¿Está en peligro de extinción la atención primaria?

Los médicos de Atención Primaria soportan un gran peso asistencial que por más que haya quedado en evidencia durante la pandemia, se trata de un problema atávico que afecta a este castigado sector de la medicina pública por un injusto déficit de recursos.

Los orígenes Medicina Familiar y Comunitaria se encuentran en los tiempos heroicos de la medicina rural, que hasta finales de la década de los noventa aún se veía forzada a ejercer su profesión con una precariedad anacrónica que, en puertas del siglo XXI, chocaba con los derechos humanos de cualquier trabajador. Como ejemplo, consideremos que eran muchos los pueblos cuyos médicos titulares trabajaban 24 horas al día todos los días del año y se desplazaban en sus propios vehículos para hacer las visitas domiciliarias sin percibir un complemento en sus nóminas por poner sus vehículos a disposición de la sanidad pública.

A partir de la segunda mitad del siglo XX la creación de ambulatorios y servicios de urgencias en las ciudades y en los pueblos grandes permitió a los médicos de cabecera trabajar ocho horas diarias y tener un descanso los fines de semana, pero aun no llegó ese lujo a los pueblos pequeños hasta bien entrado el último cuarto del siglo XX.  

El punto de inflexión se produjo cuando en noviembre de 1978 se fundó la Comisión Nacional de Medicina Familiar y Comunitaria (tras la celebración de la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria en Alma-Ata) y a partir de 1979 comenzaron a formarse en los hospitales y centros de salud con docencia los primeros médicos residentes en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. 

La atención primaria trabaja en precario y está infradotada e infrautilizada

Sin embargo, a día de hoy, poco se ha evolucionado en lo básico cuando, incomprensiblemente, la Atención Primaria trabaja en precario y está infradotada e infrautilizada. Son muchos los profesionales que se sienten quemados y explotados por la precariedad que pone en evidencia la endeblez por falta de recursos de la AP.  

¿Tan malos gestores son los responsables de la salud pública que siguen sin apostar por una inversión en Atención Primaria que permita a los profesionales de este primer nivel asistencial (la AP es la primera puerta que atraviesan los ciudadanos para entrar en contacto con la salud pública) resolver muchos procesos que, por lo general, acaban acudiendo a la atención especializada y hospitalaria —a veces por iniciativa del paciente— saturándola y generando un coste desproporcionado para unas patologías que se podrían resolver en un centro de salud bien dotado?

Muchos MIR no quieren especializarse en Medicina Familiar y Comunitaria

Hace pocos días se han adjudicado las plazas MIR de 2022, y este año ha sucedido un hecho insólito al quedar 218 de estas plazas —de las 8.188 ofertadas por el ministerio— sin asignar, con  el agravante añadido de que excepto 18, todas las demás son plazas de médicos residentes de Medicina Familiar y Comunitaria. 

Si bien esta situación es en parte atribuible al nuevo sistema de elección telemática de plazas puesto en práctica este año, la principal culpa de que 200 plazas de médicos de familia hayan quedado vacantes, es consecuencia de las reivindicaciones de los médicos de AP que trabajan con precariedad de recursos en los centros de salud: sobrecarga asistencial, plantillas insuficientes, masificación de consultas, escasos minutos para atender a cada paciente, una, dos (o más) semanas de plazo para que un paciente sea atendido por su médico de familia según que centros y CCAA, aumento de las agresiones sufridas por los sanitarios, desprestigio social, bajos salarios… Un sinfín de inconvenientes responsables de que cada año sea menos apetecible pedir una plaza de AP a los médicos que aprueban el MIR. 

Según datos del Foro de Atención Primaria, faltaría en la actualidad 5.000 médicos de familia y 1.300 pediatras para que en España hubiera una atención primaria de calidad, sin embargo, la triste realidad es que casi ningún MIR quiere ser médico de familia, una especialidad que ha sido relegada a los restos cuando no se ha alcanzado una puntuación alta.  

En unas declaraciones a la Cadena SER, Alex Mayer, vicepresidente de la Asociación MIR España, opina que la condición de médico de familia ha perdido valor porque a estos profesionales les es difícil la investigación y la docencia; no se dispone de tiempo para practicar una medicina de calidad, de seguimiento y de prevención; el médico actúa demasiadas veces como un administrativo que hace informes, recetas y partes, inconvenientes que confieren a la medicina de familia un punto de desprestigio y hace que no se la contemple como una especialidad, cuando lo es tanto como cualquier otra. 

