Alberto Reyero: “Ayuso y yo debemos ir a una comisión de investigación a explicar lo ocurrido en las residencias”

El exconsejero de Políticas Sociales (de Ciudadanos) asegura que la Comunidad de Madrid, y no Pablo Iglesias, tenía las competencias sobre las residencias y mantiene que los protocolos que impidieron la derivación de ancianos a los hospitales no fueron éticos.
“Decir que fue un borrador es un bulo ridículo”, lamenta.

Alberto Reyero ha roto su silencio ocho meses después de dimitir como consejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid. El que fuera dirigente de Ciudadanos en el anterior ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso reaparece públicamente para pedir que la Asamblea de Madrid apruebe de nuevo la comisión de investigación que determine lo ocurrido en las residencias, en las que fallecieron más de 7.000 ancianos en apenas dos meses, después de que la Consejería de Sanidad aprobase unos polémicos protocolos que impidieron el traslado de estos mayores a los hospitales durante el peor momento de la pandemia.

Su deseo, explica a elDiario.es, es poder comparecer en la comisión de investigación para exponer todo lo que vivió entonces al frente de la Consejería que gestionaba estos centros sociosanitarios. También su rechazo a esos protocolos que le enfrentaron al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero. Dice que todavía se guarda algunas vivencias de aquello, a la espera de que la comisión llegue. De no hacerlo, buscará la forma de contarlas, asegura. Reyero afirma que fueron momentos “muy duros y dolorosos” y no esconde que quedó “tocado” por lo ocurrido en las residencias durante las semanas de marzo y abril. También reconoce que se sintió señalado por el PP. La comisión, dice, debe servir para determinar las responsabilidades políticas de aquella gestión. Por eso, el exconsejero sostiene que Isabel Díaz Ayuso tiene que ser una de las personas que debe comparecer como máxima responsable del Gobierno.

¿Cómo vivió todo lo ocurrido en las residencias en aquellos meses?

De manera muy dura. Esos días de finales de marzo, principios de abril, en los que cada día morían cientos de personas en las residencias siempre he dicho que fueron días muy oscuros. Muy dolorosos. Terribles. Para mí esos días fue muy complicado ir a la Consejería. Iba todos los días. También el fin de semana a las oficinas de la agencia madrileña de Atención Social para estar con el equipo que estaba allí peleando. Y eran días muy duros porque estás en una situación en la que parece que no va a haber fin.

Hoy han muerto 500 personas, pero es que mañana van a morir otras 500. Detrás de cada uno de esos números hay una persona, que en muchos casos murió en soledad, porque esa también es una situación a la que nos tuvimos que enfrentar, que fue muy discutida, pero sobre la cual es difícil encontrar una solución. Todos los que de alguna manera hemos estado involucrados en esta cuestión durante la pandemia, hemos salido tocados.

Ha pasado un año desde que se conocieran esos correos electrónicos que usted envió al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, en los que denunciaba esos protocolos que impidieron la derivación de pacientes de las residencias a los hospitales. Entonces aseguró que le parecían inmorales y posiblemente ilegales. ¿Sigue pensando lo mismo?

Absolutamente.

Desde el Gobierno Ayuso, y ella misma, siguen defendiendo que aquello fueron unos borradores y no de unos protocolos como tal. ¿Usted piensa que ha defendido en algunas ocasiones que eran unos protocolos?

Eso no deja de ser un bulo con el que estuvieron jugando. Es un documento que está firmado electrónicamente por un alto cargo de la dirección General de Coordinación Sociosanitaria –alto cargo de la Consejería de Sanidad– con fecha, con hora, con un contenido que se distribuye en un correo electrónico, en el que en ningún momento se decía nada de que fuera un borrador.

El documento en sí tampoco tiene esa marca de agua que normalmente lo identifica como borrador y además se pedía que se distribuyera a todos los hospitales y a las residencias. Por lo tanto es absurdo y es un bulo ridículo decir que es un borrador, pero es cierto que funciona porque al final introduce en la opinión pública una sensación de no saber muy bien qué pasó, consiguen su objetivo. Pero no hay ninguna duda de que es un protocolo correctamente firmado que se distribuyó.

