El último reducto de la educación infantil unitaria en Madrid planta cara a Ayuso

La lucha de las escuelas del ciclo completo de 0 a 6 años por evitar su desaparición llega a la Asamblea de Madrid, mientras padres y expertos critican su desmantelamiento, recurrido judicialmente

Aunque haya codazos para conseguir plaza, aunque acaparen elogios en foros internacionales, aunque padres y profesionales estén totalmente en contra de eliminarlo, el modelo de escuelas infantiles públicas de 0 a 6 años de la Comunidad de Madrid continúa su desmantelamiento, iniciado hace una década por los gobiernos de Esperanza Aguirre. Hoy solo quedan nueve centros. La Dirección de Área Territorial de Madrid comunicó hacia finales de 2021 que todos ellos pasarán al sistema general: quedarán para el primer ciclo educativo (de 0 a 3 años) y a partir de ahí los niños irán al colegio. El anuncio generó el rechazo frontal de padres y profesionales y ha suscitado recursos de las AMPA y de CCOO. Hoy llega a la Asamblea de Madrid con la oposición unida en bloque.

Las escuelas infantiles de 0-6 años son un remanente de los años 80, cuando el sistema educativo público estaba en pañales y aún había quien confiaba en que la Iglesia acabaría teniendo un papel menor en la enseñanza. Por entonces, estos centros aún eran considerados guarderías, a todos los efectos. En Madrid se apostó por este modelo pionero, impulsado por el Ayuntamiento, con muy buenos resultados, según recuerda Cintia Rodríguez, catedrática de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid y coordinadora de Deteduca, un proyecto de investigación que se centra en las particularidades de la educación temprana y en cómo los más pequeños se relacionan con los objetos. Su grupo empezó en 2015 a filmar la labor educativa en las escuelas infantiles que siguen impartiendo el ciclo completo. La conclusión es que es un modelo “brillante” que habría que fomentar, más que desterrar. “Presentamos los resultados en congresos internacionales en Francia y EEUU, como la Conferencia Europea sobre Psicología del Desarrollo, y resultaban muy atractivos, por lo novedoso”, dice.

Rodríguez defiende que los niños en estas primeras etapas tienen que tener un papel activo, que se manifiesta, por ejemplo, en el interés espontáneo por los libros o los instrumentos musicales, ya durante el primer año de vida, cuando no son más que objetos a sus ojos. Los beneficios son múltiples, defiende, en cuanto al control cognitivo, las funciones ejecutivas y la autonomía de los pequeños, que se considera el gran objetivo de esta etapa. Separar a los niños a partir del segundo ciclo de infantil (de 3 a 6 años), ponerlos en una situación “de pasividad”, sentados ante pupitres, no tiene “justificación teórica ni investigadora”, protesta.

Competencia para conseguir plaza

“Hay tortazos para entrar”, dice Covadonga, madre de una niña que este año, por fin, había recibido plaza en una de las escuelas supervivientes, la Zaleo de Vallecas, y recuerda que la Comunidad de Madrid no construye escuelas infantiles netamente públicas desde hace más de 20 años (12 años en el caso de los centros públicos de gestión privada). Esta madre dice que los progresos del niño saltan a la vista desde que empezó en Zaleo, que se notan en seguida al oírlo hablar y razonar. 

La catedrática Rodríguez llama también la atención sobre la situación de los niños con necesidades especiales. “Cuando hay cualquier discapacidad o disfunción, o un riesgo de cualquier tipo, el modelo 0-6 es el adecuado. La atención temprana en educación infantil está muy bien articulada entre familias y escuelas, es más personalizada y eso no se mantiene igual en el modelo de escuela primaria”, apunta. Los equipos de atención temprana de la propia administración regional también se han posicionado en contra.

