El incendio en las cocinas fantasma de la calle Canillas 18 muestra el peligro de estos negocios en zonas residenciales

Ante el incendio y la explosión ocurridos ayer en el negocio de cocinas fantasma que está a punto de abrir sus puertas en el número 18 de la calle Canillas, en el barrio de Prosperidad (Chamartín), la la Federación Vecinal y la Plataforma de Afectados por las Cocinas Fantasma vuelve a pedir al Ayuntamiento de Madrid la clausura de este tipo de actividad en edificios de viviendas y una moratoria de licencias mientras cambia la normativa urbanística para regularlas.

Ayer sobre las 17:30 una explosión procedente del número 18 de la calle Canillas, en el distrito de Chamartín, ponía en alerta a la vecindad. El “petardazo” se produjo tras declararse un pequeño incendio en las cocinas fantasma que se ubican en los bajos de ese edificio, presuntamente por la avería en un transformador. Afortunadamente, ninguna persona, ni trabajadora ni vecina, resultó herida por el accidente, aunque todo el barrio se quedó sin luz durante varias horas, lo que afectó a centenares de residentes y a varios locales comerciales. Una dotación de bomberos acudió al establecimiento para controlar el fuego y evaluar los daños.

“Afortunadamente los operarios y los vecinos no han sufrido daños y eso es lo más importante, pues este tipo de sucesos todos sabemos que tienen desenlaces fatales. Es inconcebible que esta macrococina industrial esté debajo de un edificio donde viven familias”, indicó tras el suceso la Plataforma de Afectados por las Cocinas Fantasma de Canillas 18, que lleva meses peleando para que el negocio no abra sus puertas en su ubicación actual. “La cocina aún no se ha estrenado y ha pasado esto, ¿Qué va a suceder cuándo sus fogones se encuentren a pleno rendimiento?” se pregunta.

Sentimos absoluta impotencia, indignación y tristeza por no ser tomados en cuenta [por las administraciones] y habernos visto obligados a recurrir por vía judicial este grave riesgo. Solo pedimos vivir en paz” sostienen los vecinos y vecinas damnificados, que llevan semanas muy activos denunciando su situación, junto a la FRAVM y otras comunidades afectadas por las dark kitchen. Con estos grupos han pedido la intervención del Ayuntamiento de Madrid y del Defensor del Pueblo y protagonizado diversas concentraciones de protesta.

El pasado 29 de abril, la FRAVM presentó una denuncia en el Consistorio contra ocho negocios de cocinas fantasma que presentaban irregularidades, el proyecto de Canillas, 18, entre ellos. En su escrito, la Federación Vecinal destaca que este negocio, promovido por la empresa New Logistics and Industrial Services Esp, “no tiene carga y descarga en el interior de la parcela a pesar de que supera los 350 m² de superficie, vulnerando el artículo 7.5.35.2 de las Normas Urbanísticas. Además, supera el fondo máximo de 18 metros, contrariamente a lo que establece el artículo 8.4.15 de las mismas”.

Pero independientemente de estos hechos que contravienen la legislación, el accidente de ayer muestra la peligrosidad de una actividad que, por su carácter industrial, debería ubicarse en zonas industriales, y nunca en edificios de viviendas.

Todos sabemos que la ubicación de estas actividades en espacios residenciales origina múltiples y graves molestias a la población en sus entornos, dados los impactos manifiestos sobre la calidad del aire, la contaminación acústica, la movilidad y, como hemos visto, la seguridad. Por eso, la FRAVM y la Plataforma de Afectados por las Cocinas Fantasma pide de nuevo su prohibición en edificios de viviendas y una moratoria de licencias hasta que se modifica la legislación urbanística, siguiendo el ejemplo del Ayuntamiento de Barcelona.

Si el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida continúa minimizando esta problemática, permitiendo en nuestros barrios unas actividades molestas, insalubres y peligrosas, no hay duda de que pronto tendrá que enfrentarse a un aluvión de litigios judiciales. Recordemos que el pasado 28 de mayo la Asociación de Familias del Alumnado (AFA) del Colegio Miguel de Unamuno de Arganzuela interpuso un recurso en los tribunales por la concesión de una licencia municipal para la instalación de un negocio de cocinas fantasma en el número 8 de la calle Alejandro Ferrant. Ayer tanto la AFA como vecinos y vecinas afectadas por este proyecto, conocido como “las cuatro chimeneas” por los enormes extractores de humos que se alzan sobre el patio del colegio, se mostraron muy alarmados por el incendio de las dark kitchen de Chamartín, un suceso que bien podrían sufrir en sus propias carnes y en la de sus hijos e hijas cuando los fogones de Alejandro Ferrant comiencen a funcionar.

Fuente: FRAVM

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