¿Qué se puede hacer con el Zendal?

Casi todo lo que ha dicho la Comunidad sobre este “hospital” (un hangar con camas) es pura propaganda.

El llamado “hospital enfermera Isabel Zendal” sigue ahí y la Sra. Ayuso no sabe cómo justificar su existencia. La ultima ocurrencia es ponerlo a disposición de las personas víctimas de la guerra de Ucrania, porque según sus palabras “está muy cerca del aeropuerto”, una idea que podría parecer interesante si no fuera porque las víctimas de una guerra tienen básicamente heridas y traumatismos que precisan de una asistencia quirúrgica imposible de prestar en un hospital que carece de quirófanos, esté cerca o lejos de aeropuertos, puertos o carreteras.

La anterior, igualmente parecida es asegurar que en el recibirían asistencia los que no pudieran recibirla durante las obras del hospital de La Paz, lo que también resulta casi imposible, teniendo en cuenta que en 2019 según la memoria del hospital, se realizaron en el mismo 32.112 intervenciones quirúrgicas.

En ambos casos hay que tener en cuenta la necesidad que tiene un hospital de numerosos servicios de apoyo (pruebas diagnósticas, etc.) que tampoco tiene el Zendal y que provocaron que el 25% de los enfermos ingresados en el mismo tuvieran que ser trasladados a otro centro  para recibir asistencia sanitaria que no podía darse en el centro.

Obviamente casi todo lo que se ha dicho desde la Comunidad de Madrid sobre este “hospital” (más bien un hangar con camas) es pura propaganda, desde su capacidad, supuestamente 2.000 camas cuando nunca llegó a tener 700 realmente funcionando, mientras se derivaban enfermos hacia los centros privados, las increíbles afirmaciones sobre que es un caso “único en el mundo” de eficacia y rapidez en la construcción, de que se trata de un hito internacional, etc., hasta su equipamiento que es notoriamente deficitario (no solo la carencia de área quirúrgica y de la mayoría de las pruebas diagnósticas que precisa cierto equipamiento tecnológico, sino incluso la escasez de servicios de sanitarios para los ingresados, 1 por 48 camas), y por supuesto la ausencia de personal propio lo que le hace especialmente disfuncional porque ha venido funcionando con profesionales desplazados desde otros hospitales madrileños y algunos contratos (que se hacen y se cancelan continuamente).

Por otro lado los sobrecostes han sido la norma: Se presupuestó inicialmente en 50 millones € y acabó costando más de 170, por otro lado los contratos de mantenimiento siguen produciéndose. Por supuesto todo a dedo, sin ningún concurso público y sin transparencia. Pobre enfermera Zendal no se merecía tantas tropelías en su nombre.

Todo ello explica la insistencia de la Sra Ayuso en inventarse una utilidad para tanto despilfarro y ausencia de planificación y de criterio sanitario. ¿Qué se puede hacer con el Zendal? En mi opinión hay que aprovechar esta infraestructura sanitaria porque Madrid tiene un carencia de camas totales y más aun de gestión pública que es preciso subsanar, por ello habría que dotarle de un área quirúrgica y de unos servicios centrales dimensionados a su tamaño, dotándolo de una plantilla propia que pueda garantizar su funcionamiento continuado, y utilizarlo como centro de media y larga estancia para abordar las numerosas listas de espera existentes que se han agravado con la pandemia.

Fuente: Marciano Sánchez Bayle en nuevatribuna.es

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