Sexta ola: tsunami en la atención primaria y agujero negro en el rastreo

Agendas de 70 pacientes al día, colas para hacerse test de antígenos y bajas sin cubrir en los centros de salud. Al tiempo, 28 unidades de rastreo para atender a toda la Comunidad de Madrid y un recorte de más del 90% en el equipo de Euskadi. De fondo, asoma la sexta ola que amenaza con colapsar la puerta de entrada a toda la sanidad.

María dio positivo en un test de farmacia el miércoles de la semana pasada. Luego, hizo todo lo que creía que debía de hacer: llamó al número de atención por coronavirus, telefoneó mil veces a su centro de salud para pedir cita e incluso intentó usar la app para conseguir hora con su médico, “que me la daba para seis días después”. Hasta el viernes no fue citada para que le realizaran un test de antígenos de confirmación. Y desde entonces, hasta este día, no ha vuelto a tener noticias médicas. No le han llamado para hacer seguimiento de su caso, ni sus contactos han sido rastreados. Asegura que hizo labor de autorrastreo y llamó a todas las personas con quienes había estado. Mientras, su centro de salud, en Arganzuela, que ha tenido que absorber pacientes de otras zonas, se viste de colas todas las mañanas.

María asegura sentirse “sola ante su positivo”. “El viernes por la noche me llegó un SMS con el código que tienes que poner en la app radar covid cuando das positivo. Es la única comunicación que he tenido. Yo ni me acordaba de que existía esa aplicación. No me han llamado ni para confirmarme mi positivo”, asegura. 

El de María es sólo uno de los miles de casos que se multiplican por minutos en todo el Estado. En concreto, 609 por cada 100.000 habitantes según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. Una sexta ola que ha duplicado la incidencia en una semana, y que ha pillado a la atención primaria en un estado catatónico, con un personal que arrastra bajas, cansancio y estrés de las sucesivas oleadas y una administración que estaba en la tarea de desmantelar los equipos de rastreo y los refuerzos covid.

“Hay comunidades autónomas en las que la situación está mejor que en otras, pero, ahora mismo, en ninguna se está dando la atención primaria que se debiera como eje del sistema sanitario, puerta de entrada y continuidad en la atención”

El cóctel perfecto para que reine el caos. Rosa Cuadrado, responsable de Acción Sindical Pública de la Federación de Sanidad y Sectores Socio sanitarios de CC OO se toma unos minutos para encontrar un calificativo que defina la situación de la primaria. “La primaria está en una situación caótica, se ha ido acumulando todo el desastre durante este año y medio, y ya venía de diez años de falta de recursos, recortes e  infrafinanciación. Ahora mismo, en esta sexta ola, no está teniendo capacidad de respuesta“, expresa rotunda. ”Hay comunidades autónomas en las que la situación está mejor que en otras, pero, ahora mismo, en ninguna se está dando la atención que debiera como eje del sistema sanitario, puerta de entrada y continuidad en la atención. Nada de eso se está produciendo”, advierte Cuadrado.

Es un tsunami que supera a este nivel asistencial con unos profesionales agotados. “No se han cubierto todas las bajas. En algunos centros faltan la mitad de profesionales y así ha venido la sexta ola”, afirma Cuadrado. “La realidad es que la gente tiene problemas para acceder a una PCR de confirmación de un antígeno que se ha hecho en su casa. Y para eso se pueden pasar dos días llamando por teléfono. Esto está generando que al final no tengamos una realidad de todos los positivos que tenemos y no tenemos seguridad de que todos los positivos pasen por el sistema. Si no necesitas una baja laboral, te aíslas y punto. Habrá mucha gente con síntomas leves que no va a recibir un seguimiento y tampoco sus contactos”, describe la portavoz de CC OO.

Sin rastreo

Acompañado al tsunami en la atención primaria hay un agujero negro en el rastreo. Profesionales que debieran estar integrados en el mismo nivel asistencial pero que o no están, o son pocos y las unidades están casi desmanteladas. Según los datos de SATSE en Euskadi, una de las comunidades más afectadas por la actual ola, con una incidencia acumulada superior a 1.000 casos, el 4 de octubre la consejería de Sanidad destituyó a 4.000 profesionales sanitarias, 800 pertenecientes al equipo de rastreo. Un equipo que quedó formado por 50 personas y que se ha tenido que enfrentar a esta ola desarmado.

Y esta situación no es la excepción, sino la norma. “El rastreo no se está haciendo correctamente en ningún sitio”, afirma Cuadrado. En Madrid, donde el viernes hubo récord de registro en la historia de la pandemia, con 7.358 casos, tan solo 28 unidades de gestión covid hacen labores de seguimiento epidemiológico en toda la comunidad. Así lo explica Concha Herranz, médica de atención primaria y delegada de UGT. 

