Trabajadores de UCI madrileñas renuncian ante la precariedad de sus contratos de refuerzo covid

Sanitarios y sanitarias del Hospital Clínico San Carlos y del Gregorio Marañón denuncian falta de descansos tras encadenar contratos temporales desde el inicio de la pandemia.

Los trabajadores y trabajadoras temporales de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Clínico San Carlos y del Gregorio Marañón ya no pueden más. Por ello, tal y como explica el sindicato MATS a El Salto, los sanitarios de estos dos grandes hospitales de la Comunidad de Madrid han comenzado a plantarse ante una situación de “maltrato” y de “ausencia de descansos” desde marzo de 2020 cuando fueron contratados como refuerzos covid. Contratos que la Consejería de Sanidad ha ido renovando por meses a lo largo de la pandemia, siendo la última ampliación desde este mes de julio hasta diciembre. Y muchos no han podido cogerse “ni diez días de vacaciones”, según explican desde este sindicato.

“No pueden más, están exhaustos y no se sienten valorados después de haber estado sufriendo la tralla en las UCI durante los peores meses de la pandemia. Las vacaciones no las disfrutan, las liquidan a final de contrato. Ahora lo más normal es que se hubiera hecho una contratación más estable para que se pudieran coger unas vacaciones en condiciones. Pero no ha sido así, y no descansan y con el nivel de estrés con el que han trabajado, llegando a hacer turnos de 19 horas, no poder disfrutar de una semana de vacaciones es un desgaste para el trabajador y un riesgo para el paciente”, explica Santiago Zarapuz, portavoz del MATS en el Clínico.

“El carácter temporal de nuestra relación laboral siempre es un obstáculo para disponer de los descansos adecuados que permitan dar una asistencia de calidad a nuestros pacientes, evitando poner en riesgo su seguridad y salud”, expresan sanitarios en una carta al director gerente del Hospital Clínico, José Soto Bonel, a la que ha tenido acceso El Salto. Personal que, en su mayoría, comenzó de prácticas de formación, conocidas como residencias, y que, tras formarse en UCI en pleno pico de coronavirus, consiguieron contratos de refuerzo.

Los trabajadores y trabajadoras temporales de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Clínico San Carlos y del Gregorio Marañón ya no pueden más. Por ello, tal y como explica el sindicato MATS a El Salto, los sanitarios de estos dos grandes hospitales de la Comunidad de Madrid han comenzado a plantarse ante una situación de “maltrato” y de “ausencia de descansos” desde marzo de 2020 cuando fueron contratados como refuerzos covid. Contratos que la Consejería de Sanidad ha ido renovando por meses a lo largo de la pandemia, siendo la última ampliación desde este mes de julio hasta diciembre. Y muchos no han podido cogerse “ni diez días de vacaciones”, según explican desde este sindicato.

“No pueden más, están exhaustos y no se sienten valorados después de haber estado sufriendo la tralla en las UCI durante los peores meses de la pandemia. Las vacaciones no las disfrutan, las liquidan a final de contrato. Ahora lo más normal es que se hubiera hecho una contratación más estable para que se pudieran coger unas vacaciones en condiciones. Pero no ha sido así, y no descansan y con el nivel de estrés con el que han trabajado, llegando a hacer turnos de 19 horas, no poder disfrutar de una semana de vacaciones es un desgaste para el trabajador y un riesgo para el paciente”, explica Santiago Zarapuz, portavoz del MATS en el Clínico.

“El carácter temporal de nuestra relación laboral siempre es un obstáculo para disponer de los descansos adecuados que permitan dar una asistencia de calidad a nuestros pacientes, evitando poner en riesgo su seguridad y salud”, expresan sanitarios en una carta al director gerente del Hospital Clínico, José Soto Bonel, a la que ha tenido acceso El Salto. Personal que, en su mayoría, comenzó de prácticas de formación, conocidas como residencias, y que, tras formarse en UCI en pleno pico de coronavirus, consiguieron contratos de refuerzo.

Trabajadores que señalan que durante la pandemia no se ha llevado a cabo “una amplicación correcta de la jornada que se ha traducido en un aumento considerable de la siniestralidad laboral”. “Si a esto unimos la alta temporalidad de los/as trabajadores y una ausencia continuada en la cobertura de puestos (para cubrir ausencias, bajas o descansos) los riesgos para la seguridad y salud del paciente aumentan exponencialmente”, advierten para incidir que estos riesgos se elevan con “la no concesión de vacaciones”.

“Ante estas decisiones arbitrarias muchos compañeros están abandonando sus empleos y otros se lo están pensando”, advierten en la misiva enviada a principios de junio en un centro donde ya se han retirado una decena de sanitarios

“Ante estas decisiones arbitrarias muchos compañeros están abandonando sus empleos y otros se lo están pensando”, advierten en la misiva enviada a principios de junio y respaldada por un centenar de trabajadores en un centro donde ya se han retirado una decena de sanitarios, tal y como contabilizan desde el MATS. Situación similar han registrado en el Gregorio Marañón, donde los refuerzos covid se están empezando a plantar por cubrir “muchas jornadas de noches seguidas” y “llamamientos a cualquier hora para ir a trabajar en cualquier momento”, explica Zarapuz.

Hospitales de alta complejidad

Y todo en hospitales de pacientes agudos de alta complejidad con un índice de estancia media elevado, que va de entre 5 y 12 días de media, según la clasificación del Servicio Madrileño de Salud. Por ello, ambos cuentan con dos UCI con entre 30 y 50 camas. En noviembre de 2020 la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, inauguraba una innovadora UCI flexible en el Gregorio Marañón que puede acoger hasta 35 plazas, pasando de las 23 que eran las habituales.

“En las UCI de estos hospitales una enfermera no debería llevar más de un paciente y medio o dos pacientes. Pero nos encontramos en situaciones que llevan hasta tres pacientes por enfermera”

 “En las UCI de estos hospitales una enfermera no debería llevar más de un paciente y medio o dos pacientes. Pero nos encontramos en situaciones que llevan hasta tres pacientes por enfermera”, relata el portavoz del MATS. Y todo ello insertado en una política sanitaria de recortes de personal, tal y como denuncia el delegado sindical. “En el Clínico para este verano han contratado 40 enfermeras pero ni un médico, ni uno. Cogerán a los residentes que están en formación. Y además van a cerrar 140 camas y con lista de espera que cuadruplica el año pasado en citas y en cirugía la quintuplica”.
Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com
Foto: Álvaro MInguito

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