Y de hecho hasta se pusieron en práctica. 

Y en las dos o tres semanas posteriores a la puesta en marcha del protocolo de derivación, los fallecidos en las residencias fueron aproximadamente un 83%, el resto en hospitales, y eso no es en absoluto normal. Pueden fallecer, porque es verdad que puede haber personas que no sea adecuado trasladarlas a un hospital, pero no en unos números tan grandes. Por lo tanto, evidentemente se aplicaron. Solo hace falta ir a una residencia a que los directores cuenten cómo aconsejaban a los hijos de personas que estaban en las residencia “por favor, ven a buscar a tu padre o a tu madre, llévalo a urgencias al hospital porque así les van a atender, porque si llamamos desde la residencia, directamente las ambulancias no van a venir”. Eso lo han dicho decenas de testimonios de residencias.

Ha empezado diciendo que mantiene que los protocolos fueron inmorales y posiblemente ilegales, como ya dijo en una comisión de la Asamblea de Madrid. ¿Por qué lo piensa?

Yo dije que no eran éticos y posiblemente no eran legales. No me corresponde a mí valorar si son legales o ilegales, pero sí el nivel ético de los protocolos. Y soy de los que piensa que el valor de las personas y su dignidad es el mismo tengan la edad que tengan y la dependencia que tengan. No por tener más años o por tener una discapacidad se tiene menos derecho a la atención sanitaria pública. No puede haber criterios generalizados. Se ponen en riesgo valores muy importantes de la humanidad y en ese sentido tenemos que tener mucho cuidado.

Otra de las polémicas entonces fue si las residencias estaban o no estaban medicalizadas. El 17 de marzo, Isabel Díaz Ayuso dijo que lo estaban. 

La definición de medicalización es un concepto indeterminado. Por lo tanto, ¿qué es medicalizar una residencia o que es una residencia medicalizada? Hay residencias que tienen médico y enfermero en su plantilla y otras que no lo tienen… ¿Una residencia que tiene médico y enfermero está medicalizada? Ahí entraríamos en la duda. Lo que se dijo el 12 de marzo en una rueda de prensa en la Puerta del Sol [sede del Gobierno regional] es que las residencias se iban a mentalizar. Es decir, se dijo desde un punto en el que teóricamente se consideraba que no estaban medicalizadas. Realmente eso no se produjo. 

¿Y más adelante se medicalizaron?

Una vez que la situación de la epidemia bajó, empezó a entrar más la atención primaria en las residencias. Y de eso tenemos que aprender. Las residencias y la Sanidad han vivido de espaldas. Soy de los que piensa que la atención primaria debería entrar en las residencias. Las residencias deberían ser atendidas por médicos de los centros de salud. La práctica ahora en Madrid y en el resto de España, una vez que una persona mayor entra en una residencia, es que se la saca de la atención normal en un centro de salud. Tenemos que aprender de lo que ha pasado para dar un salto real. 

Con el anticipo de las elecciones decayó la comisión que estaba investigando en la Asamblea de Madrid lo ocurrido en las residencias durante la primera ola. ¿Cree que habrá otra vez comisión ahora que la han presentado los grupos de izquierdas?

Parece que no va a producirse esa comisión por como se han posicionado PP y luego Vox. Esa también es la razón por la que he decidido salir a hablar, porque creo que es importante que los madrileños conozcan en un formato de rendición de cuentas qué es lo que pasó en las residencias, y que tengamos la oportunidad de que vaya yo mismo a contar mi versión, y también el consejero de Sanidad y de que vaya la presidenta [Isabel Díaz Ayuso]. Que vayan todas las personas que se solicitaron y que no han podido por el cierre de la comisión como consecuencia de las elecciones anticipadas.

Les pido a PP y Vox que reconsideren su posición. Yo, como una de las personas que fue protagonista en ese momento, me siento limitado en mi posibilidad de contar mi versión de lo que ocurrió fuera de la comisión. Yo no conté nada de lo ocurrido cuando dimití porque esperaba ir a una comisión para contar mi versión.

