La Colonia de la Prensa

Nos dirigimos a visitar la Colonia de la Prensa, que, pese a haber perdido buena parte de sus edificios originales, continúa siendo uno de los conjuntos modernistas más singulares de Madrid. Su acceso principal se encuentra en la Calle de Eugenia de Montijo, a la altura de los números 61 y 63.

Se levantó a principios del siglo XX, en la línea de las ciudades-jardín que estaban floreciendo en Europa y que, en el caso madrileño, fueron conocidas como colonias. Este modelo urbanístico defendía la creación de áreas residenciales en zonas periféricas, integradas por casas exentas, pareadas o adosadas, de una a tres plantas y con un pequeño jardín a su alrededor.

Aunque las ciudades-jardín nacieron como una solución dirigida al proletariado, muchas de ellas terminarían dando cabida a las clases medias. Es el caso de la Colonia de la Prensa, que fue planteada como un barrio para periodistas y escritores.


De hecho, fue la primera colonia destinada a este colectivo que se hizo en Madrid, anterior, en más de un decenio, a la Colonia de la Prensa y Bellas Artes de Chamartín.

Se levantó a principios del siglo XX, en la línea de las ciudades-jardín que estaban floreciendo en Europa y que, en el caso madrileño, fueron conocidas como colonias. Este modelo urbanístico defendía la creación de áreas residenciales en zonas periféricas, integradas por casas exentas, pareadas o adosadas, de una a tres plantas y con un pequeño jardín a su alrededor.

Aunque las ciudades-jardín nacieron como una solución dirigida al proletariado, muchas de ellas terminarían dando cabida a las clases medias. Es el caso de la Colonia de la Prensa, que fue planteada como un barrio para periodistas y escritores.

De hecho, fue la primera colonia destinada a este colectivo que se hizo en Madrid, anterior, en más de un decenio, a la Colonia de la Prensa y Bellas Artes de Chamartín.

Surgió a partir de una iniciativa de Los Cincuenta, una agrupación formada por profesionales de los medios, que, en 1911, se transformó en la Asociación Benéfico-Cooperativa de Construcción de Viviendas Baratas Colonia de la Prensa. Fue la primera cooperativa española que se acogió a la Ley de Casas Baratas, aprobada el citado año, una norma que puede entenderse como un precedente de la vivienda social en nuestro país.

Diferentes interpretaciones para el mismo elemento constructivo.

Las casas se hicieron en unos terrenos situados a medio camino entre Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo, por entonces municipios independientes, a partir de un proyecto de Felipe Mario López Blanco, redactado en 1911. Su propuesta planteaba un trazado ortogonal alrededor de una plaza central, donde confluían 65 parcelas de entre 540 y 620 metros cuadrados de superficie.
El citado arquitecto dejó definidas dos tipologías de vivienda, aunque con posibilidad de que cada propietario hiciese variaciones a su gusto. Sin menoscabo de la unidad del conjunto, esta personalización diversificó la presencia de elementos constructivos (desde torreones a frontones, pasando por porches o desvanes) y materiales (ladrillos, revoco, cerámicas, hierro…), al tiempo que enriqueció el repertorio ornamental.

La primera piedra se puso en 1913, en un acto que contó con la asistencia del rey Alfonso XIII, y en 1916 se terminó la primera fase de viviendas.

Finalmente solo pudieron edificarse 42 chalés de los 65 inicialmente previstos, todos ellos bajo la dirección de López Blanco, quien estuvo activo en la colonia hasta 1921, año de su muerte.

Durante la Guerra Civil el lugar sufrió daños de consideración, aunque las mayores pérdidas llegaron en la segunda mitad del siglo XX, con el crecimiento urbano de los Carabancheles. Pese a los esfuerzos de rehabilitación que algunos particulares hicieron en los años ochenta, solamente ha llegado hasta nosotros una pequeña muestra de los edificios originales.

El mejor conservado es la puerta principal, que no solo servía de portería, sino también de locutorio telefónico y parada del tranvía. Consta de una marquesina y de dos torres cuadrangulares de tres pisos, que se elevan a los flancos, todo ello con una decoración modernista de influencia vienesa, catalana y francesa.

Los motivos naturalistas aparecen principalmente en las ménsulas de escayola que sostienen internamente la marquesina y en las rejerías, mientras que la geometría se adueña de los adornos de ladrillo que recorren los muros de los torreones laterales.

El estilo modernista también está presente en la ornamentación de algunos chalés (esgrafiados, forjados, elementos cerámicos…), aunque con menor intensidad que en la puerta y también con un menor grado de pureza, puesto que, en algunos casos, se mezcla con toques regionalistas.

Especialmente sugerentes son los letreros de cerámica que anuncian las calles, en su mayoría obra de Juan Ruiz de Luna, así como el cartelón que corona la puerta principal, enmarcado por un arco de hierro, donde se indica el nombre de la colonia. Fue hecho por Julián Montemayor en 1918.

Bibliografía consultada

La ciudad preindustrial. La ciudad burguesa. El crecimiento espacial, de Gaspar Fernández Cuesta y Fernando Quirós Linares (directores). Tomo I del Atlas temático de España. Ediciones Nobel, Madrid, 2010
Madrid modernista: guía de arquitectura, de Óscar Da Rocha Aranda y Ricardo Muñoz Fajardo. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2007

El modernismo en la arquitectura madrileña: génesis y desarrollo de una opción ecléctica, de Óscar Da Rocha Aranda. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2009

Fuente y Fotos: Esetena en pasionpormadrid.com

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