El tornado más famoso de Madrid en 1886, comenzó en Carabanchel Alto y destrozó Carabanchel Bajo

El 12 de mayo de 1886 se produjo una extraordinaria actividad convectiva en el centro peninsular, con tormentas, intensa lluvia, granizo, rachas muy fuertes de viento e incluso tornados, como los que afectaron a las ciudades de Madrid y probablemente a la de Guadalajara. El balance en la capital fue de decenas de muertos, más de un centenar de heridos y cuantiosos daños materiales.
La prensa de la época calificó este suceso como ciclón o huracán.

El tornado de Madrid, probablemente estuviera asociado a una línea de turbonada que se desarrolló durante la tarde del día 12 de mayo en el centro peninsular, extendiéndose hacia el norte y desplazándose hacia el nordeste.

Este sistema convectivo de mesoescala con estructura lineal precedía a un extenso frente frío asociado a una borrasca centrada al sur de las islas británicas. La lluvia torrencial, los vientos (reventones o frentes de racha), el granizo y las descargas eléctricas también ocasionaron graves daños al paso de la línea de turbonada, como en Navarra y en las provincias de Zaragoza y Huesca durante esa misma tarde, y ya en la madrugada del día 13, en el sur de Francia.

Estudios rigurosos basados en el análisis de los datos meteorológicos y en los estudios de campo, comparan en estas dos gráficas las curvas de distintos barógrafos muy próximos en Madrid.

El ingeniero de minas francés, Alphonse-François Noguès, residente en España, describe el trágico suceso como consecuencia de un ciclón que afectó a la península, reproduciendo su trayectoria destructora por la ciudad de Madrid. Vicente Ventosa, astrónomo interino del Observatorio Astronómico de Madrid y testigo presencial, describe el episodio con gran detalle, y de forma más acertada lo clasifica como un tornado o una línea de turbonada. Miguel Merino, director del Observatorio Astronómico de Madrid, que en aquella época realizaba las observaciones meteorológicas, realiza el informe que podríamos considerar oficial y que aparecería en la Gazeta, describiendo el episodio con gran lujo de detalles desde el punto de vista de la observación con instrumentos, así como detallando la trayectoria del tornado. Augusto Arcimís, que unos meses después, en 1887, sería el primer director del Instituto Central Meteorológico, también publica un artículo y cita la existencia del tornado.

Los estudios científicos de la época describen perfectamente lo sucedido y la trayectoria destructiva del tornado, pero también coinciden en la dificultad de su predicción, desdeñando algunos pronósticos aparecidos en prensa que anunciaban la llegada de un ciclón a la Península (sin especificar por su puesto la ocurrencia de un tornado en Madrid el día 12). Uno de ellos era un despacho telegráfico del New York Herald, que ya el día 7 de mayo anunciaba la llegada del ciclón (curiosamente el boletín meteorológico francés recogía estas informaciones, aunque especificando que eran a título informativo). El meteorólogo aficionado y autodidacta Francisco León Hermoso, alias Noherlessom, también publicaba en la prensa el día 2 de mayo que “el día 14 los efectos del ciclón se notarán en Madrid”, aumentando su prestigio de forma notable, al entender la opinión pública que el pronóstico fue vaticinado, aunque se adelantara dos días respecto a lo previsto.

Ya en este siglo, Miquel Gayá, experto en tornados y antiguo compañero de AEMET, actualmente jubilado, amplía los estudios previos y, en un completo trabajo que nos sirve como referencia, llega a la conclusión de que se trató de un tornado de intensidad F3.

La prensa de la época describe con gran detalle todo lo sucedido.

Además, los semanarios y revistas incluyen grabados que representan algunas de las trágicas escenas vividas o simplemente muestran los catastróficos daños.

La solidaridad de los madrileños y las instituciones, incluyendo a la Reina Regente MarÍa Cristina, a punto de dar a luz al futuro Alfonso XIII, quedó manifiesta con la generosa colecta de fondos para los damnificados.


La catástrofe también despertó la imaginación del pueblo y el sentimiento apocalíptico, con supuestas apariciones milagrosas relacionadas con la tragedia, y que todas las noches reunía a gran número de curiosos en el jardín de las Vistillas, como describe el polifacético José Francos Rodríguez en su obra: “Días de la regencia; recuerdos de lo que fue, 1886-1889, Madrid: Saturnino Calleja, 1922.

