15M: los mejores días | Diez años después: la radio, el periódico y la wiki del 15M

Las huellas del 15M se aprecian en los tejidos vivos de las ciudades y pueblos. Las despensas solidarias levantadas durante el estado de alarma no habrían sido posibles sin el 15M, tampoco se habrían parado decenas de miles de desahucios. El lenguaje de 2011 aún permanece vigente, a la espera de que otro impulso lo encuentre y lo supere.

¿Qué se quiere contar cuando se escribe sobre el 15M? ¿Cuál es el sentido de recuperarlo como efeméride? Posibles respuestas: convertirlo en un fósil, algo insípido que queda bien en las estanterías, algo del tipo “dónde estabas tú cuando se tomaron las plazas”. Puede servir para tratar de legitimar un proyecto político actual (suerte a quien lo intente), para reivindicar el valor intrínseco de las utopías o para lamentarse por lo que fue el canto del cisne de una generación que, en la siguiente década, se vio arrasada, expuesta a la burbuja del alquiler o expulsada a la migración. Las más de las veces, los textos sobre el movimiento del 15 de mayo, llamado en su día de “los indignados”, servirán para llevar a cabo un ejercicio de nostalgia, más o menos bella, escasamente útil si no trata de neutralizar el efecto paralizante de la nostalgia. 

El objetivo de este texto y de esta selección fotográfica es recapitular, tratar de explicar a quienes no tenían edad de estar allí cómo surgió el 15M, qué fue el movimiento que se llamó la “Spanish Revolution” y cómo quiso cambiar el sistema a través de un cambio del lenguaje y de la forma de relacionarse con la política. No juzgar sus éxitos y fracasos sino recordar su valor para proponer una transformación colectiva sin precedentes desde, al menos, los años 60 y 70. Es obvio que el texto, no así las fotos, fracasará en ese intento. No se puede resumir la experiencia de cientos de miles de personas que sintieron, durante unos días, unos meses e incluso algunos años, que encontraban un sentido político que estaba cifrado en esos tres signos, “15M”. Apenas se pueden aportar una serie de datos, hechos y perspectivas que acompañen a quienes vivieron de ese modo radical la expansión de la “política de las plazas” y que aclaren algo a quienes no lo hicieron. 

El punto de arranque es una manifestación. Convocada un domingo, 15 de mayo, por actores políticos novísimos, sin apenas tradición organizativa. Es una manifestación que transcurre plácidamente por las calles del centro de Madrid y se disuelve, o casi se disuelve, en la Puerta del Sol, el kilómetro cero de la red viaria española. Tras ese final, un comienzo casi olvidado. Un grupo de jóvenes se dirige a Callao. Interviene la policía. Un pequeño torrente de humanos baja a la carrera por la calle Preciados. El torrente se divide de nuevo en Sol. Un grupo prosigue la carrera hacia la plaza de Jacinto Benavente. Otro decide sentarse pacíficamente en una esquina de Sol. Los antidisturbios dudan si cargar contra esa sentada. Forman un cordón, se colocan los cascos. El puñado de manifestantes se mantiene firme. No están cortando el tráfico, simplemente aguardan la carga. Lo que viene tras la orden o la decisión de no cargar es la propuesta de acampar allí. 

El lunes 16, Delegación de Gobierno revoca la idea inicial de no desalojar. Ese error dará pie a todo lo demás. Se produce una concentración, apretada, abigarrada. Cientos de manifestantes se quedan hombro con hombro para defender la posición ganada. La convocatoria se repite al día siguiente. El martes llueve. Alguien tira una lona desde una farola a otras tres. Así se pasa de la acampada al campamento, al asentamiento y el pequeño poblado laberíntico que se levantará durante casi dos meses en Sol. 

El repertorio de las acampadas tuvo su recorrido antes, pero la idea parece nueva. Las siguientes semanas confirmarán que lo es. La combinación entre los cuerpos reunidos en torno a la acampada y las ideas vertidas en las redes sociales transforma el mapa político en pocas semanas. Es una primavera en la que cambiar el estado de las cosas parece tan sencillo como hacer bocatas para todas las personas que caben en una asamblea. Solo cuestión de voluntad.