Con carácter urgente, es necesario otorgar dignidad a la AP, tanto en beneficio de pacientes como de profesionales. El único modo de conseguirlo sería alcanzar unas ratios de recursos humanos homologables a las de los países de nuestro entorno. Sin embargo, la realidad se impone y la falta de médicos de familia aumenta alarmantemente. Algunos aventuran que en 2030 la atención primaria podrá entrar en un crac siendo que en los próximos cinco años se jubilará un treinta por ciento de los profesionales de esta especialidad y no hay intención de relevo por parte de los MIR. 

Si ser médico de familia deja de ser una meta deseable, la crisis de la AP será cada vez mas difícil de resolver, y esto no sería culpa de los médicos sino de la incapacidad de los políticos para dotar al primer eslabón de la sanidad pública de unos presupuestos dignos. El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos considera que las 200 plazas que han quedado sin cubrir son muestra de una «gravedad extrema que agravará considerablemente la ya maltrecha situación de Atención Primaria».

Para finalizar, sería bueno considerar el dato ofrecido el pasado mes de mayo por Amnistía Internacional al denunciar que ninguna comunidad autónoma española alcanzaba el 25% de inversión sanitaria que la Organización Mundial de la Salud recomienda para la atención primaria a fin de hacer posibles unos servicios «sólidos que garanticen el derecho a la salud».

Habrá que ponerse las pilas, y deberán hacerlo los políticos aumentando los presupuestos, y los usuarios animándoles a que lo hagan a fuerza de reivindicar lo que en justicia nos pertenece a todos.

Fuente: Alberto Soler Monteagud en nuevatribuna.es

Fuente: kaosenlared.net

El derrumbe de la Atención Primaria en Madrid: Ni médicos/as de familia, ni pediatras, ni enfermeras

La Pediatría de Atención Primaria en Madrid pasa por momentos críticos. Lo vimos hace unas semanas donde únicamente 1 de los 79 nuevos pediatras que terminaron su residnecia en mayo se presentaron para escoger plaza en algún centro de salud madrileño y este martes lo volvimos a ver:

En total, al llamamiento que se ha celebrado a las 14:00 horas, se han presentado 26 pediatras candidatos a algunas de esas 46 plazas de la Gerencia de Atención Primaria. Y apenas se han cubierto cinco plazas.

  • ¿Las causas? las venimos señalando en AMYTS desde hace mucho tiempo: sobrecarga asistencial, agendas infinitas, burocracia asfixiante, falta de conciliación… Sin embargo, la Consejería de Sanidad no está realizando nada para cambiar este conflicto.
    El sindicato ha denunciado que el Plan de Mejora Integral de Atención Primaria que se ha redactado es claramente insuficiente. La Consejería de Sanidad intenta vender un proyecto que nace muerto simplemente con ver algunas cifras: se van a dedicar apenas 80 millones de euros para tres años cuando lo que necesitamos son cientos y cientos de millones porque la Atención Primaria está al borde de la desaparición.

El Plan de Mejora Integral de Atención Primaria prevé contratar a 264 médicos de Familia y 84 pediatras en los próximos tres años. Algo que no cuadra al ver que Madrid arrastra un déficit estructural de 600 médicos de Familia y 150 pediatras para dar una atención adecuada y a ello hay que sumarle unas plazas diarias de casi 750 especialistas de Medicina Familiar y Pediatría sin cubrir. Además, en el próximo lustro la previsión de jubilación es de 1.250 facultativos de Atención Primaria.

  • Los médicos y médicas de Familia rechazan también las nuevas plazas del Plan de Atención Primaria que ofrece la Consejería de Sanidad: acuden a la elección solo 59 de 338 convocados/as. La Gerencia de Atención Primaria sigue viendo el rechazo de los facultativos y no cambia las condiciones para evitarlo. 

Fuente: Amyts, E.B


No hay enfermeras para contratar este verano en Madrid

Un reciente estudio sobre empleo daba cuenta de que la Enfermería es una de las profesiones más buscadas. En Madrid, las Bolsas de Empleo ya están agotadas de cara al verano tras despedir, en abril, a más de 2.000 enfermeras que a estas alturas del año estarán trabajando en otras CCAA. 

