Miles de médicos van a la huelga tras la estrategia de Ayuso para saltarse la ley estatal contra la temporalidad

Profesionales de la salud que llevan años como temporales reclaman a la Comunidad de Madrid que aplique la ley para la reducción de la temporalidad y aparque las oposiciones “injustas” que convocó justo antes de su entrada en vigor

Los médicos temporales del Servicio Madrileño de Salud van a la huelga. Si la Comunidad tuviera al 8% de su plantilla en esta situación, como reclama la Unión Europea, la convocatoria indefinida que comienza este martes no debería ser un gran quebradero de cabeza. Probablemente, ni se hubiera convocado. Pero en la región, el 53% de los facultativos que trabajan en los hospitales, según datos de la Consejería de Sanidad, sufren de temporalidad. Son médicos especialistas, de urgencias, psicólogos o farmacéuticos, entre otros, que llevan años encadenando contratos. Algunos de ellos, durante décadas en las que han construido sobre la inestabilidad laboral carreras de reconocido prestigio que pueden ir al traste y mermar la atención de los servicios públicos a los ciudadanos con el plan de la Consejería.

El conflicto viene de lejos y su base se entiende mejor con números. Según datos de la cartera sanitaria, en la región trabajan 11.970 médicos. De ellos, 6.215 lo hacen como interinos o con contratos temporales. Cuando un ciudadano de la Comunidad de Madrid acude a las urgencias de su hospital o a una consulta con su especialista, es más probable que le atienda un médico sin contrato fijo que uno indefinido. Da igual que sea una primera visita o que ya tenga confianza con él porque lleva años atendiéndole por la misma dolencia.

Para acabar con esta situación, que se da en casi todas las administraciones pero que es especialmente sangrante en la sanidad pública madrileña, el Congreso de los Diputados aprobó a finales de 2021 una ley de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público, con el objetivo de situar la tasa de cobertura temporal por debajo del 8% de las plazas estructurales. Era una reclamación de Bruselas, que condicionó los fondos de recuperación a que se llegase a ese límite en 2024. El texto permite que las plazas ocupadas de forma ininterrumpida desde antes del 1 de enero de 2016 puedan ser convocadas por las administraciones por el sistema de concurso, es decir, sin examen, valorando solo los méritos de los candidatos y aquellas ocupadas entre 2016 y finales de 2020, por concurso-oposición con un examen no eliminatorio.

Este es el modelo que defienden desde el sindicato mayoritario Amyts, que ha convocado la huelga, la Plataforma de Médicos y Facultativos no fijos en Madrid-MUD, que agrupa a más de 1.500 médicos, y SomosUrgencias, un colectivo especialmente marcado, donde la temporalidad, dicen, supera el 80%. Con la nueva ley, la situación de quienes llevan más de cinco años trabajando como temporales en puestos estructurales podría estabilizarse, pero en Madrid la Consejería de Sanidad convocó unos días antes una Oferta de Empleo Público (OPE) de 4.726 plazas, por oposición y con pruebas eliminatorias, que están impugnadas y en las que se escuda la Comunidad para no aplicar la nueva ley a todos los temporales. “Se hace de forma un poco torticera, porque en ese momento ya sabíamos lo que contenía la nueva ley”, lamenta el portavoz de la plataforma de profesionales de urgencias, Andrés von Wetnitz.

Por su parte, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha señalado este mismo lunes que “la base jurídica que plantean es de imposible cumplimiento”, según un informe de la Abogacía de la Comunidad sobre la ley 20/2021. “No sé quién es el que está realizando el asesoramiento jurídico al Ilustre Colegio de Médicos de Madrid y al sindicato, que desde luego está confundiendo, y es lo que más me entristece, a los profesionales que están convocando esa huelga”, llegó a afirmar en una entrevista en Telemadrid.

Entre las plataformas ha dolido especialmente el discurso de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, durante su presentación como candidata al Congreso del PP de Madrid, en la que acusaba a la izquierda de querer “regalar el acceso a las instituciones a personas que no han pasado unas oposiciones”. Una frase que, si bien la líder regional no mencionó a los sanitarios, algunos han leído como un ataque a sus reivindicaciones, ya en pleno conflicto con los sanitarios.

