La vida de los Klarsfeld persiguiendo a criminales nazis se convierte en viñetas de esperanza

La biografía del matrimonio Klarsfeld, cazadores de nazis durante cuatro décadas, es un gran ejemplo de que los combates que parecen perdidos se pueden ganar. Un cómic creado por Pascal Bresson y Sylvain Dorange cuenta esta historia de amor y compromiso.

A veces los mayores héroes, los que de verdad mejoran el mundo, no usan capa y tampoco hacen gala de extraños superpoderes, aunque los tengan. Es el caso de los Klarsfeld, Beate y Serge, una pareja que ha dedicado su vida a llevar ante la justicia francesa a criminales nazis huidos que disfrutaban de una plácida existencia tras haber participado en asesinatos masivos o deportaciones desde Francia de miles de judíos, gitanos, homosexuales y comunistas con destino a los campos de concentración. Klaus Barbie, Kurt Lischka o Herbert Hagen, responsables de atrocidades como la matanza de 44 niños judíos en la colonia de vacaciones de Izieu en 1944, se sentaron finalmente en el banquillo de los acusados por la tenacidad de un matrimonio cuyas vidas se cruzaron para siempre en el metro de París en mayo de 1960. Desde ese momento, su compromiso les llevó a preparar operaciones de propaganda, documentarse profusamente, sufrir intentos de atentados, viajar a América Latina y lograr que los hechos y los culpables no resultaran amnistiados por el paso del tiempo y la inacción institucional.

“No ha habido combates fáciles. Hemos cumplido con nuestro deber. Dejamos un ejemplo de compromiso ciudadano con nuestras acciones reivindicativas y militantes”, dice un Serge Klarsfeld ya anciano en una viñeta de las últimas páginas del cómic Beate y Serge Klarsfeld, un combate contra el olvido (Garbuix Books, 2021), un volumen creado por el guionista Pascal Bresson y el dibujante Sylvain Dorange en el que cuentan la trayectoria personal y política del matrimonio.

Para Bresson, historiador además de guionista, el cómic es un medio “perfecto” para trazar los 45 años de militancia de la pareja Klarsfeld y “su lucha para que no se olvide la Shoah”, la aniquilación de judíos durante la Alemania nazi. Dorange coincide con la apreciación y considera que una historia como esta se puede narrar mediante viñetas porque “el hecho de que coexistan texto y dibujo permite que no tengas que entrar en muchos detalles con la narración. A este nivel, el dibujo es como el cine. En una novela, por ejemplo, hubiera sido mucho más densa”. En el prefacio, el propio Klarsfeld habla de un cómic histórico “que nuestros nietos recorrerán, página tras página, antes de leerse nuestras memorias y decirse que si bien Papi y Omi no eran ni Superman ni Superwoman, hicieron un gran trabajo”.

El pequeño Serge Klarsfeld, francés de origen rumano, escapó del horror por los pelos y por una treta que su padre, miembro de la Resistencia francesa, instaló en casa: un armario con doble fondo que impidió que la redada contra los judíos llevada a cabo en Niza el 30 de septiembre de 1943 por el escuadrón nazi liderado por Alois Brunner se llevara a su familia. Allí se escondieron Serge, su hermana y su madre. Arno, el padre, fue detenido, deportado y asesinado en Auschwitz. La búsqueda de verdad, justicia y reparación convirtió a Serge Klarsfeld en abogado, historiador y escritor dedicado, desde su despacho, a la persecución de criminales como Klaus Barbie, el jefe de la Gestapo en Lyon, residente en Bolivia bajo la identidad de Klaus Altmann, protegido por las dictaduras de Barrientos, Banzer y García Meza. Finalmente, Barbie fue extraditado a Francia por el gobierno boliviano en 1983 y condenado a cadena perpetua cuatro años después.

Si Serge Klarsfeld se encargaba de los papeles, su esposa Beate puso el cuerpo y la cara en esa lucha. Hija de un soldado alemán, conocer a Serge la transformó en incansable activista capaz de abofetear al canciller alemán Kurt Georg Kiesinger, ex subdirector del departamento de Radiodifusión del Ministerio de Asuntos Exteriores de Hitler, en un congreso de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) en 1968 y de viajar varias veces a Bolivia con pasaporte falso dispuesta a desenmascarar a Barbie aunque le costara enfrentarse a las autoridades del país o a algo peor.

“El combate de la pareja no parece acabarse nunca”, resume el guionista Pascal Bresson

“El objetivo principal —afirma el guionista del tebeo— ha sido perpetuar el recuerdo y el combate de esta pareja para que no caiga en el olvido, especialmente entre la juventud, lo que sucedió en Francia con el nazismo y la Shoah, mantener la memoria de las víctimas del Holocausto”. Bresson se reunió con los Klarsfeld en varias ocasiones, lo que le permitió conocer de primera mano su historia y algunos detalles que no le habían quedado del todo claros tras la lectura de las memorias que el matrimonio publicó en 2015. En su opinión, lo que cuenta el cómic es de “grandísima actualidad”, debido al crecimiento en Francia del antisemitismo y el auge de la extrema derecha. “El combate de la pareja no parece acabarse nunca”, resume.

Según Dorange, a quien le costó definir el nivel de realismo que le convenía a su dibujo, este cómic combina “un trabajo de investigación periodística, tiene forma de ficción y también hay una intención estética. Para que el conjunto funcione hay que encontrar un equilibrio entre esas tres partes”.

“Este libro cuenta lo que ha pasado, y esto es muy útil para los más jóvenes y para quienes no conocen lo que ha pasado. Esta pareja se enfrenta al odio y acaba resultando victoriosa. Esto es una enseñanza importante”, destaca el dibujante Sylvain Dorange

Beate y Serge Klarsfeld, un combate contra el olvido fue reconocido como el Mejor Cómic Europeo en el Festival de Cómic de Munich y ha encontrado un público muy receptivo, según sus autores, en las aulas de colegios e institutos franceses, donde se trabaja con él y donde ellos dos han acudido a presentarlo y hablar con los alumnos. “Las reacciones de los estudiantes son sorprendentes y esperanzadoras. El mensaje de que los combates que parecen perdidos de inicio se pueden ganar es muy poderoso para ellos”, señala el ilustrador, quien además destaca que el cómic aporta el punto de vista histórico, fundamental en un momento en el que el revisionismo se ha hecho fuerte: “Este libro cuenta lo que ha pasado, y esto es muy útil para los más jóvenes y para quienes no conocen lo que ha pasado. Esta pareja se enfrenta al odio y acaba resultando victoriosa. Esto es una enseñanza importante”.

Bresson, por su parte, no descarta que en la actualidad exista una causa que se defienda con el mismo tesón de los Klarsfeld y apunta algo relevante: “No sé si existe un equivalente pero me he dado cuenta, tras hacer visitas y charlas en colegios, de que entre los jóvenes hay futuros Serge y Beate. Y esto es muy importante, teniendo en cuenta cómo está cambiando el ambiente en Francia, para mal”.

Fuente: Jose Durán Rodríguez en elsaltodiario.com

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