Ayer se retomaron los jueves de manifestaciones desde el Centro de Salud Abrantes en Carabanchel

Ayer jueves 13 de enero, tras el parón por las fiestas navideñas, Carabanchel volvió a la lucha y a demostrar que el distrito está unido contra el cierre del Centro de Salud de Abrantes y en defensa de la sanidad pública y la atención primaria de calidad que merece.

Tras el parón navideño volvemos a la lucha en defensa de la sanidad pública. Volvemos a las calles a defender una Atención Primaria que está desbordada, cuyos Centros de Salud están colapsados, sus profesionales no dan abasto. Por eso las citas para ser atendidos por un o una profesional tarda semanas. Y como las infraestructuras de muchos de estos centros están en un estado pésimo para poder ofrecer en ellas una atención digna, las esperas se tienen que realizar en la calle, haga el tiempo que haga, porque la mayoría de los edificios no permiten la separación de pacientes COVID y no COVID dentro. Por su parte los servicios de urgencia de atención primaria (SUAP) están cerrados desde hace 22 meses, lo que obliga en demasiadas ocasiones a acudir a las urgencias hospitalarias, extendiendo así la saturación y colpso al sistema hospitaklario.

La Atención Primaria es esencial para el buen funcionamiento de todo el sistema sanitario público.

El deterioro de la Atención Primaria es grave, y aunque se tardará en comprobar, ya repercute en la salud de muchas personas. Así la inasumible tardanza que tienen que soportar algunos pacientes para ser atendidos por un o una médica de familia o enfermera ante la falta de profesionales es dramática, por la incertidumbre ante el empeoramiento de su patología, por las limitaciones de su autonomía o por el incremento del dolor que conllevan. Por esto si sus rentas se lo permiten suscriben un seguro privado. Está perfectamente demostrado que el deterioro de la sanidad pública alienta el negocio de la medicina privada. Y las cifras del crecimiento de los seguros médicos así lo ponen de manifiesto. El número de asegurados en los últimos años ha crecido un 3,5 % y hoy el 34,8 % de la población madrileña tiene un seguro privado (IDIS 2021). Es un elemento segregador que sólo incrementa las desigualdades para todas aquellas personas que no pueden pagarlo, las cuales sufrirán el desmantelamiento de lo que paradójicamente contribuyeron a construir.

Hay que luchar contra la idea de que la sanidad es una oportunidad de negocio y no un bien común, cuyo objetivo prioritario debe ser responder a las necesidades de la población.

Quieren desmantelar el actual sistema de sanidad pública, pretenden convertirla en algo marginal para personas de rentas bajas. Y para allanar el camino pretenden aprobar -si no lo impedimos- el Anteproyecto de la Ley Omnibús que recoge la creación de una Agencia de Contratación Sanitaria.

Es muy importante comprender lo que podemos perder en términos de equidad y salud si se desmantela la Atención Primaria. Nuestra movilización por eso tiene que evitar no sólo un desmantelamiento mayor, sino exigir la mejora de todas las insuficiencias que hoy mantienen la Atención Primaria al límite, colapsada y con sus profesionales en buena medida maltratados y precarizados, como desgraciadamente ha vuelto a poner de manifiesto en las últimas semanas la sexta ola del COVID-19.

Esta movilización quiere impulsar, como ya lo vienen haciendo otros barrios y pueblos desde hace muchos meses, la unidad de todas las vecinas y vecinos, de todos los colectivos a favor de una Atención Primaria fuerte y con suficientes recursos.

Hay que resaltar que llevamos un año y cinco meses de lucha en defensa del centro de salud de Abrantes, en el madrileño distrito de Carabanchel. Lucha que empezó en septiembre 2020 cuando en la puerta de este ambulatorio apareció un cartel indicando “No hay médicos ni de mañana ni de tarde”. Desde entonces, salvo algún paréntesis -como el que hemos hecho ahora esta Navidad-, cada jueves cientos de vecinos y vecinas nos hemos movilizado ante nuestro centro de atención primaria para exigir que este no se cerrara y en defensa de una sanidad pública. Y aunque gracias a estas constantes protestas ha recuperado algunas profesionales, el CS Abrantes, que atiende un área con una población de 30.000 personas, está en una situación muy difícil. Si antes de la pandemia tenía 16 facultativos/as, ahora nunca hay más de 8 –su número varía cada día. Es decir, que le han quitado más de la mitad de los mé[email protected] de familia que tenía.

Por la parte que nos toca, en 2022 vamos a seguir dejándonos la piel por defender y mejorar la sanidad pública.

Luchemos por una sanidad pública, universal y de calidad, no sólo para el barrio, sino para toda la Comunidad de Madrid. ¡Por ti, por el barrio!

Fuente: tercerainformacion.es
Fotos: @asamcarabanchel

spcbnet
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