24-J: grupos vecinales y ecologistas vuelven a pedir una moratoria para la implantación del 5G

Con motivo de la celebración, el próximo 24 de junio, del Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética, grupos vecinales, ecologistas y de defensa de la salud solicitarán al Gobierno una moratoria a la implantación en nuestro país de la tecnología 5G, la nueva red de telefonía móvil. Lo harán con concentraciones en la calle en diferentes pueblos y ciudades del Estado. La de Madrid tendrá lugar a las 19:00 en la Puerta del Sol.

La FRAVM, Ecologistas en Acción, Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud y la Plataforma Estatal Contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM) han unido con el fin de impulsar la protesta en la capital, una acción que busca llamar la atención sobre las posibles consecuencias negativas de la expansión de la 5G. Una vez más, estos colectivos reclaman algo tan razonable como la paralización de esta tecnología hasta que se demuestre que es inocua para la salud de los seres humanos, los animales y el medio ambiente.

Como consecuencia de la pandemia del coronavirus y las medidas de confinamiento, el Gobierno decidió a finales de marzo retrasar la gran subasta de espectro de la banda de 700 MHz, que en teoría se va a dedicar al futuro móvil 5G. La licitación estaba prevista para los meses de mayo y junio. Ahora los movimientos vecinales y ecologistas piden que se retrase sine die hasta que no se realicen estudios concluyentes sobre su inocuidad, recordando que se debe anteponer siempre el Principio de Precaución con el fin de garantizar la salud y seguridad de la población.

Las ondas milimétricas del 5G son ondas electromagnéticas de frecuencias superiores a los 30 GHz, y se calcula que para su funcionamiento esta tecnología necesitará conseguir una potencia hasta mil veces superior a la que actualmente generan nuestras redes de telefonía. Para su implantación, en estos momentos se están desplegando millones de antenas sobre la tierra y 50.0000 satélites en el espacio con el fin de generar una red que permita la conexión desde cualquier punto del globo. Los colectivos de personas electrosensibles subrayan que su implantación las dejará sin zonas libres de radiación electromagnética. El 5G no reemplazará a las actuales redes 2G, 3G y 4G sino que se sumará a ellas, incrementando, más aún, la densa maraña de campos electromagnéticos que hoy soportan nuestras ciudades y pueblos. Existen cientos de estudios científicos que demuestran las nefastas consecuencias en la salud de una exposición prolongada a este tipo de campos, que van desde el estrés celular hasta trastornos neuronales, daños genéticos o desarrollos cancerígenos o de tipo crónico, pasando por alteraciones como déficit de atención, cefaleas, insomnio o arritmias.

Por todo ello, lo recomendable y razonable es esperar hasta que se demuestre que la tecnología 5G no entraña riesgos para la salud y el medio ambiente.
Fuente: FRAVM