Detalle de las bóvedas del interior del Casón del Buen Retiro tras el ciclón Museo del Prado

En relación a la descripción del suceso, es difícil distinguir el grado de subjetividad en las diferentes crónicas. A falta de reporteros gráficos, era habitual recurrir a grabados para ilustrar los sucesos, siendo de gran ayuda en esta ocasión para evaluar los daños. La fotografía estaba en sus inicios en España, precisamente uno de los pioneros, el famoso fotógrafo francés Juan Laurent, residía en Madrid y pudo hacer las únicas fotografías que conocemos de este suceso, unos meses antes de su muerte, y que nos sirven para comprobar el grado de exactitud de los grabados y apreciar algunos detalles.

fachada occidental del Casón del Buen Retiro (que se encontraba en obras de restauración)

El Madrid de finales del siglo XIX

Para evaluar los impactos asociados a los fenómenos adversos, en relación directa a la vulnerabilidad de la población, es necesario conocer cómo era el Madrid de finales del siglo XIX.
En 1887 la ciudad de Madrid contaba con unos 470 000 habitantes censados, mientras que algunos barrios (que en aquella época tenían la consideración de municipios) como Carabanchel Bajo y Carabanchel Alto, contaban con unas 1900 y 3200 personas censadas respectivamente. La tasa de analfabetismo entre los hombres era de un 27 % y de las mujeres de un 46% (un 50% y un 60 % respectivamente en Carabanchel Alto).

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Un aspecto a señalar de esa época era la deficiente red de saneamiento. El abastecimiento de agua corriente a los domicilios tardó en implementarse, y la red de alcantarillado era muy deficiente, incluso parte de la red transcurría al aire libre. Esas condiciones insalubres favorecieron la epidemia de cólera en 1885, con más de 1000 fallecidos. En estas condiciones uno de los colectivos más importantes del entramado social eran las lavanderas, unas 4000, que ejercían su profesión a orillas del Manzanares en pésimas condiciones laborales, con míseros sueldos y jornadas extenuantes. Expuestas a la intemperie, las más afortunadas utilizaban las instalaciones de los lavaderos privados, construidos con licencia municipal. Como veremos más adelante, el derrumbe de varios lavaderos, donde las lavanderas (algunas con sus bebés) y los mozos de reparto se refugiaban del viento y la lluvia, ocasionó el mayor número de víctimas. En este cuadro de Pérez Valluerca, fechado en 1887, podemos ver cómo algunos lavaderos eran simplemente una techumbre sostenida por estrechos pilares de madera.

Lavadero en el Manzanares. Eusebio Pérez Valluerca. 1887. Museo del Prado

Frente a los sólidos edificios de varias plantas del núcleo urbano, en las afueras predominaban las casas de una o dos plantas con diferentes calidades de construcción, como vemos en esta fotografía de Juan Lacoste del barrio de Las Ventas del Espíritu Santo, otra zona que resultó muy afectada por el tornado.

Las Ventas del Espíritu Santo


Especialmente poco resistentes eran algunas naves de fábricas y lavaderos, así como las denominadas “casetas de fielatos”, ubicadas en las vías de acceso a la ciudad, donde se practicaba la recaudación de impuestos sobre las mercancías que abastecían la ciudad. Varias de estas casetas fueron destrozadas, hiriendo a sus ocupantes. (Fuente Biblioteca Nacional de España).

Merendero de la tía María en Arganzuela.1934. madrid.org

Otras construcciones de escasa solidez, como casetas de refrescos y merenderos, también fueron destrozados al paso del tornado, como el Merendero de la tía María en Arganzuela. 1934.
Los medios de transporte eran de tracción animal, y el servicio público de tranvías contaba con varias líneas. Varios tranvías fueron volcados por el tornado. (Calle de Alcalá, sobre 1900. Autor desconocido. Archivo de Metro).

El Tornado de Madrid

Los diarios consultados, disponibles en la biblioteca de prensa virtual (Biblioteca Nacional de España), son básicamente la Correspondencia de España y el Imparcial, como indicábamos en la primera parte, pero también se ha cotejado la información con otros diarios como el Siglo Futuro, El Día, La Iberia, La Unión o La Época entre otros. En general las crónicas son muy similares, pero en algunos casos, existe cierto sensacionalismo e incluso informaciones erróneas que no siempre son desmentidas. No hemos pretendido ser exhaustivos ni cuestionar la verosimilitud de la información, limitándonos a mostrar lo que consideramos más significativo. De igual forma, se ha procedido con la información gráfica, que como veremos en algunos casos está de acuerdo a los hechos narrados y en otros casos es probable que la imaginación del artista haya intervenido para transmitir mayor dramatismo. Gracias a diversas fuentes como la fototeca del Ministerio de Educación o la de la Comunidad de Madrid, siempre que ha sido posible hemos incluido fotografías de la época así como obras pictóricas que nos permiten ambientarnos en el Madrid de finales del siglo XIX y principios del XX. También han sido de inestimable ayuda los mapas cartográficos actuales y de la época que ofrece el Centro Nacional de Información Geográfica del Instituto Geográfico Nacional. En especial el plano de Facundo Cañada referido al año 1900 nos ha resultado de especial utilidad.

