10 años de Sareb, 10 años de cementerio inmobiliario

Luis de Guindos, hoy vicepresidente del BCE, anunció la creación del banco malo en 2012 cuando era ministro de Economía. En aquel Consejo de Ministros de finales de agosto se dio el pistoletazo de salida de uno de los grandes fiascos del rescate a la banca

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, más conocida por su acrónimo Sareb, es una sociedad anónima de gestión de activos transferidos por las cuatro entidades nacionalizadas (BFA-Bankia, Catalunya Banc, NCG Banco-Banco Gallego y Banco de Valencia). Se creó en octubre de 2008 (aunque su funcionamiento, tal y como lo conocemos hoy en día, comenzó en agosto del 2012) como una fallida forma de que el gobierno «inyectara liquidez en el mercado» y evitara «mayores daños en el sector inmobiliario». A cambio, la Sareb aceptó los activos tóxicos de los bancos con estrictas condiciones: sólo tenía tres años para recuperarlos y luego venderlos. De lo contrario, permanecerían en el balance de Sareb.

Se considera a la Sareb como el banco malo de España, aunque no dispone de licencia bancaria ya que no es un banco sino una sociedad de gestión de activos.

Una breve historia de Sareb

La Sareb se creó durante la crisis financiera para limpiar el sistema bancario español de activos tóxicos. Se le inyectaron 19.000 millones de euros de capital, de los que el Estado controlaba el 50,1%. El 49,9% restante se ofreció a las instituciones financieras y a las compañías de seguros a prorrata, pero en la práctica sólo participaron los bancos. Las acciones de Sareb comenzaron a cotizar en la Bolsa de Madrid (MSE) el 8 de octubre de 2008.

El Gobierno utilizó su participación mayoritaria para adquirir activos de los bancos a un precio artificial, sin tener en cuenta su valor real. A continuación, el Gobierno los transfirió a la Sareb. Esto hizo que la operación pareciera un éxito, ya que los balances de los bancos se limpiaron inmediatamente de activos tóxicos. Pero el precio pagado fue demasiado alto: La Sareb pagó 57.000 millones de euros por activos que no valían más de 34.000 millones. El Estado inyectó entonces más capital en la Sareb para mantenerla a flote.

El coste real

Luis de Guindos, hoy vicepresidente del BCE, en 2012 cuando era ministro de Economía, anunció la creación del banco malo. En aquel Consejo de Ministros de finales de agosto se dio el pistoletazo de salida de uno de los grandes fiascos del rescate a la banca.

El Gobierno de entonces, dirigido por Mariano Rajoy, aseguró que no costaría “ni un euro” a los contribuyentes, pero se acabó traduciendo en un agujero millonario añadido a la deuda pública. Nueve años después, en 2021, Eurostat, la agencia estadística de la Comisión Europea, obligó a España a asumir como propios los 35.000 millones de euros de deuda de la sociedad, ya que el Estado era el avalista.

Además del importante agujero en deuda, ahora pública, la sociedad ha sido un pozo continuado de pérdidas. No ha obtenido beneficios en ningún momento desde su creación.

¿Por qué fracasó la Sareb?

La Sareb fracasó, entre otras cosas, porque el Gobierno interfirió en su gestión y la obligó a comprar activos tóxicos a un precio artificialmente alto. A continuación, el gobierno inyectó más capital en la Sareb para mantenerla a flote. Ahora se ha convertido en una enorme e ineficaz burocracia: un caso de intervención y fracaso del Estado. La Sareb es un ejemplo típico de lo que llamamos la mala democracia: el gobierno elige un mal instrumento (la Sareb), lo aplica a una situación y luego la empeora aún más.

El Sareb es un buen ejemplo de cómo el Estado puede empeorar las cosas al intervenir e intentar resolver los problemas que él mismo ha creado. Primero, el Estado crea un problema, luego interviene, hace que el problema sea mayor y, como toque final, no consigue resolver el problema que ha creado. La mala gestión del Gobierno ha creado un monstruo financiero que no consigue nada útil, que empeora las cosas y que acaba costándonos dinero. Cada año el gobierno gasta 1.300 millones de euros para mantener a flote la Sareb, aunque podría liquidarla y ahorrar ese dinero.

Lecciones

Lecciones aprendidas de 10 años de banco malo:

La primera es que el modelo de banco malo interviene en el mercado y destruye la competencia, lo que dificulta aún más la supervivencia de las empresas.

La segunda es que no consigue sanear el mercado, porque no aborda las razones subyacentes del exceso de oferta: la falta de seguridad jurídica y la falta de financiación debido a los altos tipos de interés.

La tercera es que crea un riesgo moral, porque permite al Gobierno intervenir de una manera que no debería hacerlo.

La cuarta es que mantiene una mala situación e impide que el mercado se corrija.

La quinta es que malgasta el dinero público, porque es un monstruo burocrático que no resuelve ningún problema.

La sexta es que sufre de mala gobernanza, porque no toma decisiones.

La séptima es que es insostenible, porque vive con constantes problemas de liquidez.

La octava es que retrasa la necesaria reestructuración del sector inmobiliario.

La novena es que es selectiva, porque sólo interviene en el sector inmobiliario, aunque hay muchos otros sectores que necesitan una reestructuración.

La décima es que no cumple ninguno de sus objetivos.

El final

En conclusión, el modelo del banco malo es ineficiente, ineficaz e incontrolable. Ha fracasado en el saneamiento del mercado inmobiliario y ha sido incapaz de cumplir ninguno de sus objetivos. De hecho, lo único que ha hecho es malgastar el dinero público. El Gobierno debería deshacerse de la Sareb y permitir que el mercado se limpie por sí mismo, o bien convertir sus activos en vivienda pública.

Fuente: contrainformacion.es

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