Entonces hay cosas que seguiremos sin conocer por su parte.

Sigo pensando que el formato adecuado para contar mi versión es el parlamentario, y si eso no se produce, tendré que buscar alguna manera de ser capaz de contar mi versión, porque creo que los madrileños se merecen que los que hemos intervenido en asuntos públicos demos respuestas a la gente sobre lo que ha pasado. Y qué mejor que los grupos de la oposición, diputados de todos los partidos políticos, puedan preguntar sobre lo que ocurrió en ese momento.

¿Por qué cree que el Partido Popular teme esa comisión?

Son valoraciones que tendrían que hacer ellos sobre por qué no quieren una comisión. Es verdad que en la anterior legislatura, en un primer momento, no les hizo mucha gracia que hubiera. Al final se vieron forzados porque en este caso Ciudadanos sí que votó a favor. No les ha hecho mucha gracia y tendrán que explicar por qué. Porque eso que han dicho de que se convierte en un aquelarre, en una caza de brujas… En un formato parlamentario no hay nada más democrático que el hecho de que cada uno exponga lo que ha ocurrido.

¿Qué destacaría de las sesiones que pudieron producirse de la anterior comisión?

Empezó con una fase casi de calentamiento con testimonios muy interesantes de trabajadores de las residencias y de familiares. Al final ya empezaron a comparecer personas que habían tenido un papel relevante durante la crisis. Compareció Antonio Burgueño, que había sido nombrado asesor para la COVID-19 durante ese periodo; apareció también su hija, con su famosa Operación Bicho, y fue una comparecencia bastante estrafalaria y esperpéntica, pero que también dijo cosas que señalaban que muchas de las soluciones que se pusieron en marcha desde la Consejería de Sanidad fueron bastante chapuceras. 

También intervino el autor de los protocolos, Carlos Mur, que tuvo una comparecencia para mí bastante decepcionante, porque no dijo la verdad. Dijo, por ejemplo, que yo no le había avisado sobre esos protocolos. Y no solo le avisé, sino que él me contestó al email famoso que yo envié el 22 de marzo a Ruiz Escudero y a él mismo, para agradecerme mis aportaciones, en las que yo decía que podían morir en condiciones indignas, que nos podíamos enfrentar a situaciones legalmente complicadas…

¿Isabel Díaz Ayuso ahí debería asumir responsabilidades, al menos políticas, por esa gestión, por esos protocolos?

Eso a lo mejor es adelantarnos mucho. Lo que debería es ir a una comisión y contar qué es lo que piensa, qué es lo que conoció. A partir de ahí ya se podrá decidir. Todos estamos sujetos a responsabilidades políticas sobre lo que ocurrió en ese momento. Las residencias eran una competencia de la Comunidad de Madrid y por lo tanto todos estamos sujetos a asumir esas responsabilidades, desde arriba hasta abajo.

¿Y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero?

Lo mismo. Hasta ahora es que tampoco hemos tenido sus opiniones sobre los protocolos, más allá de negar que existieran o considerar que son borradores, realmente no hemos conocido qué es lo que pensaba. Tampoco sabemos exactamente si esos protocolos fueron firmados por por Carlos Mur y los hizo por su cuenta. ¿Recibió la orden de alguien para que lo pusiera en marcha? ¿Entraba dentro de una estrategia diseñada por alguien? Estas son preguntas que deberían responder en la comisión de investigación.

¿Las relaciones entre los socios de coalición fueron tensas durante esa época?

Las relaciones en los Gobiernos de coalición son complicadas, lo vemos a nivel nacional y lo veíamos también en el caso del Gobierno de la Comunidad de Madrid. En ese momento sí que hubo momentos tensos porque teníamos opiniones muy dispares acerca de lo que se hacía. Lo que se vio fuera respondía a una situación interna de discusión intensa.

¿Durante esos días, puso sobre la mesa alguna alternativa a esos protocolos? 

