haya bicis”, lamenta Calderón

Y no solo eso. Según asegura, “en las bases hay muchas bicicletas con avería, pues el trabajo de recogerlas y bajarlas al taller también lo hacen los compañeros de redistribución que han trasladado a funciones de taller”. La tesis es fácil de corroborar si es usuario asiduo del servicio y la práctica es calificada por Calderón como “puro márketing” del Ayuntamiento: “Lo que hacen es reparar las averías más sencillas para que no haya muchas bicis en Fuencarral para que no se hagan fotos como las que salieron”.

Carga de trabajo

El problema, para oposición y sindicatos, es una simple cuestión de números. Entre 2019 y la actualidad, BiciMad ha crecido con varias ampliaciones tanto de bases como de bicicletas. En concreto, de 2.029 bicicletas y 172 bases se ha pasado a 3.458 bicicletas (incluidas las 504 del polémico servicio de bicicletas sin base fija, BiciMad Go) y 264 bases. Además, la plantilla vio como se ralentizaba su trabajo al tener que hacerse cargo de BiciMad Go, un servicio donde las bicicletas están esparcidas una a una por la ciudad, fuera de las bases, lo que multiplica el trabajo y ralentiza las tareas de recogida y redistribución.

A pesar de esta carga de trabajo, hasta el pasado 1 de septiembre la plantilla de operadores de servicio —encargados de las tareas de las tareas de redistribución y reparación de bicicletas, así como el mantenimiento de bases, recogida de vehículos fuera de las bases, soporte técnico al usuario y almacén— no solo no había aumentado, sino que había disminuido en cinco personas, quedando en cien operadores, tal como denuncia la Plataforma Sindical.

El 1 de septiembre de 2021, tras reiteradas demandas de sindicatos, plantilla y oposición, 25 operadores de servicio se sumaban a la plantilla, “pero de aquí a una semanas 15 pasarán a otros departamentos dentro de la EMT porque ha habido promociones internas y están en espera de salir del departamento de BiciMad”, matiza Calderón. El aumento de operadores se queda, pues, en una decena de personas, “algo totalmente insuficiente”, denuncian desde el sindicato; “date cuenta el número de bases y bicicletas que se han ampliado, más el servicio de BiciMad Go, que da un trabajo infinito y para el que nunca se contrataron nuevos trabajadores”.

El uso del servicio ha descendido en 3.608 personas de media al día en septiembre, lo que supone una disminución del 25,2% en un año

La central sindical sostiene que son necesarios al menos 150 operadores de servicio para que BiciMad recupere los estándares de calidad que había antes de las ampliaciones. Con unos comienzos tenebrosos y un servicio defectuoso y lleno de problemas desde sus inicios, en el año 2015 la entonces alcaldesa Ana Botella lanzaba el servicio dejándolo en manos de la empresa concesionaria Bonopark. Un año después BiciMad fue remunicipalizado por el Gobierno de Ahora Madrid, lo que incluyó el pago de 10,5 millones de euros a la concesionaria, que acumulaba serias pérdidas y no menos quejas. La mejora en la prestación del servicio público de alquiler de bicicletas fue instantánea, pero los problemas volvieron tras una serie de demandadas ampliaciones a zonas cada vez más alejadas de la Puerta del Sol en un servicio que no dejó de crecer en usuarios. A día de hoy, de hecho, son contadas las estaciones de las que disponen los distritos fuera de la frontera de la M-30.

Vandalismo vs falta de inversión

El Ayuntamiento, pese a las contrataciones de septiembre, ha centrado sus mensajes sobre la causa del deterioro de BiciMad en el vandalismo. Borja Carabante señalaba a Madridiario el 17 de septiembre —El Salto ha solicitado en repetidas ocasiones a los servicios de prensa del Ayuntamiento hablar con Carabante y con el director gerente de la EMT, Alfonso Sánchez, sin obtener respuesta hasta ahora— que desde el Consistorio no podían “negar los datos” y aceptaba la pérdida de la disponibilidad de bicicletas. Sin embargo, achacaba el problema a “un vandalismo desproporcionado” y llegaba afirmar que solo el 3 de septiembre “se vandalizaron 523 bicicletas”.

Desde la Plataforma Sindical remarcan que “achacar todo el deterioro del servicio a que ha habido un aumento del vandalismo es tener una jeta impresionante con los número de los que estamos hablando”. “Es evidente que iba a ser un desastre, pueden achacarlo a lo que que quieran, pero era imposible que los mismos trabajadores soportasen la carga de trabajo que se les venía”, asegura Calderón.

Sea como fuere, el Ayuntamiento comenzó a principios de septiembre la instalación de candados en las bicicletas del servicio. “Este elemento de seguridad, que ya se utiliza en el servicio BiciMAD Go, se instalará paulatinamente en la totalidad de la flota del servicio para reforzar la seguridad de los vehículos frente a actos vandálicos”, indicaban fuentes del Consistorio el 8 de septiembre, apuntando a noviembre como el mes en el que se terminaría la instalación de los nuevos dispositivos.Asimismo, desde Ayuntamiento aseguran que comenzará “este mismo año el despliegue de cámaras en las estaciones más problemáticas del sistema”.

Desafección

“Yo no digo que haya aumentado el vandalismo, pero nunca en las cifras que el Ayuntamiento dice y nunca la situación actual es achacable al vandalismo. Las cifras de trabajadores y aumento de bases, bicicletas, más el servicio BiciMad Go hablan por sí solas”, denuncia el portavoz de la Plataforma Sindical. “Es imposible que el servicio fuese bien, el desastre estaba asegurado”.

“Es una pena, porque al final el servicio va a estar tan mal que la gente va a dejar de usarlo, porque el que va a trabajar, si un día va a acoger una bici y no la encuentra y al día siguiente tampoco, al final se va de otra manera. No puede estar todos los días jugándosela a que haya o no haya bicis”, lamenta. 

Es algo que parece estar pasando ya, dado el importante porcentaje de reducción de usos diarios en el servicio. El problema de fondo, sin embargo, sería para el sindicalista una cuestión de concepto que engloba a lo material: “El Ayuntamiento no entiende que BiciMad es un medio de transporte, no acaban de interiorizarlo. Para ellos BiciMad es un servicio por el que un usuario coge la bici y se va a dar una vuelta en plan ocio”. Mientras tanto, usuario de BiciMad, vayas a trabajar, a estudiar o a dar una vuelta, suerte mañana. Todo pinta a que la vas a necesitar.
Fuente: Pablo Rivas en elsaltodiario.com
Foto: David F. Sabadell

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