Recorrido del tornado sobre mapa que presenta los distritos actuales.
En gris oscuro aparecen las zonas construidas en torno a 1886.

Aunque hubo impactos en otros puntos de la provincia de Madrid (vientos intensos y/o granizo), como se mostraba el mapa anterior, la descripción detallada de los daños comienza en Carabanchel, y continúa con dirección NE cruzando la capital hasta Las Ventas y Canillas, lugares donde se señalan los últimos impactos. Los puntos morados sobre este mapa se refieren a los 48 puntos que hemos identificado, agrupando algunos eventos próximos. Recordemos que Miquel Gayá, en su trabajo sobre el tornado de Madrid, identificó en torno a 200.

Los Carabancheles

Probablemente fuera la zona con los impactos más notables, debido a la intensidad de los vientos y a la tipología de las construcciones. El aspecto que describen las crónicas es desolador. Tanto Carabanchel Alto como Carabanchel Bajo eran pueblos, municipios separados de Madrid.
Según la Correspondencia:

“El pueblo de Carabanchel Bajo, es sin duda, uno de los que más han padecido. Son contadísimas las casas que no han sufrido desperfectos de consideración. En la mayor parte han desaparecido las techumbres y muchas se han derrumbado”.

Entre los impactos, la prensa recoge que al menos 20 casas resultaron derruidas o con graves daños, así como que tres tranvías fueron derribados por el viento, resultando un pasajero fallecido y varios heridos. A continuación numeramos en el mapa los lugares de impacto que hemos identificado a través de la prensa, en mapas actuales e históricos, junto a la crónica correspondiente.

  1. Carabanchel Alto.
    La preciosa finca de «Vista Mella, propiedad del Sr. Rolland, situada en el punto más alto de Carabanchel, ha sufrido deterioros de gran consideración. Todos los árboles (más de 100) de la huerta y del jardín han sido arrancados; la estufa, completamente destrozada, ha ido a parar a los campos del Sr. Santibáñez. Todo el tejado del palacio ha desaparecido, el piso principal ha sido destruido y arrancados los balcones; muebles y colchones de este piso han sido recogidos en los campos vecinos.

  2. Carabanchel Alto.
    En el Colegio de Madres Escolapias establecido en Carabanchel Alto se hundieron dos o tres paredes interiores, pero afortunadamente no causaron lesión alguna ni a las madres ni a las educandas.
Colegio Escuelas Pias Carabanchel Alto escuelaspias.es
  1. Carabanchel Alto.
    Hoteles del señor Grases, recientemente construidos, los cuatro derruidos.
Hoteles del señor Grases. La Ilustración Española y Americana. 22 de mayo de 1886. BNE
  1. Palacio Conde de Patilla.
    En la quinta del señor conde de Patilla, situada entre los dos carabancheles, los destrozos han sido grandes, cayendo a tierra casi todo el arbolado de la finca.
Palacio del Conde de Patilla. La ilustración Española y Americana. 22 mayo de 1886 (bne)

El tornado siguió su trayectoria hacia el noreste. En este plano de Facundo Cañada, de 1900, se identifican los lugares afectados y su ubicación en un mapa actual.

5. Palacio de Vista Alegre.
La mayor parte del techado de los techos del palacio derrumbados. 200 árboles tronchados o arrancados de cuajo. Campana de la torre-campanario arrancada y arrojada a gran distancia.

palacio vista alegre WIKIPEDIA

De la arboleda del palacio sólo se conservan en la actualidad dos ejemplares. El cedro de la imagen está incluido en el Catálogo Regional de la Comunidad de Madrid en la categoría de “Árbol Singular” por su extraordinario tamaño. Las medidas del Cedro de Vista Alegre, en 2018, eran 5 metros de circunferencia y 35 metros de altura aproximada. El otro árbol se trata de un ciprés ubicado junto a la galería del Palacio Viejo. En el parque del Retiro también se conservan dos ejemplares que sobrevivieron al paso del tornado, el ahuehete del parterre y el pino carrasco de la Rosaleda.

