¿Cómo revertir la degradada situación de la Atención Primaria? 10.000 millones, 8.000 médicos y 15.000 enfermeras

Según denuncia la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FDASP), la Atención Primaria ha pasado de ser la “hermana pobre” a la “hermana paupérrima” del sistema sanitario

Este martes 12 de abril se ha celebrado el Día de la Atención Primaria, que se encuentra más tocada que nunca tras dos años de pandemia y graves carencias de recursos humanos y económicos, aunque con grandes diferencias por comunidades autónomas. Madrid, es la que dedica menos gasto por habitante y año. La siguen Baleares y Cataluña.

En un informe presentado este martes por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), su portavoz, Marciano Sánchez Bayle explicó que, a nivel global y teniendo en cuenta apartados como la evolución de la financiación y el gasto sanitario; los recursos; el nivel de actividad; gasto farmacéutico por recetas o la espera de los pacientes para obtener una cita sanitaria, Madrid, Baleares y Cataluña serían las comunidades «peor situadas».

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) ha denunciado que el gasto sanitario en Atención Primaria «sigue siendo bajo» en las comunidades autónomas, ya que el porcentaje con respecto al gasto sanitario público total todavía está por debajo del de 2010 (0,74 puntos menos en 2019) e, incluso, en los presupuestos para 2022, advierten no está previsto que se recupere.

En el apartado de recursos, el informe subraya que, en 2020, se produjo «un ligero aumento» en el número de tarjetas sanitarias individuales (TSI) en en el número de tarjetas sanitarias por profesional de medicina de familia y de enfermería y un descenso por pediatra y administrativo respecto a 2018, con gran variabilidad entre las comunidades autónomas, aunque destacan que se mantienen unas ratios muy elevadas en todas ellas. Las tarjetas sanitarias por profesional de medicina de familia han aumentado en 9 CCAA y disminuido en el resto, aunque las variaciones «han sido pequeñas».

El porcentaje de facultativos con más de 1.500 tarjetas es elevado (37,1%) «y difícilmente tolerable y escandaloso» como en el caso de Baleares (82,7%) o Madrid (53,57%). En esta ultima comunidad están el 52,22% de quienes tienen asignadas más de 2.000 tarjetas sanitarias en todo el país, según la FADSP.

En pediatría la ratio de tarjetas por profesional sigue «siendo elevada aunque en descenso, probablemente debido a la bajada de la natalidad». Las ratios oscilan entre 1.137 de Baleares y 772 de Castilla y León. El porcentaje con más de 1.250 tarjetas es del 7,53%, más elevado en Madrid 21,37% y Baleares 20,27%. De nuevo, Madrid, tal y como señala esta federación, tiene el 51,94% de los que tienen más de 1.500 tarjetas sanitarias de todo el país.

En enfermería, Sánchez-Bayle ha indicado que «se mantiene la situación atípica de nuestro sistema sanitario» que hace que el número de profesionales de enfermería sea menor que el de medicina en Primaria. La ratio empeora entre 2019 y 2020, siendo en este año de 1.509 tarjetas sanitaria por profesional con variaciones entre 1.988 (Madrid) y 1.094 (La Rioja).

Quien ha mejorado «ligeramente», según el informe, ha sido el personal administrativo aunque continua con ratios muy elevados (2.724 en 2020) y oscila entre 5.131 de La Rioja y 1.343 29 de Canarias.

Más consultas

El número de consultas de AP aumentó entre 2019 y 2020 (un 12,59% más), rompiendo la tendencia  a la disminución de años anteriores debido a la pandemia de covid-19. Las consultas de medicina predominan sobre las de enfermería (1,79 en 2020 frente a 1,76 en 2019), «probablemente como resultado tanto de un menor número de estos profesionales como a las tareas que estos han tenido que asumir durante la pandemia, con la realización de test en este primer año, a lo que posteriormente hay que sumar la vacunación».

La entidad resalta que la tasa de urgencias y emergencias es elevada, aumentando las que son resueltas por el centro coordinador (94,88 en 2020 en comparación con 44,51 en 2019) y bajan ligeramente las que requirieron un desplazamiento profesional (101,22 y 102,84 respectivamente).

Son especialmente preocupantes las demoras en las citaciones: un 41,5% recibían su atención después de 48 horas y un 34,7% en siete o más días, una situación que alcanzaba «valores escandalosos» en Cataluña y Valencia (77,7% y 57,3%, respectivamente, la primera, y 87,3% y 41,5% la segunda). Con lo que «lógicamente, la mayoría de la población (el 69,6%) estaba descontenta con la demora en la asistencia», a la que se une un «porcentaje excesivo» de los que esperan más de una hora antes de ser atendidos (27,7%).

Gasto farmacéutico

Por último, y en cuanto al gasto farmacéutico, que depende mayoritariamente de AP, aumentó un 17,73% entre 2014 y 2020. El gasto por habitante fue 247,9 euros por habitante y año de promedio, 14,5 euros más que el año anterior. El incremento se dio en todas las autonomías menos País Vasco, y fue mayor en Andalucía (31,7%), probablemente ligado a la desaparición de las subastas de medicamentos con el gobierno del PP en esta comunidad autónoma.

Recomendaciones para revertir esta situación

Para revertir esta situación, la Federación recomienda incrementar notablemente los presupuestos. La cifra que se estima razonable es en torno a unos 10.000 millones de euros más, algo que debe de realizarse de forma escalonada.

Además, pide un incremento sustancial de las plantillas para disminuir la presión asistencial y que establezca un máximo de 1300 tarjetas sanitarias para médicos y enfermeras y de 1.000 para pediatría. Esto significa, que a corto plazo es necesario un incremento de, al menos, 8.000 médicos y 15.000 enfermeras en Atención Primaria en todo el país.

Fuente: Luna Izquierdo en contrainformacion.es

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