Ayer en Cibeles las redes vecinales desmontaron el mito de Almeida: “Los servicios sociales no cogen el teléfono”

Las redes vecinales exigen frente al Ayuntamiento que el alcalde Martínez-Almeida garantice la alimentación de las 50.000 personas atendidas por las despensas solidarias. Ante la falta de apoyo institucional y el desgaste de estas iniciativas de apoyo mutuo, miles de personas podrían quedarse este verano «varadas en tierra de nadie, sin recursos para alimentarse”.

Las redes vecinales de apoyo mutuo y las miles de personas que han sostenido con trabajo voluntario el reparto de alimentos durante más de tres meses de pandemia han llegado a una “situación insostenible”.

En la mañana de este 9 de julio, medio millar de personas se concentraba en la plaza de Cibeles, junto al Ayuntamiento de Madrid, para decirle al alcalde de la ciudad, José Luis Martínez Almeida, que si “no actúa con rapidez, 50.000 personas atendidas por las despensas y redes vecinales de solidaridad pueden quedarse este verano varadas en tierra de nadie, sin recursos para alimentarse”. 

Estas despensas, dicen los convocantes en un escrito dirigido al alcalde, han llegado “al límite de sus posibilidades, algunas carecen de recursos para continuar y otras han tenido que cerrar por falta de medios y apoyo institucional”. 

Un portavoz de Valiente Bangla, un colectivo de Lavapiés que ha impulsado una de las despensas solidarias que han estado funcionando en el barrio, denuncia a El Salto la falta de apoyo institucional. “No hay ningún tipo de ayuda del Ayuntamiento. Ahí están mis paisanos, dos o tres mil personas sin papeles. Y no puedes trabajar, no puedes vivir en España. Mira, tres meses sin trabajo. Y sin trabajo no podemos comer”, dice. 

En estos tres meses de confinamiento, cuenta Nines, de la Red Solidaria de Acogida, solo en el barrio de Lavapiés han estado funcionando cinco bancos de alimentos, que han repartido 178.000 kilos y han asistido a más de 6.250 personas. Unos 104.100 euros en comida, calcula Nines. Y no solo se han distribuido alimentos sino también medicinas. Después de la muerte de un vecino provocada “por no conocer el idioma”, cuenta esta activista, los colectivos de solidaridad del barrio organizaron una red de 14 intérpretes-mediadores.

«Si esto lo podemos hacer los vecinos del barrio con nuestro dinero y con las donaciones, este Ayuntamiento, uno de los más ricos del Estado español, ¿qué está haciendo?”, denuncia Nines a El Salto

“Los Servicios Sociales del barrio estaban solamente online, no te cogían el teléfono ni para adelante ni para atrás. El Ayuntamiento no ha hecho nada y eso es una realidad. Todas las personas que hemos atendido fue porque estaban desatendidas. El Ayuntamiento ha servido cajitas de comida a través de Cruz Roja, que son insuficientes y ridículas. En nuestro banco de alimentos dábamos bolsas de escombros llenas de comida. Y había colas de hasta 300 personas. Si esto lo podemos hacer los vecinos del barrio con nuestro dinero y con las donaciones, este Ayuntamiento, uno de los más ricos del Estado español, ¿qué está haciendo?”, denuncia Nines a El Salto. 

Entre cánticos de “Sanidad pública”, “Almeida responsable”, “Papeles para todos o todos sin papeles” y bajo de las altas temperaturas del verano mesetario, Nines relata a El Salto los cambios que pudo observar en las “colas del hambre” en los meses de confinamiento. En los primeros momentos, hasta principio de mayo, “el 100% eran migrantes que venían de una situación de exclusión social”, muchas de ellas trabajadoras domésticas, que se vieron en la calle, sin papeles, sin derecho a ningún tipo de ayuda ni prestación. 

“A partir del 1 de mayo comenzaron a llegar vecinos autóctonos porque la gente no cobraba los ERTE, porque la gente agotó sus reservas de ahorros. A partir de entonces, se empezaron a mezclar las personas nacidas aquí con las personas migrantes”, dice Nines. 

Ahora, según el escrito dirigido al Martínez-Almeida, las “largas colas que hemos visto en los barrios de Madrid no han desaparecido, han adoptado otras formas y miles de personas en grave riesgo se están volviendo invisibles”. La demanda de ayuda alimentaria que no disminuye, dice el escrito presentado, hace imprescindible un plan municipal urgente para que el Ayuntamiento se haga cargo de la alimentación de estas 50.000 personas que desde marzo están atendiendo las redes vecinales. Los colectivos también demandan un plan de emergencia social y una “coordinación efectiva” del Ayuntamiento con las redes vecinales de cada distrito.
Fuente: elsaltodiario.com
Fotos: Álvaro Minguito