  1. Carabanchel. Barriada de Terol, “todas las casas derruidas”.

  2. Colonia “El Porvenir del Artesano”.
    Colonia de hoteles de la Glorieta: 8 casas hundidas, con ocho heridos en una de ellas. Tres con desperfectos y otras varias en amenazan ruina. Según el Imparcial, 14 hoteles, todos, derruidos, dos muertos y varios heridos.
Colonia “El Porvenir del Artesano”

Desconocemos la calidad de las construcciones, pero las recomendaciones de la época para este tipo de viviendas económicas eran las siguientes: “La construcción había de ser muy sencilla: para los muros un pie de cimiento hecho con hormigón, dos pies de zócalo con mampostería concertada; pilastras de ladrillo recocho para las esquinas y guarnecidos de la puerta central y las dos ventanas laterales, y lo demás tapias de tierra bien preparada;”( Revista popular de conocimientos útiles. 31 de mayo 1886). Los cimientos parecían ser poco profundos y los muros no eran completamente de ladrillo, sino tapias de tierra compactada.
Sin embargo, en esta postal del Archivo de la Comunidad de Madrid, de finales del siglo XIX o principios del siglo XX, observamos que el ladrillo era ampliamente utilizado en la construcción. Con el título poco afortunado de “la comida del pobre”, dos peones de albañil descansan tomando el almuerzo junto al muro de ladrillo que están levantando.

la comida del pobre

Según los grabados de la prensa, las construcciones parecían ser aparentemente sólidas y el grado de destrucción en general muy elevado, lo que nos da una idea de la intensidad de los vientos.
Frente a este tipo de viviendas de nueva construcción, también existían chozas o chabolas. En estas imágenes de principios del siglo XX podemos observar la tremenda vulnerabilidad de estas construcciones, adheridas a un muro que ofrece muy poca seguridad.

  1. Mataderos.
    Daños en casas humildes y merenderos. Varias casas destruidas. Un niño muere aplastado por una tapia. 16 heridos.

  2. Estación de tranvías de Leganés.
    Cocheras del tranvía de Leganés, hundida la estructura, talleres y cuadra. Una casa, sin aparentes daños, se derrumbó al día siguiente, muriendo una persona y resultando herida otra.

  3. Cerro del Aire.
    Dos casas hundidas y 4 con graves daños. 2 muertos y 6 heridos.

  4. Fábrica de curtidos y saladero.
    Fábrica de curtidos, dos casas dañadas, hundidos los tabiques y la armadura respectivamente (parador del Giro).

    En la fotografía, de finales del siglo XIX, se observa el aspecto que tenían las afueras de Madrid (quizás corresponda a la carretera de Carabanchel).
Carretera Carabanchel 1902

12. Cementerio de San Lorenzo.
9 operarios del cementerio, cobijados en una galería, fueron sepultados al caer la cubierta, resultando 5 muertos y el resto heridos (según el diario el Liberal las víctimas fueron 4 operarios, resguardados en la tapia que estaban construyendo y que alcanzaba dos metros de altura por medio metro de anchura). Tres tapias derruidas y arrancadas la cubierta de una galería y de la iglesia así como varias cruces. Lápidas y mausoleos destruidos, al igual que en los cementerios próximos. La hora del tornado, las 7 de la tarde, debió coincidir con el cierre del cementerio, por lo que muchos visitantes se vieron sorprendidos en el trayecto vuelto a Madrid, sin encontrar cobijo, algunos resultaron heridos.
Antes de cruzar el río Manzanares, el tornado continuó con su senda de destrozos.

  1. Pradera de San Isidro.
    En los montículos de la Pradera de San Isidro, arrancó y deshizo, esparciéndoles a gran distancia, los puestos e instalaciones, sin quedar en pie un tinglado. Cuatro heridos y cuatro contusos.
    En esas fechas la Pradera de San Isidro se estaba acondicionando para la celebración de la fiesta de San Isidro, patrón de la ciudad, con la instalación de casetas para la venta de bebidas y las famosas rosquillas (listas y tontas), como recoge este cuadro del pintor Ángel Lizcano.
Puesto de Rosquilas del Santo

Sorprendentemente, tres días después de la tragedia (el 15 de mayo), se celebró la festividad, como señala esta crónica de la Correspondencia:

”El alcalde de Madrid Sr. Abascal, ha pasado hoy la mayor parte del día en la pradera de San isidro, visitando repetidas veces todos los puestos de comestibles, imponiendo algunas multas por expender género en malas condiciones”.

