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¿Cómo están los chavales?

Las ideas de la extrema derecha contra el feminismo y la violencia machista van calando entre los jóvenes, que reconocen sin tapujos su desesperanza ante el futuro

Se acaba de publicar el ‘Barómetro Juventud y Género 2021. Ideas, representaciones y experiencias en una realidad compleja’, del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. El dato más llamativo de este barómetro es que uno de cada cinco jóvenes creen que el feminismo es un invento ideológico, el doble que hace cuatro años. Es un dato escalofriante, pero no sabemos qué supone eso respecto al total de la sociedad, cuál será esa proporción en adultos y ancianos. Que esta cifra se haya duplicado sí parece es un hecho problemático. Respecto a la percepción de la violencia de género como un problema social grave, la cifra ha descendido en los hombres entre 2019 y 2021 en 3,8 puntos porcentuales. Aun así tres de cada cuatro mujeres y uno de cada dos hombres consideran esto como un problema social muy grave. El 1 de octubre, el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ hizo públicos una serie de datos que confirman que las denuncias de violencia de género vuelven a los niveles previos al inicio de la pandemia.

Fuente: elaboración propia con datos del Barómetro Juventud y Género 2021. Ideas, representaciones y experiencias en una realidad compleja

En cuanto a la posición respecto al feminismo, se aprecia una tendencia al alza en el porcentaje de mujeres que se consideran feministas desde el año 2017 hasta hoy. Sin embargo, si hablamos de los hombres, en 2019 se observó un aumento considerable respecto a 2017, pero una caída de 4 puntos porcentuales entre 2019 y 2021. Se aprecia una tendencia similar respecto a cómo ven los jóvenes las diferencias de género.

Fuente: elaboración propia con datos del Barómetro Juventud y Género 2021. Ideas, representaciones y experiencias en una realidad compleja.

En un estudio anterior, el Informe sobre la Juventud en España 2020, se estudiaba, entre muchos otros temas, la relación de la juventud con el feminismo. De acuerdo con las conclusiones de este informe, la ideología juega un papel fundamental a la hora de que una persona se considere o no feminista. Aquellos individuos que se ubicaban ideológicamente en el centro o la derecha eran los menos proclives a declararse feministas. En menor medida, ser hombre también reducía esta posibilidad. Comparando datos de autoubicación ideológica en los años 2017, 2019 y 2021 se aprecia que la posición media de la población permanece estable, y sin embargo ha aumentado el número de personas que se sitúan en los puntos más extremos del eje izquierda-derecha.

Fuente: barómetro 3199 CIS, diciembre 2017
Fuente: barómetro 3269 CIS, diciembre 2019
Fuente: barómetro 3330 CIS, julio 2021

Podríamos encontrar una respuesta a este antifeminismo en que la afinidad por la derecha o el centro hacen menos probable que una persona se considere feminista, sumado a que la población está más polarizada y hay un mayor número de ciudadanos situados en el extremo derecha de la escala ideológica. Estos jóvenes son un producto de su tiempo y de la sociedad en la que viven. La irrupción política a finales del año 2018 de Vox y sus constantes consignas en contra del feminismo, más los silencios cómplices del PP, crean un campo de cultivo para el afloramiento de estas actitudes y pensamientos. La ultraderecha está y ha estado presente en los medios de comunicación, en los programas de más éxito y en todas las franjas horarias, con total impunidad, para lanzar mensajes de odio de todo tipo. Al mismo tiempo, ha usado las nuevas formas de comunicación para hacer llegar sus mensajes a un público más joven a través de las redes sociales, YouTube, TikTok e influencers. Lanzan un mensaje reaccionario envuelto en una capa de “contracultural” y “anti-establishment”, contrario a lo “políticamente correcto”, una lógica muy eficaz especialmente en el público joven.

Volviendo al barómetro, respecto a las situaciones de violencia dentro de la pareja, esta ha aumentado conforme avanzaban los años, con más incidencia en las mujeres. Entre las conductas más señaladas: revisar el móvil, controlar lo que hace, con quién habla, intentar evitar que vea a sus amistades e insistir para mantener una relación sexual. En este caso no está claro si estamos viviendo un aumento de estas conductas o, el estigma social que podría coartar a responder a estas preguntas se está deshaciendo, por lo que la gente tiene más facilidad para responder a un aspecto sensible de su vida como es este. 

¿Y las cabezas?

Los jóvenes se sienten especialmente presionados por alcanzar el éxito en el trabajo o en los estudios y por no defraudar a otras personas. Al mismo tiempo, las mujeres se sienten también presionadas por ser físicamente atractivas. En estas presiones se cuela “ocultar la tristeza y/o ansiedad”, donde un 74% de hombres y 76% de mujeres respectivamente dicen sentir una presión alta o media. A mediados de septiembre, el Wall Street Journal publicó un estudio interno de Facebook acerca de cómo afectaba el uso de Instagram a sus usuarios psicológicamente. Uno de los datos más escalofriantes decía que a un 32% de las chicas que no se sentían conformes con sus cuerpos, Instagram les hacía sentir peor.

En febrero de 2021, el CIS publicó la ‘Encuesta sobre la salud mental de los/as españoles/as durante la pandemia de la Covid-19’. En los dos gráficos siguientes vemos que las generaciones más jóvenes son las que sienten una mayor desesperanza ante el futuro, con bastante diferencia respecto a las generaciones mayores. A la hora de decir estar deprimido o decaído también hay una tendencia mayor entre los jóvenes. A este respecto no es fácil afirmar si los jóvenes están más deprimidos que el resto de la sociedad, o si son una generación con menos tabúes a la hora de hablar de salud mental. 

Los jóvenes viven presionados por unas demandas constantes de éxitos académicos y profesionales por parte de sus familias y/o el sistema académico y productivo. En cuanto a esta última presión, parece que tampoco tienen espacios seguros o momentos en los que puedan mostrarse vulnerables, dolidos o angustiados, especialmente ante una realidad que les demanda éxito y apariencia. Además, la presencia constante y la sobreexposición social a través de las redes sociales abre una nueva vía en la que su vida está constantemente expuesta al escrutinio público, forzado a encajar con los cánones de belleza y de vida plena y exitosa. 

Antes de juzgar a nuestros jóvenes, quizá sería bueno analizar el entorno en el que se están desarrollando como personas.

Fuente: Fernando Gijón Torres en ctxt.es
Foto: PASJA1000

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