25N: Día Internacional contra la Violencia de Género: Contra la violencia machista, queremos hechos

  • “Desde el año 2003 han sido asesinadas en nuestro país más de mil mujeres y en la Comunidad de Madrid 115, según cifras oficiales”
  • “Que exista la violencia machista no tiene una única causa, hay factores múltiples que la generan y grados de responsabilidad de los distintos ámbitos sociales”
  • “Reclamamos que en los planes de reconstrucción después de la pandemia se consideren de forma ajustada las necesidades de las supervivientes de la violencia machista y de sus hijos e hijas”

Que la violencia machista existe y que se ejerce por los maltratadores hacia las mujeres por el solo hecho de serlo se niega ya por muy pocos grupos, salvo algunos de extrema derecha que se empecinan en no aceptar ninguna clase de datos, ni siquiera los que recopila el Consejo General del Poder Judicial, que no es sospecho de estar plagado de feministas radicales. Cada año el GGPJ elabora estadísticas que dibujan una realidad palmaria de violencia, denuncias y condenas a hombres que han realizado toda clase de actos violentos sobre mujeres de todas las edades y sin que puedan alegar motivos con un ápice de racionalidad.

Así sabemos, por esta y otras fuentes estatales y autonómicas, que desde el año 2003 han sido asesinadas en nuestro país más de mil mujeres y en la Comunidad de Madrid 115, según cifras oficiales, que solo contabilizan asesinadas por sus parejas o exparejas. Porque si acudimos a otras fuentes, las cifras se multiplican exponencialmente, al añadir mujeres prostituidas o mujeres trans, o a las que mata cualquier hombre que se crea con ese macabro poder. Las edades de estas mujeres van desde los 18 a los 69 años, ninguna está a salvo.

Hay que desechar algunos mitos que en ocasiones parecen justificar esa violencia, no por maldad pero sí por influencia directa del patriarcado, que revictimizan a las mujeres, tales como que “no había denuncia previa”, y es verdad en el 80% de los casos, pero hay un 20% de las asesinadas que sí la habían presentado y el sistema no supo protegerlas, y eso es grave. Tampoco se plantea nunca por qué el maltratador no estaba acudiendo a profesionales de la psicología o la psiquiatría o a algún colectivo de ayuda para salir de su ira y su violencia.

Otro mito dañino y que pretende culpabilizar a los inmigrantes es que son los extranjeros los culpables de la violencia machista, y en esto estamos a la par. Solo en el caso de los menores juzgados y condenados con medidas cautelares hay diferencia y de los 17 encausados en 2019, 13 eran españoles y 4 extranjeros. Tampoco hay diferencia entre los menores que participan en violaciones o agresiones sexuales en manada.

Esta sociedad tiene que hacer una reflexión profunda cuando existen en un solo año en Madrid, 3.192 órdenes de protección adoptadas y otras 2.645 denegadas y a estas últimas no sabemos si se les hace algún tipo de seguimiento ni cuántas de esas entran en la estadística del 20% que asesinan habiendo presentado denuncia.

Que exista la violencia machista no tiene una única causa, hay factores múltiples que la generan y grados de responsabilidad de los distintos ámbitos sociales. Sabemos que la violencia machista es la que se ejerce sobre las mujeres por el solo hecho de serlo, y que no consiste solamente en el hecho terrible y definitivo del asesinato, sino que se compone de todo un periodo más o menos largo en que se infringe a las víctimas toda clase de sufrimientos y actuaciones que merman la libertad y la salud de las mujeres que la padecen. Pero también la violencia machista produce otros daños colaterales muy graves, como el daño a padres y madres y a menores que quedan en orfandad, con secuelas que a veces duran toda la vida.

El caso de la Comunidad de Madrid no se sale del esquema del postureo. En 2019 asesinaron a 13 mujeres, cinco más que en 2018 y a pesar de la sistemática demanda del personal especializado que atiende a las mujeres maltratadas, de falta de recursos económicos y humanos necesarios, se han dejado 7 millones de euros sin gastar de una partida presupuestaria que es insuficiente. De las Administraciones Públicas exigimos una actuación contundente que debe comenzar por revisar los roles que se transmiten en los medios de comunicación y del tratamiento hacen de este gravísimo problema. No nos referimos a coartar la libertad de expresión ni a censurar a nadie, sino a cómo hay que tratar las noticias. Las mujeres “no aparecen muertas”, sino que han sido asesinadas.

En Madrid hay que señalar además que este año, igual que en 2019, tampoco habrá declaración institucional contra la violencia de género por el bloqueo de la ultraderecha, sí, pero por la falta de convicción de la Alcaldía también. Eso daña, eso también duele.

Este año 2020 con la pandemia de Covid-19, hemos constatado que las mujeres se han visto más afectadas, a pesar de lo durísimo que está siendo para toda la población. Pero son las mujeres las más expuestas porque ocupan los trabajos más precarios y se agrupan en los sectores ligados al cuidado y a los servicios esenciales, que se consideran tan prestigiosos como otros pero sin los que la sociedad no habría sobrevivido, tales como el pequeño y gran comercio, la limpieza, la sanidad, la atención a mayores y dependientes… Esto, unido al aumento de la pobreza, nos sitúa como doblemente perjudicadas.

También reclamamos que en los planes de reconstrucción después de la pandemia se consideren de forma ajustada las necesidades de las supervivientes de la violencia machista y de sus hijos e hijas, que deben también tener la consideración de víctimas.

Instamos a los gobiernos a que activen la Comisión del Pacto de Estado contra la violencia, que se ratifiquen los convenios 189 y 190 de la OIT y que se cumpla el Convenio de Estambul.

CCOO de Madrid, ratifica su compromiso con la erradicación de la violencia machista y de todas las formas de violencia contra las mujeres: ambiental, económica, obstétrica, lingüística y laboral. También ratificamos nuestro compromiso de actuar de forma contundente con el acoso sexual y por razón de sexo en el trabajo. Y su unidad con el movimiento feminista en los objetivos comunes de erradicar toda clase de violencia contra las mujeres.

Fuente: Pilar Morales Pacheco, secretaria de las Mujeres de CCOO Madrid en cuartopoder

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