La prensa señalaba también su generosidad, tras la donación de 250 pesetas para los damnificados.
Curiosamente existe una obra de este autor fechada en 1886, titulada “Feria de San Isidro”, donde se observa que los puestos de ese año probablemente fueron sustituidos por carromatos de feriantes.

Madrid Vista desde San Isidro

En esta fotografía, probablemente de principios del siglo XX, se observa además de la Pradera de San isidro, la vista panorámica de otra zona fuertemente afectada, el lavadero Imperial.

  1. Puente de Toledo

Las crónicas indican que Al menos tres casetas de vigilantes de consumos fueron destrozadas o arrancadas, algunas desplazadas a gran distancia. Cuatro vigilantes suspendidos por el viento y arrojados a distancia resultaron heridos, dos graves. 24 casas derruidas y otras con graves destrozos, incluido un taller de carretería, casi todas las casas han perdido la techumbre. 40 heridos leves y 16 graves. Los asientos de piedra y las bolas que adornan el puente yacen por tierra. Gran número de escombros (carros volcados, puertas, ventanas, tejas, ramas, árboles, ruedas de norias, etc.). Un tranvía con muchos pasajeros quedó volcado a 3 metros de los raíles, girando en redondo mientras estaba suspendido en el aire.

Puente Toledo 1900

En la siguiente fotografía, de principios del siglo XX, se muestran las dos columnas profusamente decoradas que adornaban la entrada del puente de Toledo. A una de ellas le falta la mitad superior, es probable que resultara dañada al paso del tornado y que no fuera reconstruida. También se observan las casetas de fielatos.

  1. Carretera de Andalucía.
    Es difícil identificar los lugares referidos, pero es posible que estuvieran próximos al puente de Toledo. Los daños so los siguientes: 6 casas con los tabiques interiores derruidos (25 a 30 heridos). Parador de Luna sin techo, parador de Llano se hundió el pajar. El Ventorro, hundidas las tapias y la armadura, algunas casas con tabiques interiores derruidos. 2 muertos (sin especificar en la carretera de Aranjuez).

  2. Glorieta de las Pirámides.
    Árbol de grandes dimensiones derribado.
arbol caido en pirámides
  1. Lavadero Imperial

Como indicábamos en el primer capítulo, como consecuencia del tornado hubo varias decenas de víctimas mortales, pero el episodio más trágico ocurrió en el Lavadero Imperial, ubicado en el paseo Imperial. Se desconoce el número real de fallecidos y heridos, pero debió oscilar entre 17 muertos y 18 heridos según el balance preliminar que ofrecía La Correspondencia y los 13 fallecidos y más de 25 heridos según el periódico el Día. El diario El Constitucional menciona 18 víctimas y multitud de heridos.

lavadero imperial

Las crónicas describen este episodio con gran detalle, y nos revelan que, pese a la construcción aparentemente sólida del lavadero, su diseño no era el apropiado para resistir intensos vientos. La techumbre de hierro y madera, a dos aguas, descansaba sobre columnas de madera en un lateral y sobre una tapia en el otro, de forma que la presión dinámica del viento, hizo ceder el muro hacia el exterior colapsando toda la estructura. En este grabado se observa cómo la techumbre fue desplazada a favor del viento varios metros.

A las seis y media de la tarde era extraordinaria la concurrencia en este lavadero. Unas doscientas personas trabajan en las cien pilas; algunas recogían ya las ropas para llevarlas al tendedero y al depósito; otras se disponían a regresar a su hogar. El viento, penetrando por las ventanas del lavadero, arrebató de las sogas las ropas puestas a secar. Algunas personas se refugiaron en una de las naves del lavadero, la de construcción más sólida, cuya techumbre es de hierro. Varias mujeres se situaron al lado de las tapias de las dos restantes naves del lavadero. A poco, el edificio sufrió terrible sacudida; desplomáronse techumbre y tapias, partiéronse las columnas, que eran de madera, levantóse inmensa nube de polvo, y sólo quedó en pie una nave. Lo demás quedó reducido a escombros. (El Siglo Futuro)

Dejamos aquí, en el punto 17 el recorrido, que sigue hacia el centro de Madrid, y que el que esté interesado puede seguir a partir de este blog y pdf que nos han servido de fuentes para esta recopilación.

Fuentes: El tornado de Madrid del 12 de mayo de 1886 (pdf). aemetblog.es (blog)
Foto portada: Ilustración de la formación de la tormenta sobre Carabanchel en las páginas de La Ilustración Católica del 25 de mayo de 1886 en WIKIPEDIA

#tornado1886Carabanchel12 de mayo de 1886tornado de Carabancheltornado de Madrid