Se han producido réplicas en distintas ciudades. Sevilla, Barcelona, Málaga, Bilbao, Las Palmas, Palma de Mallorca o Santander. ‘Expats’, trabajadores migrantes españoles, se plantan en las embajadas de Londres y Estambul. En unos minutos esas acampadas dejan de ser réplicas para ser movimientos autónomos interconectados. El 15M se extiende asimétricamente. Arraiga poco en el País Vasco y se convierte en otra cosa en Barcelona. En la plaza de Catalunya se elabora un programa político detallado y también se resiste a un intento de desalojo en el que los Mossos d’Esquadra se desempeñan con dureza contra las personas de la acampada. Se trazan líneas tangentes que cruzan los conceptos de soberanía y derechos económicos, líneas que llegarán hasta hoy confundidas, distorsionadas y fundidas en el proyecto político de la independencia de Catalunya. Una altra cosa.

En octubre surge Occupy London, que toma el relevo a Occupy Wall Street, que toma el relevo al movimiento Syntagma, que toma el relevo al 15M, que tomó el relevo de las primaveras árabes. Se han abandonado los núcleos centrales de la protesta pero la descentralización funciona aún unos meses más. Nacen los stop desahucios y les suceden las mareas, por la sanidad, por la educación. En octubre se impulsa la primera jornada de protesta global contra la austeridad. Las fechas y las movilizaciones se suceden unas a otras. Dos huelgas generales ponen las políticas de la austeridad contra las cuerdas. 

El 15M transforma también las relaciones sociales e interpersonales. Es un cursillo acelerado de cultura política, también para los viejos militantes. La retirada de una pancarta feminista bajo el grito “¡La revolución no es cuestión de sexos!” es respondida con pedagogía y con la conciencia clara de que esa victoria es inminente. El movimiento feminista será el más importante del siglo XXI, 2011 es un paso en la expansión de sus principios: los de la no violencia, la horizontalidad, la visibilización de las tareas reproductivas. 

El 15M es también una máquina de crear lemas, una explosión colectiva de ingenio. El propio concepto recuperado de “plaza” como espacio de creación política es la consigna. Está teniendo lugar una revolución en la gramática y el vocabulario. Nos quieren en soledad, nos tendrán en común, nuestros sueños no caben en sus urnas, lo llaman democracia y es Botín. 

La transformación cultural del 15M aún perdura. La reacción también. El sistema responde súbitamente. Lo han entendido todo. La Ley de Seguridad Ciudadana de 2012 amordaza la disidencia e impone el lenguaje de la sanción administrativa. La abdicación del rey Juan Carlos I es la señal de que el error del sistema ha requerido la instalación de una nueva versión. El final de la década cambiará el vocabulario. No sobrevivirán las consignas a un tiempo radicales e ingenuas del movimiento —“no somos mercancías en manos de políticos y banqueros”— y se impondrá la gramática cuartelera del “a por ellos”. El lenguaje y el derecho penal del enemigo se dan la mano.

Una década después, ¿qué se quiere contar cuando se escribe sobre el 15M? Hay un recuento nostálgico, pero también el reconocimiento de lo que somos lleva a contestar que el 15M fueron los mejores días de nuestra vida, aquellos en los que parecía posible la construcción de un proyecto común, radicalmente democrático, republicano en el sentido amplio del término. La nostalgia, sin embargo, puede ser paralizante, puede incapacitar para reconocer cuándo y dónde salta la chispa de otro movimiento que, en su radicalidad, cambia todo a su paso. 

Mientras tanto, las huellas del 15M se aprecian en los tejidos vivos de las ciudades y pueblos. Las despensas solidarias levantadas durante el estado de alarma no habrían sido posibles sin el 15M, tampoco se habrían parado decenas de miles de desahucios. El lenguaje de 2011 aún permanece vigente, a la espera de que otro impulso lo encuentre y lo supere.
Fuente: Pablo Elorduy Fotógrafos: Olmo Calvo, David F. Sabadell, Álvaro Minguito en elsaltodiario.com

La radio, el periódico y la wiki del 15M, diez años después

El 15M tuvo voz y unas palabras propias a través de varios órganos de difusión. También un espacio digital en el que documentar todo lo que sucedía en el mundo a raíz de las acampadas. Diez años después, la radio sigue emitiendo, el periódico se ha reinventado y la wiki confeccionada para la ocasión ha decaído.

El 15M fueron muchas cosas: decenas de acampadas, la politización de cientos de personas, el inicio de un movimiento feminista efervescente o la acción de desobediencia civil más multitudinaria de España al concentrarse en la Puerta del Sol miles de personas desafiando la prohibición de la Junta Electoral justo al comienzo de la jornada de reflexión. Diez años han transcurrido de aquella explosión de ilusión y política ciudadana que, como no podía ser de otra forma, también encontró su propia voz y palabra. Huyeron de los mass media y, desde el kilómetro 0, crearon Ágora Sol Radio y el periódico Madrid 15-M, ahora Madrid en Acción. Más tarde llegaría la 15Mpedia, un lugar digital en el que crear entre todas y todos los conocimientos que la nueva experiencia aportaba al mundo, y expandirlos.

