Adiós a las 747 terrazas Covid en Madrid: las 12.622 plazas de hostelería sobre aparcamientos ya no tienen permiso

La recuperación de estos espacios para el estacionamiento, que se completará en febrero después del mes concedido a los hosteleros para el desmontaje, supone eliminar el 6% de las sillas autorizadas para hostelería en la ciudad y el 10% del total de las terrazas

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Terraza sobre un aparcamiento en Ciudad Lineal. Somos Madrid

Fin a uno de los últimos vestigios del Madrid pandémico. Este 1 de enero llegaba la cláusula de la Ordenanza de Terrazas municipal aprobada en 2022 que retira a los hosteleros los permisos de las llamadas terrazas Covid, es decir, las situadas sobre bandas de aparcamiento. Una fórmula impulsada por la exvicealcaldesa Begoña Villacís para fomentar el consumo en los locales durante la desescalada, pero que la edil acabó prorrogando (salvo en zonas tensionadas) con la connivencia del alcalde José Luis Martínez-Almeida y pese a las protestas vecinales por los ruidos generados y los efectos en la movilidad de los barrios.

En total, la capital pierde 747 terrazas que dejarán 22.930 metros cuadrados liberados para el estacionamiento de vehículos, ya que el consistorio no ha anunciado ningún plan para ampliar aceras en estos puntos. El número de plazas de hostelería (sillas autorizadas) que desaparecen es de 12.622, en torno a un 6% del total en la ciudad. No obstante, Madrid sigue contando con nada menos que 198.028 asientos en terrazas una vez ejecutada esta retirada.

Ahora los propietarios cuentan con todo el mes de enero para finiquitar el desmontaje ya sin ofrecer la posibilidad de consumir en estos espacios, que han poblado toda la ciudad con la excepción del distrito Centro, donde no podían colocarse al no existir plazas de aparcamientos para no residentes. La regulación de las terrazas Covid estipulaba que debían ubicarse en zona azul o, en su defecto, habilitar el mismo número de aparcamientos para vecinos de los que eran eliminados para estas ampliaciones hosteleras.

Pero más allá del centro de la ciudad, el paisaje de la ciudad comienza ya a recuperar estampas inéditas en los últimos años. Salamanca y Chamberí son los distritos donde más se dejará notar: concentran 300 de estas terrazas. La actual vicealcaldesa, Inmaculada Sanz, cifra en un 10% del total de los veladores que se marchan de la vía pública en el conjunto de la capital debido a la ordenanza. En la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno Municipal del pasado 28 de diciembre, Sanz detalló también que los hosteleros no serán multados en enero si no retiran estos elementos, pero sí en el caso de que sigan ejerciendo su actividad comercial.

“Fue bonito mientras duró”

Pese al carácter transitorio que siempre tuvo la medida, en muchos establecimientos su eliminación se acoge con más resignación que aceptación: “Fue bonito mientras duró”, comenta el trabajador de un bar en Ciudad Lineal. El negocio no ofrece servicio de terrazas desde hace ya unos días por descanso de parte del personal, así que no les ha sido posible explotar las mesas colocadas sobre bandas de aparcamiento en las jornadas que preceden a su retirada.

La clientela ofrece opiniones dispares. “A mí nunca me pareció muy estético y se me hacía rara verlas ahí encajonadas”, comenta un hombre que toma una cerveza en la barra. “Es verdad que puede ser una molestia para quien tenga que aparcar por aquí, pero en verano venía estupendamente y daba gusto sentarse”, replica otra clienta. “No te puedo dar estimaciones de lo que vamos a dejar de ganar, pero aunque no sea un drama perderlo seguro que lo notaremos, sobre todo cuando llegue el calor”, concluye el empleado.

Una cliente de una terraza sobre la calzada ve pasar una manifestación para pedir su retirada en Retiro. Somos Madrid

El fin de las terrazas Covid es la principal novedad para la hostelería madrileña en 2024, toda vez que el veto a las estufas contaminantes ha sido retirado por el Ayuntamiento después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid frenase la prohibición por no venir aparejada de un estudio que refleje su impacto medioambiental, una resolución que el consistorio no va a recurrir.

Fuente: Guillermo Hormigo en eldiario.es

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