Enrique Ossorio y la segregación residencial

Madrid no es solo un territorio segregado residencialmente, si no que esta segregación se reproduce en las actividades cotidianas

a reciente polémica generada por la pregunta retórica que hizo Enrique Ossorio, consejero del Gobierno de la Comunidad de Madrid, sobre dónde están los pobres que aparecen en los informes -como el de Cáritas-, ha sido contestada desde múltiples lugares. Se ha evidenciado en varios artículos que el problema no residía en la objetividad de los informes, sino en el conocimiento que tiene el consejero de la región en la que gobierna. En este texto quiero ampliar la perspectiva para tratar de comprender de dónde nace la percepción de Enrique Ossorio.

Existe un concepto muy utilizado en la sociología urbana, la segregación residencial, que indica el nivel de desigualdad en la distribución de la ubicación de la residencia de los diferentes grupos sociales en una ciudad. De esta forma, una ciudad segregada, sería aquella en la que los distintos grupos sociales -en este caso las clases sociales-, viven alejados unos de otros, por lo que se caracterizaría por una escasa mezcla social en sus barrios.

Resulta que Madrid está altamente segregado residencialmente. En el libro colectivo Socio-Economic Segregation in European Capital Cities: East Meets West, en el que participaron como parte española Daniel Sorando y Jesús Leal, el área metropolitana de Madrid aparecía como la más segregada de Europa entre las doce estudiadas.

Hay una clara división entre el noroeste, en donde se sitúan las rentas más altas y el sureste, en el que se encuentran las más precarias

En el mapa que se muestra a continuación se puede apreciar la elevada concentración territorial de los barrios en función de la renta de sus habitantes en la ciudad de Madrid (se han clasificado los barrios por cuartiles, es decir, en tramos de 25%; el 1 corresponde al 25% más precario y el 4 al 25% más rico). Se ha seleccionado la ciudad de Madrid y no la Comunidad de Madrid entera para utilizar la misma unidad territorial (el barrio) en las dos fuentes utilizadas en el texto. Hay una clara división entre el noroeste, en donde se sitúan las rentas más altas y el sureste, en el que se encuentran las más precarias. De hecho, los barrios pertenecientes al 25% más rico de la ciudad forman un continuo, de manera que una persona puede recorrérselos de extremo a extremo sin encontrarse realidades divergentes.

Barrios de la ciudad de Madrid clasificados en función de su renta bruta por hogar (2018 INE)

Todo ello implica que en la ciudad de Madrid las personas viven rodeadas de otras con un poder adquisitivo similar. Sin embargo, se puede argumentar que no todo el mundo realiza su día a día en lugar en el que vive, pudiendo llevarla a cabo en barrios en los que reside gente con diferente renta.

En la Encuesta Domiciliaria de Movilidad de la Comunidad de Madrid de 2018, se recogen los desplazamientos diarios de una muestra de más de 80.000 personas. Esto ofrece una información muy valiosa para conocer en qué lugares realizan las personas su cotidianeidad y por tanto en qué lugares se relacionan, ya sea por ocio, por cuidados, por trabajo o por estudios. En la siguiente tabla se recoge el origen del desplazamiento cotidiano (desde su vivienda) y su destino, en función de sus cuartiles de renta. De nuevo el 1 se corresponde con los barrios más precarios y el 4 con los más ricos.

Porcentaje de desplazamientos cotidianos en función de la renta media del origen y el destino en la ciudad de Madrid (2018)

Los resultados que muestra la tabla evidencian una enorme falta de contacto social entre las personas que viven en los barrios más precarios y más ricos. Exclusivamente el 3% de los desplazamientos cotidianos de las personas pertenecientes a los barrios más ricos se realizan en los barrios más precarios, frente al 61% realizados en barrios de la misma riqueza. Ello implica una altísima improbabilidad de las personas más ricas de conocer la realidad más precaria de la ciudad e interactuar con las personas que viven en ella.

Las personas que viven en el 25% con mayor renta de la ciudad, muy raramente se desplazan a los barrios en los que vive el 25% más precario

En su discurso, Enrique Ossorio, antes de hacerse la famosa pregunta retórica, decía que cuando va por la calle, la realidad no se parece a la que recogen los informes sobre la pobreza en la región. A mi modo de ver, aquí está la clave para entender su ceguera. Como he tratado de mostrar en el texto, Madrid no es solo un territorio segregado residencialmente, si no que esta segregación se reproduce en las actividades cotidianas. Las personas que viven en el 25% con mayor renta de la ciudad, muy raramente se desplazan a los barrios en los que vive el 25% más precario -aquellos en los que se concentra la pobreza evidenciada por Caritas-. Enrique Ossorio, dado su elevadísimo sueldo, es más que probable que resida en ese 25% más rico, por lo que difícilmente tenga posibilidades de encontrarse en su día a día con aquellas personas que para él son invisibles (paradójicamente la Asamblea de Madrid se encuentra en uno de los barrios más precarios de la ciudad, pero desde el coche es difícil percibirlo).

La segregación residencial conlleva una gran falta de interacción entre las diversas clases sociales. Genera ciudades en las que el conocimiento de otras realidades es escaso, contribuyendo a construir visiones parciales y distorsionadas de la realidad. Esto es especialmente grave cuando afecta al miembro de un gobierno, pues de su percepción del mundo en el que vive derivan las políticas públicas que lleva a cabo.

Fuente: José Ariza en elsaltodiario.com

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