Cuando hay un riesgo de colapso sanitario, hay dos bloques de medidas: una es incrementar la oferta de plazas hospitalarias y eso se consigue como se hizo con más plazas en hospitales, más plazas en UCI, medicalizando hoteles, haciendo un hospital de campaña en IFEMA o medicalizado residencias. Esa es una alternativa: incrementar la oferta. Otra es reducir la demanda de personas que necesitan atención hospitalaria y eso pasa por los protocolos, es decir, impedir el acceso a personas a los hospitales. ¿Qué es lo que ocurre con IFEMA? Con IFEMA yo pedí que se atendiera a las personas que venían de las residencias, pero se pensó que no era el sitio adecuado.

¿Por qué cree que no?, ¿le dieron alguna explicación?

No sé si por cuestiones logísticas y demás, pero al final ocurrió una cosa que es muy llamativa. No sé si los números se conocen bien, pero IFEMA estuvo abierto 41 días y se atendió a 3.811 personas, de las cuales sólo 23 provenían de residencias; realmente vinieron de dos. Eso es un 0,6% de las personas que entraron en en IFEMA.

IFEMA se especializó en enfermos más leves, no en enfermos graves. Ese fue su cometido y yo creo que no cabe en la cabeza de nadie que si hay una epidemia tan importante y una escasez de plazas hospitalarias, un hospital de campaña no se utilice para las personas más graves. Eso tuvo como resultado algo sobre lo que se sacó mucho pecho, el llamado “hospital milagro”, el hospital en el que sana la gente. Solo murieron 16 personas en IFEMA, es verdad. En las residencias en esas fechas murieron en torno a 5.000 personas, de los cuales ninguno o muy pocos fueron atendidos en IFEMA.

Que Pablo Iglesias tenía las competencias de las residencias fue otro gran bulo

¿Pablo Iglesias asumió el control de las residencias durante la primera ola de la pandemia, como sostienen Isabel Díaz Ayuso y el Partido Popular? 

Eso yo lo negué en un pleno en junio. Ese es otro gran bulo. Las competencias sobre las residencias están en las comunidades autónomas, eso es algo que es obvio y no hubo ningún cambio. Incluso el portavoz del PP [Alfonso Serrano] en el debate del Estado de la región vino a reconocer que era verdad que no había ningún BOE que dijera eso, que es donde debía estar establecido, pero que [Iglesias] lo había dicho en la Sexta, que asumía las competencias. Es sacar las cosas de quicio. Es verdad que Pablo Iglesias salió diciendo que él se hacía cargo de todo, con ese estilo peculiar de Pablo Iglesias, pero eso no significaba que él fuera responsable. Pero aquí no podemos derivar responsabilidades a otros y la competencia sobre la cuestión estaba en la Comunidad de Madrid. 

¿Fue consciente o conocedor la polémica Operación Bicho que ha dicho que fue chapucera?

No.

¿Y tiene sentido que el consejero de Políticas Sociales de entonces no supiera nada de ese plan?

No tiene ningún sentido. En absoluto. Evidentemente nos tenían que haber informado de lo que se estaba haciendo. Luego nosotros, como había personas que estaban siguiendo el día a día, fuimos conocedores de que la Consejería de Sanidad estaba enviando a personas que entendíamos que eran de su consejería, al igual que nosotros mandábamos a funcionarios a trabajar en residencias. Lo que no sabíamos es que formaban parte de esta gran chapuza que fue la Operación Bicho.

¿Cómo pueden entender los ciudadanos que en una pandemia global que está afectando a las residencias no haya una coordinación entre la Consejería de Políticas Sociales y la Consejería de Sanidad?

Es una pregunta que se pueden hacer los ciudadanos y es algo a lo que también habrá que darle respuesta. Había organismos de coordinación, estaba funcionando PLATERCAM. Ahí es donde se tomaban las decisiones acerca de qué hacer en cada una de las residencias. Yo siempre digo que el plan de choque tuvo una parte que funcionó y la parte de emergencias funcionó muy bien de una manera muy coordinada, no sólo con las consejerías, sino también con la UME porque hubo una labor de desinfección importante que realizaron también con los bomberos… Y eso funcionó. Hubo coordinaciones que sí existieron, pero luego hubo algunas informaciones que no nos quisieron dar a la Consejería de Políticas Sociales.