150 preguntas tipo test

Estos médicos, que llevan años encadenando contratos de días o meses para puestos que son estructurales, se ven agraviados y en desventaja ante las oposiciones que plantea el Gobierno regional. Más allá de los números, tienen que competir con otros profesionales sin experiencia, pero que acaban de terminar el MIR, en exámenes eliminatorios tipo test con 150 preguntas de contenido general sobre la especialidad, cuando ellos llevan años especializándose en puestos concretos y ya están trabajando, por lo que no tienen la misma disponibilidad ni el hábito para ponerse a estudiar de nuevo.

Esther, de la plataforma de facultativos no fijos, es especialista en nefrología. “En el año 2004 tuve un primer contrato de guardia y suplencia y fui encadenando otros contratos hasta 2009, cuando me hicieron interina. En nuestra especialidad, la última oposición para consolidar plazas fue en 2009. Salieron 18 y se presentaron más de 100 personas. Desde entonces, no se ha publicado ninguna convocatoria. Si sigo así es porque no se me ha dado la oportunidad de optar a la plaza. Y no es lo mismo que salgan plazas cada año, a que salgan cada 12 años”, explica.

En el caso de Esther, ella se ha especializado en hipertensión y en enfermedad renal crónica. Ha participado en proyectos de investigación, es profesora en la Universidad, colabora con asociaciones científicas y tiene residentes a su cargo, con lo que tendría que enfrentarse en las oposiciones que plantea la Comunidad. “A mis casi 50 años, quieren que pare mi vida, mis proyectos y me ponga a estudiar el libro de primero de nefrología, con contenidos que hace años que no pongo en práctica, para hacer un examen tipo test de 150 preguntas, con el que me van a valorar”, lamenta.

Itziar Fortuny, que es portavoz del comité de huelga, lleva casi 20 años trabajando en el Servicio Madrileño de Salud. En este tiempo ha estado en primera línea, como médico de urgencias, en el atentado del 11M en Atocha o en las crisis del ébola, la gripe aviar o en la pandemia de coronavirus, pero nunca han salido unas oposiciones para consolidar su plaza -las de 2019 todavía no se han materializado-. “Ya he demostrado todo lo que tenía que demostrar, pero ahora todos vemos peligrar nuestra plaza después de tanto tiempo”, dice. Por eso, reclaman que la Comunidad aparque esta convocatoria, que aplique la ley a todas las plazas en abuso de temporalidad teniendo en cuenta los méritos y que, después, vuelvan a activar la oposición.

La ausencia de convocatorias habituales para estabilizar a estos profesionales ocurre en la mayoría de especialidades y ha permitido ir sumando casos de temporalidad durante lustros. Por eso, desde las plataformas no entienden por qué después de años con ofertas mínimas o inexistentes, la Consejería ha sacado cientos de plazas días antes de la aprobación de una ley que beneficia a los temporales y a la que ahora la Comunidad no les permite acogerse a todos ellos.

“Llevamos desde enero intentando negociar”, indican desde la Plataforma de Médicos y Facultativos No Fijos. Han enviado una carta firmada por 1.300 médicos al consejero de Sanidad y a la directora general de Recursos Humanos, Raquel Sampedro. No contestaron. También a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, que dijo que lo trasladaría al organismo competente. Tampoco respondieron el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ni la diputada de ese partido Ana Pastor, a quienes escribieron para pedir ayuda. Ellos habían mediado a principios del milenio cuando se transfirieron las competencias en Sanidad a las comunidades autónomas. “Hubo un conflicto similar y la situación se resolvió con algo parecido a lo que plantea ahora la ley, con una OPE extraordinaria”, señalan.

La Comunidad de Madrid se niega a desconvocar las oposiciones porque, dicen, “significaría vulnerar la legislación nacional vigente”. La Consejería se reunió la semana pasada con el Colegio Oficial de Médicos, con quien se comprometió a llevar a cabo un proceso de estabilización extraordinario, como el que contempla la nueva ley, con un número de plazas que será “el máximo posible”, pero que no han detallado. Después, y por primera vez, con las plataformas. El colegio profesional considera, en una nota de prensa, que es “un paso adelante para la estabilización de las plantillas”, pero para los convocantes no es suficiente porque temen que si no se desconvocan las otras casi 5.000 plazas, ese “máximo posible” no sirva para cubrir a los miles de profesionales en abuso de temporalidad, por lo que han mantenido la convocatoria para la huelga que comienza este martes.

