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¿Podría alcanzar un tsunami la península ibérica?

Los tsunamis, aunque no sucedan con mucha frecuencia, pueden llegar a ser fenómenos devastadores que tienen el poder de provocar numerosas muertes y destruir amplias zonas costeras. Solamente a lo largo del siglo XXI hemos sido testigos de tsunamis devastadores que han dejado tras de sí decenas de miles de muertos y heridos y un reguero de destrucción sufrimiento y miseria. A pesar de que la concienciación sobre el riesgo de tsunamis es baja en España, el Estado ha sido golpeado en varias ocasiones por los mismos. El más grave se registró en 1755, cuando un tsunami golpeó las costas andaluzas con fuerza provocando cientos de muertos. A día de hoy, existen 36 espacios bajo la denominación de tramos de costa definidos para los avisos de maremoto de la Red Sísmica Nacional.

Aunque no suceden con mucha frecuencia, los tsunamis son uno de los fenómenos más devastadores provocados por la naturaleza. Se crean a partir de impactos de asteroides, erupciones volcánicas, grandes corrimientos de tierra o de glaciares, terremotos submarinos etc., ya que estos sucesos tienen el poder de mover grandes masas de agua. Pueden suceder en el mar, golpeando zonas costeras, o en el interior, si son fruto de grandes corrimientos de tierra o del colapso de glaciares.

Mientras que un maremoto es un terremoto cuyo epicentro se localiza en el fondo del mar, un tsunami es la ola gigantesca producida por un maremoto – Fundeú

Los tsunamis tienen una fuerza y altura variables, dependiendo de las características del suceso que los genera y de las características del espacio receptor. A lo largo de la historia se han registrado tsunamis que han generado olas apenas perceptibles, mientras que otros han provocado olas de cientos de metros de altura (estos últimos relacionados con los masivos corrimientos de tierra). Los más conocidos y los más frecuentes, son, sin embargo, los producidos por los terremotos submarinos y que han afectado a las zonas costeras con impactos variables. Estos tsunamis pueden ser ocasionados por terremotos locales o por los ocurrido a una considerable distancia.

El poder destructivo de los tsunamis llega cuando se acercan a la costa y reducen la velocidad a la que se propagan estas ondas, pero amplifican su altura. Y al impactar en la costa, en vez de retirarse rápidamente, como hace una ola normal, penetran como una gran riada, y lo pueden hacer durante decenas de minutos y incluso durante horas. Además, un tsunami no está formado por una única ola, normalmente existen olas sucesivas con, incluso, un mayor poder destructor – Jorge Macías Sánchez, profesor titular de la Universidad de Málaga (UMA), matemático y miembro del grupo EDANYA (Ecuaciones Diferenciales, Análisis Numérico y Aplicaciones) de la UMA en declaraciones recogidas por niusdiario.es

A lo largo de la historia, ciertos espacios costeros del planeta han sufrido el impacto de los tsunamis. Son fenómenos desgraciadamente frecuentes, por ejemplo, en el Cinturón del Fuego del Pacífico y en el Océano Índico. Solamente a lo largo del siglo XXI, hemos sido testigos de tsunamis devastadores que han dejado tras de sí decenas de miles de muertos y heridos y un reguero de destrucción sufrimiento y miseria. Dos de los más importantes en este siglo son los ocurridos en Indonesia en 2004 y en Japón 7 años después:

  • El 26 de diciembre de 2004, el conocido como el terremoto submarino de Sumatra-Andamán con epicentro frente a la costa occidental del norte de Sumatra y con una magnitud de 9.2 grados provocó un tsunami aterrador que azotó 14 países. En algunos puntos se registraron olas de hasta 30 metros. Se estima que por lo menos 230.000 personas perdieron la vida en la tragedia. Miles sufrieron heridas de diversa consideración. La destrucción causada por las olas fue de tal magnitud que decenas de pueblos desaparecieron por el impacto de las olas. A pesar de un retraso de hasta varias horas entre el terremoto y el impacto del tsunami, casi todas las víctimas fueron tomadas por sorpresa. No había sistemas de alerta de tsunamis en el Océano Índico para detectar tsunamis o advertir a la población en esa época.
  • 7 años después, el 11 de marzo de 2011, un terremoto submarino de 9.1 grados y con epicentro en el Océano Pacífico, a 72 kilómetros al este de la península de Oshika de la región de Tohoku, provocó un colosal tsunami que arrasó la costa oriental de Japón. Las olas alcanzaron los 40.5 metros de altura en algunos puntos del litoral japonés. La tragedia dejó 16.000 muertos y miles de heridos, además de destruir infraestructuras y localidades completas. También provocó el segundo accidente nuclear más grave que se ha registrado en la historia, el sucedido en la central nuclear de Fukushima Daiichi. Este tsunami se produjo en un país donde existe una larga tradición de sufrir estos fenómenos y cuenta con los sistemas más avanzados de detección, alerta y protección. Sin embargo, la fuerza del tsunami sobrepasó todas las estimaciones y las medidas de contención en numerosas localidades (tales como muros de protección etc.) resultaron inútiles.