¿Por qué dimitió como consejero de Políticas Sociales en octubre de 2020?

En ese momento pensé que mi trabajo prácticamente ya estaba hecho. Yo no estaba de acuerdo con muchas de las medidas que estaban tomando desde el Gobierno de la Comunidad Madrid, era algo obvio. 

¿Cómo cuáles?

Como los protocolos, por ejemplo. La medicalización. Toda una serie de cosas con las que yo no estaba en absoluto de acuerdo. Entonces además, pensaba que la primera ola se había terminado y que las siguientes no iban a ser iguales en el caso de la residencias. Una de las ventajas de haber tenido una epidemia tan gorda durante la primera ola fue que los mayores estaban inmunizados en las residencias y eso les protegió. Pero además me sentía agotado en lo personal. Tenía que darle un giro a mi vida.

Durante los meses previos, hubo muchos rumores de que su puesto pendía de un hilo porque Ayuso le iba a cesar. ¿Esperaba que eso se pudiera producir?

Estaba en los medios. Me llegaba porque lo leía. Incluso en algún momento, hasta en alguna rueda de prensa, casi se sugirió. Yo lo vivía con total normalidad. He demostrado que no estaba atornillado al puesto, que si en un momento determinado se hubiera tomado la decisión de que no era la persona adecuada, lo habría aceptado con toda la deportividad. Pero en este caso no ocurrió así y fui yo el que tomó la decisión de marcharse.

¿Cree que había un interés por parte de Isabel Díaz Ayuso y el PP de responsabilizarle de las muertes de las residencias?

Muchas veces cuando ocurre algo, hay personas que tienen la tendencia a buscar a quien culpar. Y es verdad que en un inicio sentí que me señalaban. Pero eso cambió cuando se conocieron muchas cosas y además incluso casi coincidió con cuando el que pasó a ser responsable fue Pablo Iglesias. Era un poco absurdo, pero ese sentimiento sí que lo tuve.

¿Por eso hizo públicos esos correos electrónicos? El consejero de Sanidad le acusó de hacer filibusterismo político.

El habló de fariseísmo, que no sé muy bien qué es lo que quería decir. Estoy en mi completo derecho a que se conozcan. Estaría traicionando algo si estuviera revelando los correos que alguien me escribe. He visto cantidad de cartas de la Presidenta escritas a Pedro Sánchez. Y por supuesto está en su derecho. Yo publiqué también en mi cuenta de Twitter la carta que le envié a Pablo Iglesias el 19 de marzo, en la que pedía ayuda al Ministerio de Derechos Sociales para que nos pudieran ayudar en las residencia.

Cierto, usted pidió ayuda al ministerio y la presidenta Ayuso negó que hiciera falta esa ayuda. ¿Eso cómo se explica sabiendo lo que estaba pasando?

Esa, por ejemplo, es una pregunta que los diputados tendrían que hacerle a las personas que no querían la ayuda, yo tampoco lo entiendo. Yo puedo especular por qué no querían, pero son especulaciones. Soy de los que piensa que se es consejero no de un partido político, sino de todos los madrileños. Y un ministro es el ministro de España. En ese sentido, hay que dejarse de partidismos y colaborar con las instituciones, las gobierne quien las gobierne. Nosotros nos pusimos a pedir ayuda a todo el mundo que pudimos.

¿Teme acabar imputado en alguno de los procesos judiciales abiertos por haber sido consejero de Políticas Sociales en aquel momento?

Es una posibilidad. Desgraciadamente cuando uno está en política, puede tener esa responsabilidad. También soy de los que pienso que la vía de las responsabilidades penales no va a tener éxito. Para nadie, es mi impresión personal. Hay que reconocer también que estábamos en una pandemia y en una situación muy complicada de gestionar.

¿Cómo ha visto los resultados electorales? Después de lo que estamos hablando que ocurrió en las residencias, por ejemplo, ha habido un gran respaldo a la presidenta Isabel Díaz Ayuso.