Madres de pequeños con necesidades especiales se deshacen en elogios al modelo. “Es la mejor decisión que he tomado en la vida”, dice Mamen Velasco, trabajadora social de 47 años y madre de Mara, de cuatro, con un retraso evolutivo psicomotor. Pasar de la escuela de 0-3 a la Zofío, en Usera, resultó “espectacular” en cuanto al trato, a la inclusión en actividades con el resto de niños. “La hacían partícipe de todo. Iba despacio, pero estaba presente en todas las actividades”. Similar juicio es el de Elena Martínez, cuyo hijo Leo va a la escuela Los Ángeles de Tetuán. Leo tiene un raro síndrome que ralentiza su desarrollo, y Elena destaca la constante comunicación con las profesoras, de que cuestiones como que tuviese que llevar pañal más allá de la edad habitual no fuesen el “drama” que es en otros centros. “No tengo nada contra los colegios, pero no tienen personal […] La gente no solicita plaza en estas escuelas porque no las conoce”. También llama la atención sobre la soledad de la maternidad, y cómo el AMPA supone una red de apoyo que en escuelas de ciclo partido no da tiempo a formar.

La Comunidad de Madrid no está por la labor de aflojar la mano. El consejero de Educación, Enrique Ossorio, dijo a finales de año que “lo razonable” es que los niños de 3 a 6 años estuviesen en los colegios y que el proceso de integración iría “poco a poco”, según recogió Europa Press. Mayor elaboración doctrinal, aunque tampoco mucha, hubo en el debate en la comisión de educación de la Asamblea de Madrid, que trató el asunto en febrero. “Hay gente en la Consejería que tiene muchas tesis doctorales; no nos lo sacamos de la manga”, opuso el diputado del PP Ignacio Catalá, que señaló, como después hizo la también parlamentaria popular Carmen Castell, que la Ley de Educación aprobada por el Gobierno estatal sigue distinguiendo entre los dos ciclos. La afirmación es matizable, pues el Real Decreto de enseñanzas mínimas en la Educación Infantil, aprobado ese mismo día, establece por primera vez el carácter educativo del ciclo inicial y obliga a coordinar al profesorado de los centros que impartan uno y otro.

Madrid ha planteado meter en los colegios incluso a los niños del primer ciclo. En marzo, anunció la creación de 2.000 plazas en 22 centros de la comunidad, a cuenta de los fondos europeos de reconstrucción, negociados por el Gobierno estatal. Las plazas tienen que ser, por ello, necesariamente públicas, así que esta iniciativa también se ha enfrentado al rechazo de la patronal privada, mayoritaria en Madrid en este ciclo inicial, que ni es obligatorio ni está universalizado. Este movimiento tiene un precedente en la Comunidad Valenciana, donde ya se escolariza a niños a partir de dos años. La Consejería asegura que no se eliminarán plazas, pero el año que viene habrá 58 menos del segundo ciclo en colegios, la mayoría en el sur de la región, según desveló en abril El País.

Recursos judiciales y medidas cautelares

Ante la negativa a negociar, CCOO ha judicializado el asunto. “Es una reconversión que no tiene en cuenta a las familias ni a las plantillas”, critica Isabel Galvín, secretaria general de la Federación de la Enseñanza del sindicato en Madrid. “Desmantelan un modelo de éxito […] que en la privada existe y tiene demanda”. El recurso, presentado ante el Tribunal Superior de Justicia, fue acompañado de una solicitud de medidas cautelares, porque el año avanza y los padres de niños tienen que solicitar ya plazas en los centros disponibles. “No queremos que nos pase como con el decreto del bilingüismo, donde los tribunales nos dieron la razón pero ya era tarde para dar marcha atrás”.

También han recurrido las propias asociaciones de padres y madres, señala Paloma Núñez, presidenta del AMPA de Zofío, donde molesta especialmente que la Comunidad de Madrid no haya facilitado los argumentos de su decisión. “Pedimos el expediente al Consejo de Transparencia y la respuesta fue que no había expediente”, denuncia. La única referencia fue una apelación genérica a la participación de “múltiples instancias administrativas” en la decisión, señala. No se dan explicaciones sobre cuestiones como que haya una escuela infantil con el mismo modelo en Torrelodones que se haya salvado del corte o que los cheques guardería puedan financiar plaza en escuelas privadas de ciclo completo, lo que iría en contra del cacareado modelo de la libertad de elección, estandarte del PP.  “Si se diese una explicación transparente y con cifras, quizás no habríamos llegado a este punto”, censura. La oposición de PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos intentará también este jueves arrojar luz sobre el asunto en el pleno de la Asamblea de Madrid. 

Fuente y Foto: Víctor Honorato en eldiario.es

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