El día Díaz

La vicepresidenta segunda del Gobierno protagoniza hoy un acto en Madrid con el que presenta un “proceso de escucha” para armar su proyecto de cara al año electoral de 2023. No han trascendido los nombres que la acompañarán hoy pero el evento llega en un momento de mejora de relaciones entre los socios que forman Unidas Podemos.

Ha llegado el día. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz presenta en Madrid su proyecto Sumar, en un acto público rodeado de expectativas y al que Díaz llega en un buen momento, con mayor grado de entendimiento con sus compañeros de viaje en el Gobierno de coalición, con las consecuencias de la reforma laboral aportando las pocas buenas noticias que tiene encima de la mesa el Gabinete de Pedro Sánchez, y su imagen consolidada entre la opinión pública: casi una de cada diez personas la querrían hoy como presidenta del Gobierno, el 93% de la población la conoce y en el barómetro de junio de 2021 era la mejor valorada de los cinco candidatos a día de hoy a unas futuras elecciones generales.

Las líneas argumentales del proceso Sumar ya son conocidas antes de que eche a andar. En un vídeo publicado en redes sociales ayer, 7 de julio, Díaz reivindicaba la alegría y expresaba su deseo de que el acto de hoy en Matadero (cerca de la plaza de Legazpi en Madrid) se convierta en una fiesta. La ministra, afiliada al Partido Comunista de España ha hecho bandera de la ilusión y el diálogo, marcando distancias con su predecesor al frente de la “política del cambio”, Pablo Iglesias, que hizo de la impugnación del régimen el ariete para conseguir el mayor logro de un espacio político-electoral a la izquierda del PSOE desde 1939, la entrada en el Consejo de Ministros.

El estilo de Díaz es otro pero su ambición política es similar a la de Iglesias. Oficialmente, el contenido del acto de hoy es el nacimiento de “un proceso de escucha en el que la ciudadanía será protagonista y aportará ideas, propuestas y esperanzas”. A medio plazo, el objetivo es consolidar un entorno de colaboradoras que no funcione como un partido político al uso pero que sea su núcleo de fieles si decide presentarse como candidata en las próximas elecciones generales que, salvo adelanto, se celebrarán a finales de 2023 o comienzos de 2024. Coincidiendo con la semana de lanzamiento de Sumar, la vicepresidenta ha puesto en el aire una web que de momento no tiene contenido programático.

“La sociedad civil será la protagonista de este evento”, señala el mensaje de Telegram del grupo Sumar, creado el 1 de julio. “En el acto participarán distintas personas del ámbito de la sanidad, de la educación o de la cultura. Además habrá gente trabajadora del mundo de las plataformas o del sector de los cuidados”, abunda el mensaje. 

Cohesión y gestión 

Faltan, eso sí, las confirmaciones de quienes acompañarán a la vicepresidenta segunda del Gobierno en la cita. Se sabe quién no estará. Íñigo Errejón, Pablo Echenique o Ada Colau han anunciado que no asistirán a la cita en Matadero. Tampoco irá Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, pero ambas partes han intentado evitar la polémica sobre esa ausencia en las últimas horas. Aunque la relación de Díaz con Podemos es tensa y esas tensiones llegaron a su punto álgido en marzo con motivo de la decisión de Sánchez de autorizar el envío de armas a Ucrania —acatada por Díaz, criticada por Belarra—, en los últimos días ha vuelto la cohesión al grupo confederal a la hora de criticar el incremento del gasto militar previsto para los próximos presupuestos generales del Estado. 

La situación ha cambiado desde las elecciones andaluzas. Hoy hay mejor entendimiento entre los principales actores del proyecto, el partido morado, IU, el PCE, y Yolanda Díaz

Díaz ha solicitado esta semana que se reúna la comisión de seguimiento del pacto de coalición firmado con el PSOE para abordar esa cuestión, que situaría el gasto en Defensa “oficial” cerca de los 22.000 millones de euros. Esos 22.000 millones, recordó Díaz, son solo 8.000 menos que la cantidad presupuestada para su Ministerio. La coalición también parece determinada para dejar solo al PSOE en el voto del convenio para la ampliación de la base de Rota.