Lo único que nos queda es felicitar a Isabel Díaz Ayuso. Ha sido capaz de responder a la que a lo que la ciudadanía esperaba y ante eso poco podemos decir. Ha conseguido conectar con la sociedad y eso como demócratas tenemos que aceptarlo. Podemos no estar de acuerdo, yo no estoy de acuerdo, pero eso hay que aceptarlo. Y en lo que toca a mi partido, decepcionante, porque yo soy de los que piensa que a Ciudadanos se les va a echar de menos en la Comunidad de Madrid en los próximos años. Éramos una fuerza importante.

¿Qué hizo mal Ciudadanos para hoy estar fuera de la Asamblea de Madrid?

Es una suma de errores. La posición de un partido de centro es muy complicada, porque en España enseguida te quieren encasillar en uno de los bloques. Uno de los errores, a mi juicio, es que Ciudadanos no debería haber estado nunca en ninguno de los bloques. Yo no me he sentido nunca parte ni del bloque de derechas ni del de izquierda. Y el papel de Ciudadanos precisamente tendría que haber sido el de moderador de las distintas fuerzas. Gobernando con el Partido Popular hemos sido un partido que ha impedido que se cometieran determinadas cosas, como el control que ahora el PP quiere recuperar de Telemadrid. Desde el centro podemos moderar a las distintas fuerzas políticas y la ciudadanía al final no nos percibió como eso, y creo que ese es el gran error que cometimos.

¿Hay posibilidades de que Ciudadanos remonte?

Es complicado pensar qué es lo que puede ocurrir en el futuro. La situación es complicada, sobre todo porque el panorama político cada vez está más polarizado. Una oposición de centro moderada ahora se percibe como tibia. Pero también soy de los que piensa que el espacio político del centro está, existe y está disponible. Aunque ya ha habido varios intentos en la historia española de un partido de centro y siempre han tenido el problema de consolidarse.

Fue un error darle la Presidencia de la Comunidad de Madrid al Partido Popular, teniendo en cuenta que veníamos de 25 años de gobiernos del Partido Popular, en los que la corrupción fue la protagonista?

Sobre eso no voy a contestar. Diría que a la hora de tomar decisiones de formar gobierno, uno de los principios que había que haber tenido en cuenta era el de la regeneración democrática en cualquier de los lugares en los que gobernásemos, ya fuera la Comunidad de Madrid, Andalucía, el Ayuntamiento de Madrid… Pero en su momento se tomaron las decisiones que se tomaron y tampoco voy a discutirlas. 

Y también pactaron con la extrema derecha.

Cuando me fui del Gobierno lo hice con la satisfacción de no haber tomado ninguna decisión condicionado por postulados de extrema derecha. En ningún caso con los menores migrantes. Tuvimos también una oposición muy clara con la violencia machista. También con los derechos de las personas LGTBi.

Precisamente por eso le quería preguntar. Vox ha pedido derogar lo que llama las “leyes de género”. ¿Hay riesgo real de que haya un retroceso en esos derechos?

Creo que sí, pero vamos a ver qué es lo que quieren, qué es lo que les molesta de la ley LGTBI. Podemos intuir lo que les molesta a Vox, pero ¿qué es lo que estaría dispuesto a negociar con ellos el Partido Popular? Habrá que verlo. Va a haber retrocesos también en la pluralidad. Lo que quiere hacer el PP con Telemadrid va en contra de la libertad, del pluralismo. 

¿Cree que PP y Vox están más cerca ideológicamente de lo que pueda parecer según lo que estamos viendo?

Hay que tener en cuenta que el votante de VOX viene del PP y que los dirigentes de VOX vienen del PP. Yo pedí a Santiago Abascal comparecer en el año 2013 como un alto cargo del gobierno del PP en ese momento. Es decir, pertenecían al PP y han compartido mucha historia. Hay personas, desde la Presidencia hasta los consejeros, que se sienten en muchos casos mucho más a gusto con lo que defiende Vox, que con lo que defendía Ciudadanos. El ejemplo es el caso de las leyes LGTBI que ahora parece que están abiertos a modificar.

Fuente: Fátima Caballero en eldiario.es

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