“Nos van a quedar muy pocas plazas. Ellos hablan de mil, pero somos un 52% en especializada y un 82% en urgencias”, indican desde la plataforma. “Queremos que salgan todas las plazas temporales, de interinos y eventuales, estén o no convocadas en las OPEs, para que se consolide a la gente que lleva en fraude de ley tantos años”, apuntan, recordando la directiva europea de 1999 que España no llegó a aplicar y que se presente corregir con la nueva ley. “Si solucionas el 52% de temporalidad que hay ahora, mediante un sistema injusto, que no tiene en cuenta los años sufridos como temporales ni la especialidad adquirida durante este tiempo, poco importa lo que hagas después. A nosotros nos parece una buena medida a futuro, pero arrasa con todos los interinos que hay actualmente”, desarrolla Von Wetnitz.

Servicios mínimos del 50% al 100%

En esa misma reunión, la Comunidad también trasladó a los convocantes los servicios mínimos, que se adoptaron sin acuerdo. “Son una salvajada”, señalan desde SomosUrgencias. En concreto, son del 50% para el personal facultativo, salvo para aquellos que tengan que prestar servicio en unidades “que se consideran críticas y urgentes”. En esos casos serán del 100%, como los que tengan guardias programadas. El consejero de Sanidad ha afirmado este lunes que la asistencia “está garantizada y especialmente en los lugares que son más críticos”, por lo que ha llamado a la “tranquilidad”.

Los convocantes de la huelga no temen solo por sus puestos de trabajo, sino por la supervivencia de los servicios y la calidad asistencial de los pacientes. “Nosotros hacemos una reivindicación laboral, de justicia, individual, que uno la puede entender como algo egoísta, pero también la hacemos como pacientes. Nosotros mejor que nadie entendemos lo que supone romper equipos para la calidad de los pacientes, porque lo vemos por los dos lados. Si yo tengo una unidad de referencia nacional, por ejemplo en cirugía del párpado. que está formada por cuatro médicos de los que tres son interinos, y ahora se someten a una OPE de oftalmología general para la que no sacan plaza en su hospital, recomponer ese equipo lleva muchísimo tiempo y es muy complicado”, explica el portavoz.

Por eso, la huelga indefinida es un cartucho más en las movilizaciones que llevan semanas realizando. Desde dejar sus batas en las puertas de los hospitales que son como sus segundas casas, porque se sienten “pisoteados” por la administración, hasta manifestaciones ante la consejería de Sanidad o en la Puerta del Sol o ‘venderse’ en ‘Wallapop’. También han acudido a la manifestación estatal que se celebró este sábado en la capital para denunciar las condiciones que también se dan en otras comunidades.

Mientras las OPEs de la Comunidad de Madrid están impugnadas y desde las plataformas están pendientes de que se pronuncie la Justicia, los convocantes esperan que la huelga sirva para llegar a una solución que ayude a corregir la precariedad de la sanidad madrileña y repercuta en el beneficio de los ciudadanos.

Fuente: David Noriega en eldiario.es
Foto: Decenas de médicos dejan sus batas a las puertas del Gregorio Marañón en protesta por la temporalidad que sufren, en un gesto que se ha repetido en otros hospitales Cedida por la Plataforma de Médicos y Facultativos no fijos en Madrid-MUD

Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com

Una ETT llamada sanidad pública

Médicos y médicas especialistas de Madrid protestan por la alta temporalidad a las puertas del Gregorio Marañón. BÁRBARA BOYERO

El 30% del personal sanitario no tiene contratos fijos. La temporalidad en fraude de ley, que provoca que algunos médicos y médicas lleven más de 10 años en situación eventual, y los problemas en la aplicación de la nueva Ley Iceta, cristalizarán en una huelga en Madrid

Mónica de Miguel es médica anestesista pediátrica y lleva 18 años ocupando el mismo puesto sin una plaza fija. Tuvo que firmar 26 contratos hasta que en 2015 le hicieron interina. Luis M. Casero es anestesista y lleva diez años con contratos temporales. Hasta mayo de 2017 no le hicieron interino. María Calatayud lleva doce años como médica endocrina, ocupando la misma plaza estructural desde que entró: la de una persona que se fue de excedencia. Sin embargo, a día de hoy, se mantiene como personal temporal. Mar Santos es pediatra, especializada en enfermedades infeccionas. Lleva manejando pacientes muy complejos desde hace casi 15 años sin una plaza fija. Hasta 2015 no consiguió escalar hasta una interinidad. Estas cuatro profesionales trabajan todas en grandes hospitales de la Comunidad de Madrid, y mañana, 10 de mayo, irán a la huelga impulsada por la plataforma ‘Médicos no fijos de Madrid’. Su vaso de la paciencia ya se ha colmado.