“Las unidades de gestión covid no dan abasto, o se contratan a más gente o esto es imposible. Hay solo 28 unidades en todo Madrid y no todas tienen médicos, con lo cual, estos casos tienen que volver a los centros de salud”

“Las unidades de gestión covid no dan abasto, o se contrata a más gente o esto es imposible. Hay solo 28 unidades en todo Madrid y no todas tienen médicos, con lo cual, estos casos tienen que volver a los centros de salud. Todo lo que desborda de ahí vuelve a los centros de salud”, explica Herránz. Unas unidades que se comenzaron a desmantelar en agosto y que hoy siguen sin estar a punto, pese a las promesas de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que prometió más refuerzos el pasado viernes.

“Lo que ha hecho —asegura Herranz—es abrir más huecos pero no hay más gente atendiendo esos huecos“. Esta médica lanza unas petición a la administración: “Hacer test diagnósticos fuera de los centros de salud y más sanitarios en esas unidades covid para poder hacer el seguimiento, y así primaria podrá seguir viendo a pacientes no covid. Los contactos y pacientes leves de covid deben de salir de primaria”.

Desde Vigo, la médica de familia Susana Aldecoa asegura tener delante una agenda de 53 pacientes para el día de hoy. “Y el viernes tuve 75”

Consultas infinitas

Desde Vigo, y entre consulta y consulta, la médica de familia Susana Aldecoa, presidenta de la Asociación Galega de Medicina Familiar y Comunitaria, asegura tener delante una agenda de 53 pacientes para el día de hoy. “Y el viernes tuve 75”, cuenta a El Salto. En el turno de mañana del Centro de Salud de Beiramar, en el que trabaja, hay solo cuatro de los siete profesionales en plantilla. “Tenemos dos bajas, más una excedencia no cubierta y un compañero con una licencia de vacaciones. De esas cuatro faltas, solo una está cubierta”, explica.

“Estamos absolutamente desbordados. Llevamos ya mucho tiempo con estas agendas infumables. Y estamos  haciendo lo que podemos”, asegura Aldecoa quien extiende esta situación al resto de centros de salud de su comunidad. “Tenemos compañeros de baja por sobrecarga laboral, que no soportan la presión asistencial, ansiedad, taquicardias… aquí hemos tenido ya de todo”, asegura.

Al ser preguntada por el servicio de rastreo, desarrollado por el Centro de Seguimientos de Contactos, afirma no tener información directa, pues la ausencia de coordinación con atención primaria es uno de los problemas que demandan desde el principio de la pandemia. “Hoy hubo un montón de casos covid nuevos, los vamos llamando intercalando con la agenda y, por ahora, desde el servicio de rastreo no les han contactado”, asegura. Aunque sí nota mejorías en el servicio desde que comenzó la sexta ola. “La semana pasada sí habían llamado a algunos, mejor que al principio de la sexta ola; es irregular, a unos sí llaman, a otros no. Es muy variable”.

Multitarea en enfermería

Y, en ausencia de equipos de seguimientos epidemiológicos específicos, son las enfermeras de atención primaria las que arriman el hombro para la detección, el seguimiento y la vigilancia de casos. Además de vacunar contra la gripe, poner las terceras dosis y sus actividades programadas con enfermos crónicos y agudos. 

“Estamos acumulando el trabajo en atención primaria y, en la mayoría de los sitios, no solo no se refuerzan los equipos,  sino que los pocos refuerzos que se han contratado se se están despidiendo”

“Estamos acumulando el trabajo en atención primaria y, en la mayoría de los sitios, no solo no se refuerzan los equipos, dino que los pocos refuerzos que se han contratado se están despidiendo”, expresa María Jesús García, portavoz del sindicato de enfermería SATSE. Según datos del CSIF, a finales de octubre se produjeron un total de 13.000 despidos en todo el Estado. Entre ellos, se han contabilizado 8.000 en Andalucía y 4.000 de Euskadi. Muchos de ellos de enfermeras y enfermeros.

“Antes de la pandemia nos faltaban 15.500 enfermeras en atención primaria. Pero quintuplicar el trabajo con esa escasez ha generado la sobresaturación y el agotamiento. No podemos más”, asegura García, mientras añade que está bien realizar el seguimiento de casos desde atención primaria “pero con los recursos necesarios. Se debe hacer con personal suficiente y necesario pero todo integrado. Todo es un marco común de acción”, concluye.

En medio de este caos, María, autoconfinada y sin noticias de sanidad, siente incertidumbre por su baja laboral y por los pasos que debe dar para salir del confinamiento. “Cuando me hice el test de antígenos de comprobación me dijeron que la baja era automática, pero no sé cuántos días me tengo que aislar y si me tienen que hacer una prueba para finalizar el confinamiento. No lo tengo nada claro”, explica. “Sola frente a mi positivo”, repite. Y ha encontrado en la autoorganización la única salida.

Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com

Foto: David Sabadell

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