Con esas declaraciones, que incluían una crítica a la ministra de Defensa, Margarita Robles —una de las pocas que se recuerdan por parte de Díaz a una compañera de Gabinete— se producen en el momento más delicado de la coalición de Gobierno (Belarra dixit) en un mes en el que ha coincidido la cumbre de la OTAN y la masacre de 37 personas en el paso fronterizo de Nador y Melilla el 24 de junio, sobre la que Unidas Podemos ha pedido una comisión de investigación.

Díaz, no obstante, ha aportado desde su Ministerio argumentos para el optimismo en clave de actividad. “En ningún mes en el que ha gobernado la derecha la tasa de paro ha sido del 13,6%, como ahora, y esto no son opiniones, son datos”, la frase con la que interpelaba la vicepresidenta a un diputado del PP hace ahora un mes resume la cara más favorecedora de su gestión al frente del Ministerio. La reducción del desempleo y la reducción drástica de la tasa de temporalidad provocada por la reforma laboral aprobada con suspense el pasado 3 de febrero han consolidado la imagen de Díaz, que basa en esa gestión la posibilidad de ampliar el espacio demoscópico que hoy ocupa Unidas Podemos y lanzarse a por un electorado situado en el centro político.

Como ha publicado Endika Nuñez en Infolibre, la ministra presenta un perfil más centrado que el de Unidas Podemos, tiene mayor capacidad para movilizar el voto feminista y de clases medias de lo que tenía Iglesias pero deberá, si quiere que su proyecto tenga posibilidades, movilizar de igual manera el voto netamente de izquierdas.

Desde Podemos, el partido con el que Díaz ha mantenido una relación más problemático de los que forman el grupo confederal, se ha insistido siempre en que la ministra tiene encomendada la labor de ampliar el espacio político. Dos episodios han trastocado la confianza en las filas moradas, primero, el acto Otras Políticas, de noviembre de 2021, al que no fue invitado nadie del partido, y, segundo, la gestión de la candidatura en Andalucía —pese a que Díaz no jugó un papel protagonista— y la campaña posterior en el sur, en la que Podemos se sintió marginada de los actos centrales.

La situación ha cambiado. Hoy hay mejor entendimiento entre los principales actores del proyecto, el partido morado, IU, el PCE, y Yolanda Díaz. Una sintonía que comenzó a hacerse explícita tras las elecciones andaluzas y que ha tenido otros hitos, unos simbólicos —el acto del Orgullo en el que se reunieron Díaz, Belarra y la ministra de Igualdad, Irene Montero— y otros de importante significado político: como la defensa del cheque de 200 euros aprobado en el decreto anticrisis por parte de Díaz, una medida que en Podemos daban por perdida y que se aprobó en Consejo de Ministros.

Los mensajes a favor de Sumar han llegado de voces como la de Jéssica Albiach, presidenta de En Comu Podem, Juan López de Uralde, diputado de Unidas Podemos y presidente de Alianza Verde o del secretario general de Izquierda Unida, Alberto Garzón, que destacó en un mensaje a la Coordinadora Federal de IU que Díaz cumple “el anhelo que tenemos las diferentes izquierdas para converger y para ponernos de acuerdo en un proceso popular”.

Ilusión, alegría y un discurso basado en “coser” las heridas después de varios años de desgaste de los proyectos de política de cambio es la receta de Yolanda Díaz para tratar de revertir una tendencia que minimiza las opciones de repetir presencia en el Gobierno en la próxima legislatura. El día de Díaz pretende ser un cierre festivo a un curso político agridulce para la política ferrolana, dulce por su papel en el Ministerio, no del todo feliz en cuanto la inflación sigue limitando el alcance de medidas como el aumento del salario mínimo y la demoscopia aleja al conjunto de la nueva política de la posibilidad de ser determinante en la próxima legislatura.
Fuente: Pablo Elorduy en elsaltodiario.com

8 julio 2022Mataderoproceso de escuchaSumaryolanda diaz