Esta región alberga el porcentaje más alto de personal no fijo en la sanidad pública. Desde CC OO afirman que en el total del Estado la temporalildad alcanza el 30%, mientras la ley marca un 8% como límite. Según los datos del Registro Central de Personal del Ministerio de Hacienda, Madrid encabeza el ranking, llegando a un 55,81% en 2021, 11,4 puntos porcentuales por encima del registro de 2020. Los profesionales esperaban que la Ley Iceta les permitiera estabilizar su situación. Pero un concurso oposición lanzado por el gobierno de Ayuso pocos días antes de que la ley entrara en vigor pone sus puestos en vilo.

El 28 de diciembre de 2021 se aprobaba la Ley 20/2021 de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público, la conocida Ley Iceta. Estos facultativos tenían muchas esperanzas en ella. En su disposición adicional sexta establece un mecanismo excepcional para aquellos profesionales que lleven ejerciendo en la misma plaza desde hace más de cinco años. Para ellos prevé un concurso que consiste únicamente en la valoración de méritos, tal y como se especifica en el artículo 61.6 de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público.

“Yo llevo 18 años especializada en anestesiar a neonatos y grandes prematuros. Pongo anestesia en niños que pesan 1,5 kilos. En una oposición generalista no puedo competir con alguien que acaba de salir de la carrera y tiene todo más fresco. Pero, si me despiden, no sé quién podrá realizar mis labores”

El 14 de diciembre, el gobierno de Ayuso sorprendía con la publicación de una Oferta Pública de Empleo (OPE). Facultativos y facultativas de especializaciones, agrupados en la plataforma ‘Médicos no fijos de Madrid’, se quejan de que esta OPE les obliga a pasar un examen general de 150 preguntas y, si se aprueba, luego se pasa a la fase de concurso de méritos. Por tanto, no pueden acogerse al mecanismo excepcional previsto en la Ley Iceta y deberán parar su actual especialización para volver a tomar los libros de la carrera. Denuncian además que esta decisión puede suponer la destrucción de equipos ya consolidados con profesionales altamente especializados.

Alta especialización

“Yo llevo 18 años especializada en anestesiar a neonatos y grandes prematuros. Pongo anestesia en niños que pesan 1,5 kilos o incluso menos, algo que ni siquiera mis compañeros actuales en ejercicio quieren hacer. En una oposición generalista no puedo competir con alguien que acaba de salir de la carrera y tiene todo más fresco. Pero, si me despiden, no sé quién podrá realizar mis labores”, explica Mónica de Miguel.

Opinión similar manifiesta Luis M. Casero quien ha desarrollado su carrera en la unidad de transplantes multiorgánicos. “A mí no me preocupa mi puesto de trabajo, yo sé que pase lo que pase en la OPE voy a tener trabajo, puedo renunciar e irme a la privada. A mí lo que me entristece es que unidades de altísimo rendimiento y especialización, si no se consolidan esas plazas, van a perder su valor. Si hay 15 personas en anestesia de trasplantes y nueve son eventuales, si desaparecen estos últimos, ¿qué va a pasar?”, se pregunta.

María Calatayud está especializada en enfermedades de la hipófisis y en tumores neuroendocrinos. “Trabajamos codo con codo con los neurocirujanos, tenemos un comité para revisar y debatir los casos y trabajo junto a oncología para tratar tumores. Estamos intentando ser centro de referencia en estas patologías. Si no consigo plaza, el equipo de trabajo multidisciplinar en el que participo debería adaptarse a una nueva persona que tenga el interés y las capacidades para esto”, explica, quien avisa de que “puede avecinarse un descalabro” en una unidad que hace seguimiento a pacientes crónicos donde la continuidad en la atención es muy importante.