Además de estos dos tsunamis, en el siglo XXI han ocurrido otros también, aunque, por fortuna, de menor gravedad:

  • En abril de 2007, un terremoto de magnitud 8.1 provocó un tsunami que golpeó a las islas Salomón y Papúa Nueva Guinea. Al menos 52 personas murieron cuando una ola de 12 metros arrasó completamente dos aldeas. Cerca de 900 casas fueron destruidas, así como un hospital.
  • En febrero de 2010, un sismo de magnitud 8.8 causó un tsunami que afectó a la costa chilena. Una seguida de olas azotaron el litoral, dejando destrucción y muerte tras de sí. Al menos 525 personas perdieron la vida.
  • En noviembre de 2016, un terremoto de magnitud 7.8 provocó un tsunami que golpeó la costa de Nueva Zelanda con alturas de hasta 7 metros. Perdieron la vida dos personas, mientras que docenas resultaron heridas.
  • En diciembre de 2018, un tsunami volvió a golpear las costas de Indonesia. Este fue provocado por la erupción del pequeño volcán indonesio Anak Kratau. El tsunami se registró en el estrecho de Sonda, entre las islas de Sumatra y Java. Murieron más de 280 personas, y más de 1.000 resultaron heridas según la estimación inicial de las autoridades.  

LOS TSUNAMIS QUE HAN GOLPEADO AL ESTADO ESPAÑOL

Debido al hecho de que la mayoría de tsunamis, y sobre todo los más recientes, han ocurrido en otros países, y debido también a que el Estado español no está acostumbrado a sufrir el impacto de estos fenómenos, la mayoría de la población no percibe el riesgo de tsunamis como un riesgo real. Frases como “¿Un tsunami en el Estado español?, Eso es imposible”, están muy extendidas en la población estatal. La realidad es muy distinta, sin embargo.

El 1 de noviembre de 1755, un terremoto submarino de magnitud 8.5-9-0 que ocurrió frente a las costas de Lisboa provocó un tsunami que devastó ciertas partes del Estado. Afectó gravemente a las costas de Huelva y Cádiz. En Ayamonte perdieron la vida 1.000 personas, mientras que en Cádiz las olas rompieron las murallas y las olas invadieron la ciudad hasta en tres ocasiones provocando numerosas víctimas. Conil quedó destruida y Sánlucar de Barrameda, el Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera sufrieron victimas y desperfectos.

Sin embargo, tal y como lo subraya Juan Vicente Cantavella de la Red Sismológica Nacional, no es la primera vez que un tsunami de estas características golpea la costa atlántica del Estado español. Añade lo siguiente:

Diversos estudios geológicos han encontrado pruebas de varios tsunamis similares miles de años atrás. Estos, aunque no aparecen en los documentos históricos, han dejado huellas de su paso tanto en las playas y terrenos cercanos al mar como en el fondo oceánico. Posteriormente han ocurrido tsunamis más pequeños que han afectado a la costa del suroeste peninsular en los años 1761, 1969 y 1975 – Juan Vicente Cantavella, en declaraciones efectuadas a niusdiario.es

En el mar Mediterráneo también se han producido tsunamis que han afectado a las costas del sureste peninsular y a las Islas Baleares. Debido a terremotos ocurridos cerca de la costa de Argelia y en el mar de Alborán, el Estado ha experimentado tsunamis con cierta periodicidad. Según Cantavella, “de algunos de ellos, por su antigüedad, no se tienen muchos datos, incluso su existencia puede ser cuestionable, como los propuestos en los años 1522, 1680, 1790 y 1804”. Sin embargo, añade que “en tiempos más recientes existen evidencias de tsunamis moderados ocurridos en 1856, 1954, 1980 y 2003″.

En esta zona, de todos estos, el tsunami que probablemente haya causado más daños fue el provocado por un terremoto de magnitud 6.8 que se produjo en la costa argelina el 21 de mayo de 2003. Este tsunami alcanzó las Islas Baleares con olas que superaban el metro de altura, provocando en palabras de Cantavella, “daños importantes en las embarcaciones amarradas a los puertos, especialmente en Mahón”. El evento fue registrado por los mareógrafos de todas las costas estatales del Mediterráneo. 

ANÁLISIS ACTUAL DEL RIESGO  

El 18 de mayo de 2021, el Consejo de Ministros acordó aprobar previo informe favorable del Consejo Nacional de Protección Civil y a propuesta del Ministro del Interior, el Plan Estatal de Protección Civil ante Riesgo de Maremotos. Dos días después, el documento fue publicado por el Boletín Oficial del Estado.