La Puerta del Sol seguía siendo el epicentro del movimiento contestatario del país cuando se creó la radio, una radio libre: Ágora Sol Radio. “La idea surgió en la Comisión de Comunicación de la acampada porque vimos la necesidad de contar nosotras mismas lo que sucedía”, introduce Juanfran García. La primera emisión oficial está fechada el 26 de mayo y no sería hasta ya entrado junio cuando García comenzara a participar en el nuevo medio. Él mismo cuenta el principio de la historia: “La radio duró vinculada a la acampada un mes, aproximadamente, y Ágora Sol dejó de depender de la Comisión de Comunicación para constituirse como una radio libre: no profesional, autogestionada, que exige gran implicación, que no admite publicidad y que debe dar voz a los movimientos sociales y vecindario”.

Una década en la que no han dejado de emitir da para mucho. Su bagaje por cinco locales diferentes y los 23 programas de producción propia les aportan la experiencia suficiente para poder hablar de todo lo que han visto pasar por sus estudios: “Hablamos de actualidad política, siempre entendida desde los movimientos sociales. Además, por aquí han pasado todas las asambleas de los barrios una vez que se deshizo la de Sol, las mareas por los servicios públicos, las Marchas de la Dignidad, hemos cubierto las huelgas generales, la Cumbre Social del Clima, etc.”, comenta Juanfran.

Emisión 24 horas al día, siete días a la semana

Entonces él, bioquímico de profesión, tenía 35 años y se embarcó en un proyecto que hoy emite de forma continuada durante todo el día a través de su página web. En torno a 15 y 20 personas están involucradas de manera estable en las asambleas mensuales mediante las que se rigen y toman las decisiones, pero la cifra aumenta hasta las 50 si nos referimos a aquellas personas que participan de Ágora Sol Radio. A su producción propia se suman 11 programas de difusión externa de otros podcasts y radios libres, y en cuanto al perfil “no hay ninguno en concreto porque nos escribe gente de todo tipo”, remarca el propio Juanfran.

Este espacio, además de difusión, también es una especie de escuela. Así lo explica el bioquímico, actualmente en paro: “Al principio había muchos profesionales de la comunicación con labores muy definidas entre locución, técnicos, guionistas y redactores. Con el tiempo hemos conseguido que cada programa sea autónomo, que sepan subir el contenido a la web por ellos mismos, realizar su locución y controlar la mesa en el estudio. Por eso tenemos un programa de madrinaje que dura en torno a unas dos semanas. Cuando las personas del programa pueden hacerlo solas, se lanzan, y a emitir”, concluye el activista.

Un periódico propio

Pero el 15M, además de escucharse, también se pudo leer, aunque un poco más tarde. El primer número de Madrid 15-M salió a la calle en febrero de 2012 tras un trabajo previo que duró varios meses. “El grupo inicial éramos gente con experiencia en artes gráficas y periodismo, pero también militantes sin apenas experiencia. Echamos cuentas y vimos que podíamos editar nuestro propio periódico regional en el que poder difundir todas las acciones que organizaban las asambleas de los barrios”, cuenta Roberto Blanco, uno de los miembros del grupo de trabajo que participa en el periódico desde el principio.

Todas las asambleas, que por aquel entonces eran unas 70, aprobaron la idea: un periódico autogestionado, sin dirección y en el que fueran las asambleas quienes decidieran su línea editorial. “Los contenidos de los que hablábamos abarcaban desde todas las actividades de las asambleas hasta temas que estaban en nuestro círculo de interés como antimilitarismo, antifascismo, feminismo y okupación. Eso sí, no podían participar cargos de partidos políticos, sindicatos ni de empresas de medios de comunicación; y nos definíamos igual que el 15M, apartidista”, relata Blanco.

Ese nexo de unión entre las asambleas que se creó gracias al periódico se tradujo en tiradas que alcanzaron los 35.000 ejemplares durante los primeros años, llegando a picos de 50.000. ¿Pero con qué dinero? “Lo hicimos a través de bonos de cinco euros. Así, las asambleas decidían cuántos ejemplares querían y podían repartir y hacían el pedido. Un bono se traducían en unos 50 ejemplares, según la tirada”, responde este periodista. De entrega gratuita, el único coste era la imprenta, ya que de la distribución también se encargaban los propios activistas.