“Yo trabajo con pacientes complejos. Vemos infecciones complejas en la infancia. En mi equipo somos cinco personas y solo una persona es fija”

“Yo trabajo con pacientes complejos. Vemos infecciones complejas, por ejemplo relacionadas con dispositivos que se ponen en el hueso o niños con problemas oncológicos e inmunodeprimidos. En mi equipo somos cinco personas y solo una persona es fija. La primera responsabilidad de mi trabajo son mis pacientes, son pacientes complicados y cada día es un reto nuevo. No puedo parar para ponerme a estudiar una oposición porque pongo en riesgo su salud”, se queja Mar Solano, quien asegura que cuando sale del hospital cada día tiene que estudiar e investigar sobre las afecciones que se encuentra tratando en la actualidad.

Mecanismos de coordinación

Esta conflictividad laboral que se da en Madrid es la última consecuencia de años sin convocar y ejecutar oposiciones. Rosa Cuadrado, responsable de Acción Sindical Pública de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO, explica a El Salto que el abuso de temporalidad se viene dando desde la crisis del 2010-2012, cuando se empezaron a aplicar recortes a los servicios públicos y no se autorizaba la contratación indefinida.

“Las tasas de reposición estuvieron muchos años congeladas, no se reponían las plantillas. Como no podían reponer a todas esas personas, contrataban con carácter temporal por necesidades del servicio”

“Las tasas de reposición estuvieron muchos años congeladas, no se reponían las plantillas. Como no podían reponer a todas esas personas, contrataban con carácter temporal por necesidades del servicio. Esa dinámica nos ha hecho llegar a que tenemos en sanidad tasas de temporalidad del 30%”, explica Cuadrado. Aunque matiza que hay bastantes diferencias entre comunidades y pone de ejemplo de buenas prácticas a Andalucía, donde “ya tienen todas sus plazas convocadas, ejecutadas y a la gente en sus puestos”.

Hoy, la Ley Iceta establece como máximo un 8% de temporalidad en las administraciones vinculado, en palabras de Cuadrado, a un compromiso con Europa. Para esta representante de CC OO esta ley es mejorable porque se presta a muchas interpretaciones y no establece mecanismos de coordinación entre las Comunidades Autónomas.

“Cada administración está interpretando la ley de una manera. Las disposiciones adicionales sexta y octava, que son para los procesos excepcionales de estabilización del personal, admiten muchísimas interpretaciones. Nosotros pedimos que el Ministerio de Sanidad mande unos criterios para la aplicación de esta ley. Pedimos que Sanidad ejerza una labor de coordinación para intentar garantizar que estos procesos de estabilización lleguen a buen puerto, que por aplicaciones diferentes de la misma ley no haya una invasión de impugnaciones a los procesos o que no se consiga el objetivo que es que no haya esos altísimos índices de temporalidad”, concluye Cuadrado.

El fraude de ley

Desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) exponen que el perfil del médico que consigue ser fijo y formar parte del personal estatutario en este país es un profesional que suele tener alrededor de 50 años, tras haber pasado décadas con contratos temporales. Primero con contratos eventuales, que por ley no deberían superar los dos años pero se mantienen sine die en fraude de ley, y luego con contratos interinos que también se mantienen sin límite temporal.

Desde CESM exponen que el perfil del médico que consigue ser fijo en este país es un profesional que suele tener alrededor de 50 años, tras haber pasado décadas con contratos temporales

Para Tomás Toranzo, presidente de CESM, la nueva Ley Iceta “tiene que limitar los fraudes de ley y espero que dé sus frutos. De hecho incluye sanciones administrativas a las administraciones y a los responsables que no cumplan esta norma. Lo lógico es que la temporalidad disminuya de manera importante”, espera Toranzo.

Toranzo insiste en la idea de la necesaria coordinación del ministerio para evitar, entre otras cosas, que no queden plazas sin cubrir. “Si no hay una coordinación entre todos los servicios y el Ministerio de Sanidad no toma cartas en el asunto, puede darse la paradoja de que al final queden plazas libres. Una personas con muchos méritos puede optar a varias plazas y puede conseguir plaza al mismo tiempo en muchas comunidades diferentes y esto supone dejar plazas vacantes” explica.

Según la nueva ley, todos los procesos de oposición deben de estar cerrados antes de diciembre de 2024. En esa fecha, y si la ley se cumple, todos los servicios públicos habrían reducido su temporalidad hasta el ansiado 8%. Mientras, los profesionales de Madrid ven esa cifra una quimera. “Solo en el Hospital Doce de Octubre hay un 62% de temporalidad”, explica Mónica de Miguel, quien espera que su lucha se convierta en plazas estables para todas. Mientras tanto, irán a la huelga para conseguirlo.

Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com

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