De acuerdo con los estudios de peligrosidad determinista de los maremotos por causas sísmicas en las costas del Estado, el Plan Estatal de Maremotos se basa, en los escenarios críticos, de la elevación máxima generada de las aguas y tiempos de llegada en puntos cercanos de la costa. Los resultados, tal y como se establecen en el Plan Estatal, son los siguientes:

  • Las menores elevaciones máximas se localizan en la cornisa cantábrica, con valores en Asturias, Cantabria y País Vasco inferiores a 0,5 m.
  • En Galicia, podrían llegar elevaciones máximas de hasta casi 2 m, que estarían asociadas a maremotos provocados por terremotos de elevada magnitud generados en el Banco de Gorringe. El tiempo de llegada de estos maremotos sería superior a una hora.
  • Las mayores elevaciones asociadas a la llegada de los maremotos a la costa española se producirían en la costa occidental andaluza y en Canarias, con valores máximos que podrían llegar a superar los 8 m. En ambos casos las mayores elevaciones estarían asociadas a los maremotos generados en las fallas de Marqués de Pombal y de Horseshoe. Los tiempos de llegada rondarían los 55 minutos en Andalucía, mientras que la llegada a las Islas Canarias se produciría pasada una hora. Cabe destacar que este tramo de la costa andaluza podría verse afectado por la llegada de maremotos de menor magnitud, pero con un tiempo de llegada que ronda los 30 minutos.
  • En la costa mediterránea andaluza el maremoto que podría generar mayores elevaciones es el generado en la falla de Alborán Sur, con elevaciones superiores a 5 m en Málaga y en Melilla. El tiempo de llegada de estas elevaciones rondaría los 20 minutos.
  • En la franja mediterránea, algunos de los maremotos que se podrían generar están asociados a fallas muy cercanas a costa, algunas de ellas incluso tienen parte de su traza en tierra, por lo que su llegada sería instantánea. Es el caso de los maremotos cuyas fuentes generadoras son las fallas de Golfo de Rosas, Neotectónica de Barcelona-Tarragona, Crevillente, Santa Pola y La Marina. Todos ellos podrían llegar a producir elevaciones máximas de nivel superiores a 1 m.
  • El tramo norte de la costa murciana podría verse afectado por el efecto de un maremoto generado en la falla de La Marina, que podría llegar a generar en esta zona elevaciones en torno a 2 m en unos 30 minutos. En el resto de la costa perteneciente a esta Comunidad Autónoma las elevaciones máximas asociadas se estiman inferiores a los 0,5 m.
  • En Baleares, los valores máximos de elevación en la franja norte de Mallorca y Menorca estarían condicionadas por la falla neotectónica de Barcelona-Tarragona y no se espera que superen los 0,6 m. El tiempo de llegada de este maremoto rondaría los 20 minutos. En el resto de la costa balear, las elevaciones máximas esperables estarían condicionadas por las fallas de Argelia, con valores de elevación máxima del orden del metro y tiempos de llegada del orden de 30-35 minutos.
  • En Ceuta se podrían llegar a producir elevaciones máximas de 1,20 m como consecuencia de maremotos generados en la falla de Jebha, con un tiempo de llegada de unos 20 minutos.

Por otra parte, según se subraya en el Plan Estatal, en el proceso de identificación de fallas se ha puesto de manifiesto que los períodos de recurrencia estimados presentan grandes diferencias, con fallas como la del banco de Gorringe, con valores entre 1.000 y 2.000 años, en contraposición a otras fallas frente a la costa mediterránea con períodos de recurrencia de varias decenas de miles de años.

Según se establece en el Apéndice B del documentolos tramos de costa definidos para los avisos de maremoto de la Red Sísmica Nacional son 36 en total, distribuidos en 7 Comunidades Autónomas y en dos Ciudades Autónomas. Andalucía es el que tiene el mayor número de zonas costeras, con 9 en total. Posteriormente se encontrarían las Islas Canarias, con 7 tramos. En tercer lugar estaría Galicia, con 4 tramos. Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares tienen 3 tramos cada una. En Asturias se encuentran 2 tramos, mientras que en la Comunidad Autónoma Vasca, Cantabria, Murcia, Ceuta y Melilla hay 1 tramo en cada una. Los 36 tramos serían los siguientes:

¿Se puede saber, sin embargo, cuándo ocurriría el próximo maremoto? “Es la pregunta del millón y la respuesta es no”, según Macías. Añade lo siguiente:

Podemos simular los efectos de un tsunami (predecir su impacto) y en muy poco tiempo, pero solo una vez que el tsunami se ha generado. No podemos saber cuándo tendrá lugar el próximo tsunami, porque todos sus mecanismos generadores son esencialmente impredecibles: no sabemos cuándo tendrá lugar el próximo gran terremoto (sea bajo el mar o en tierra firme), no sabemos cuándo tendrá lugar un deslizamiento submarino o cuando será la erupción de un volcán (aunque esto último si se puede monitorizar) – Jorge Macías Sánchez, profesor titular de la Universidad de Málaga (UMA), matemático y miembro del grupo EDANYA (Ecuaciones Diferenciales, Análisis Numérico y Aplicaciones) de la UMA en declaraciones recogidas por niusdiario.es

Fuente: OIER ZEBERIO en eulixe.com

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