Pero el tiempo transcurría mientras la militancia disminuyó y muchas asambleas desaparecieron. Después de los tres años de andadura, la tirada se situó en los 25.000 ejemplares y en mayo de 2019 sacaron el último número del Madrid 15-M de un total de 79 con una tirada de 10.000. “La realidad había cambiado y nos tuvimos que reinventar, así que nos pusimos de acuerdo con otros movimientos sociales que estaban dentro de la órbita de temas que interesaban al 15M y abrimos la posibilidad de participación”. De esta forma llegaron al Madrid en Acción, regido mediante el mismo espíritu y normativa que su medio predecesor.

Agenda madridenaccion.org #10aniversario15M agregado por @carabanchelnet

“El número 0 se lanzó en marzo de 2020, pero llegó la pandemia. Tiramos unos 7.000 ejemplares, pero tenemos la idea de ir a más. Ahora estamos preparando el número 7 y la crisis sanitaria lo único que ha hecho es demostrar la solidez del proyecto. Esto demuestra que la autogestión funciona y es posible. La gente, cuando se organiza y se mueve por la lógica del apoyo mutuo en lugar de la competencia, es muy poderosa”, determina Blanco.

Un proyecto fallido

Ese 15 de mayo de 2011 empezaron muchas preguntas a una realidad que se percibía asfixiante, agónica, injusta. Las respuestas llegarían después, poco a poco. Era el tiempo de la ciudadanía, la horizontalidad, el empoderamiento social. Centenares de asambleas se repartían por todo el mundo, cada una con sus características, acciones concretas, reivindicaciones propias. ¿Cómo aunarlo todo? ¿De qué forma darlo a conocer? Así nació la 15Mpedia, una de las patas del proyecto 15M.cc. “El proyecto no nació en la acampada, sino unos meses después. Dos compañeros debatían sobre cómo documentar todo lo que ocurría y yo coordiné un poco la iniciativa”, introduce Patricia Horrillo.

Al tiempo les llegó la idea de crear una wiki propia: “Queríamos que todos los grupos que desarrollaran cualquier acción en cualquier parte del mundo entraran, abrieran un artículo y lo contaran, y también facilitar sus datos de contacto. Al fin y al cabo, en lugar de poner fotos en Facebook pretendíamos que la gente llegara a este lugar unificado de consulta, abierto y colaborativo, sin las restricciones que presentaba la Wikipedia”, recuerda Horrillo.

Durante la acampada, ella tuvo que tomar una decisión: o vivirla o contarla. Eligió la segunda. De esta forma, la 15Mpedia intentó ser el lugar común de todo el movimiento. “Yo creía que habíamos dado con la mejor herramienta. Era perfecta para lo que nos proponíamos y al principio tuvo bastante auge. Éramos seis personas muy implicadas y se empezó a crear bastante contenido. Tres años después empezamos a pensar en cuántas personas estaban editando realmente y no sé quién sacó la lista pero a mí se me cayó el alma a los pies. Resulta que éramos seis personas generando un contenido imposible de abarcar solas”, prosigue.

Esta periodista no se explicaba cómo no había funcionado la idea, si los medios de comunicación no contaban el 15M y la gente prefería subir sus contenidos a redes sociales privativas como Twitter y Facebook. En 2014 se desvinculó de la 15Mpedia para embarcarse en un trabajo de investigación que le hizo ver la gran brecha de género que hay en Wikipedia. “Me acuerdo de que documentamos cosas que se han utilizado en muchos medios, como la lista de personas a punto de ser desahuciadas que se suicidaron. Fue un compendio de todo, un tanto caótico en el sentido más bonito de la palabra. La experiencia me hizo darme cuenta de la importancia de que estas herramientas sean conocidas”, reflexiona la antigua editora de la 15Mpedia.Ella misma concluye: “Ofrecimos un cambio de paradigma a la hora de documentar un cambio social, pero nos topamos con la realidad. Al final, todos nos dejamos comprar el corazón y el tiempo por herramientas privativas como Twitter solo porque su desarrollo siempre nos ganará pero no apostamos por la creación de contenido abierto”. A día de hoy, la 15Mpedia supera los 95.000 artículos publicados, la mayoría de los últimos relacionados con la memoria histórica, y se acerca a los 11.000 archivos disponibles en la web.
Fuente: Guillermo Martínez en elsaltodiario.com

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