Las contrataciones aprobadas por la Comunidad de Madrid para los hospitales de la región son las mismas que para el año 2019 a pesar de que la situación actual es muy distinta ya que el Covid sigue presente y la atención que se ofrece está condicionada por ello.

Con la Pandemia, las enfermeras/os fueron obligadas a desarrollar su trabajo en condiciones precarias, trabajaron más horas de las que les correspondían (sin compensación alguna) y pusieron en riesgo sus vidas al trabajar sin los equipos de protección mínimos. La respuesta de la Consejería fue, tras considerar que se había estabilizado mínimamente la pandemia, despedir a más de 2.000 enfermeras/os a pesar de que la sanidad pública madrileña es claramente deficitaria en esta categoría profesional, estando por debajo de la media nacional. 

  • Con la llegada del verano, el Sindicato de Enfermería, SATSE Madrid, denuncia que las contrataciones de enfermeras aprobadas por la Comunidad de Madrid para los hospitales públicos de la región “son claramente insuficientes, ignorando éstas cuál será su planificación durante estos meses. En numerosos servicios, explican, se desconoce cuántas enfermeras trabajarán en verano y, por lo tanto, si se podrán mantener las Unidades funcionando correctamente.

La situación es totalmente diferente a 2019 (aunque las contrataciones estivales previstas son similares) ya que sigue habiendo Covid, lo que significa que es imprescindible mantener varios circuitos asistenciales en los centros, lo que conlleva más enfermeras, enfermeras especialistas y fisioterapeutas.

La política del Gobierno regional, no renovando los contratos Covid (cerca de 2.000 enfermeras fueron despedidas en abril de este mismo año), ha motivado que muchas profesionales hayan tenido que buscar trabajo fuera de la Comunidad de Madrid y que las Bolsas de Empleo de nuestra región estén prácticamente agotadas.

Si bien es cierto que en los últimos meses se han hecho contratos de interinos, también lo es que esos profesionales necesitan disfrutar de vacaciones y las previsiones de contratación estival sigue siendo claramente insuficientes para permitir las vacaciones de toda la plantilla de enfermeras/os y fisioterapeutas de la CAM.

  • “Actualmente las Bolsas de Empleo (la forma de contratación pública) están bajo mínimos y no hay enfermeras suficientes para trabajar en los hospitales madrileños. Muchos servicios específicos como Urgencias, Cuidados Intensivos, Hemodinámica, Trasplantes y plantas de hospitalización se encuentran desbordados, con un número de enfermeras por debajo de las necesidades mínimas para funcionar de forma correcta”, denuncian desde SATSE Madrid.

“La realidad es que no sorprende que las Bolsas de Empleo en la Comunidad estén vacías. Las enfermeras madrileñas están entre las que menos cobran de todo el Estado y sufren la mayor presión asistencial, estando por debajo de la media de enfermera/habitante del conjunto nacional”.

Por tal motivo, desde el Sindicato de Enfermería de Madrid se ha reclamado un incremento del presupuesto sanitario que permita, en primer lugar, aumentar sustancialmente la plantilla enfermera y, por otro, mejorar sus condiciones laborales, así como de las enfermeras especialistas y fisioterapeutas que se encuentran en idéntica situación.

Además,  las enfermeras/os y fisioterapeutas madrileños son de las pocas que no han visto reconocida su labor durante la pandemia (en otras regiones se les han dado días libres o se les ha retribuido económicamente el sobreesfuerzo). “En Madrid lo que sí han hecho ha sido exigir más y más esfuerzos, sin contraprestación alguna, a las enfermeras y enfermeras especialistas y fisioterapeutas de los centros asistenciales públicos y privados. denuncian fuentes sindicales”.

Por último, desde en Sindicato consideran que esta falta de enfermeras viene motivada por distintos factores, entre los que hay que destacar:

  • Fuga de enfermeras/os madrileños a otras CCAA donde las condiciones laborales y profesionales son más ventajosas.
    Numerosas enfermeras/os se encuentran de baja médica por secuelas derivadas del Covid.
    Hay gran número de enfermeras/os con baja médica provocada por estrés y ansiedad, generada por trabajar sin las debidas medidas de prevención (EPIs) durante la pandemia.
    Abandono de la profesión de un cada vez más elevado número de enfermeras/os.

Fuente: kaosenlared.net

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